Educar es participar activamente en la especificación del tipo de seres humanos que los alumnos llegarán a ser”, asegura Carlos Vignolo, ingeniero de la Universidad de Chile, cuyas publicaciones nos invitan a “repensar el pensar”.
Esta afirmación inicial, nos invita a la reflexión sobre el rol de la educación en el desarrollo de nuestros niños y niñas: ¿cuál es el papel que debemos cumplir en el futuro de nuestros hijos?
La respuesta la dicen casi al unísono Patricia Honores y Katherine Rojas, coordinadora y educadora del Jardín sobre Ruedas, uno de los novedosos programas de Fundación Integra. “La educación debe ser compartida entre la familia y los diferentes espacios educativos”, afirman.
Son muchos los expertos que coinciden con esta premisa. Humberto Maturana, creador de la Biología del Conocimiento, resalta que “los niños se transforman en la convivencia con los adultos con quienes comparten”.
“Lo que ocurre es que ahora la familia o la comunidad cercana no proporciona todo el espacio experiencial que el niño debería vivir para ser un adulto capaz de sostenerse a sí mismo como miembro de la gran comunidad que deberá integrar. Por esto, los niños ya no se forman como adultos solamente en el entorno familiar, ahora se requiere el espacio escolar”, enfatiza el biólogo en sus diversas charlas que profundizan en el tema de la educación.
Podemos concluir que más allá de aprender matemática o historia, nuestros niños, en la medida que crecen, van aprendiendo a vivir.
ABRIR LOS OJOS
Es tal la importancia que ha cobrado la educación inicial en nuestro país, que se implementó el programa Jardín sobre Ruedas, cuyo objetivo es lograr que todos los menores entre dos y cuatro años tengan acceso a programas educativos, aunque vivan en lugares lejanos o no logren matrícula en su sector.
Son vehículos completamente equipados con materiales pedagógicos y que transforman en un jardín infantil cualquier junta de vecinos. Los móviles educativos están destinados a niños y niñas que no cuentan con acceso a una educación preescolar formal. La misión es cumplir la premisa de Fundación Integra, que entrega un programa educativo de excelencia dirigido a niños y niñas desde los tres meses a los cuatro años de edad, reconociendo a las familias como eje central de la labor educativa.
“Una educadora y un animador-conductor conforman el equipo del Jardín sobre Ruedas que visita cada localidad un día a la semana, durante cuatro horas, para reunirse con los niños y niñas, y sus familias”, nos explican las especialistas Patricia y Katherine, quienes encabezan la iniciativa en Antofagasta.
“Los cinco primeros años son los más importantes en la vida de un niño. Es la etapa donde aprenden convivencia, autonomía. Se desarrollan completamente”, señala Patricia.
¿Es importante que los niños vayan a Sala Cuna?
Quizás las personas que pueden tener a los niños en casa pueden llevarlos más tarde al Jardín Infantil o Sala Cuna, pero entre antes mejor, porque pueden recibir mucha estimulación en la casa, pero no tienen la convivencia con sus pares, el intercambio natural que se da cuando se está entre iguales.
¿Y a esa edad también aprenden?
Son como esponjitas y reciben todos los estímulos que podemos dar. Por eso es importantísimo el trabajo mancomunado con la familia, porque no se trata de traspasar la responsabilidad de la formación a los educadores o “dividirse”, esto es una tarea común que debe conversarse y basarse en acuerdos.
¿Qué debería preguntar una mamá?
Básicamente, la forma correcta de estimular a los niños, sobre todo cuando están solas y no tienen redes. Hay mamás que, por ejemplo, no dejan gatear a sus niños o no les permiten acercarse a las escaleras, para que no se ensucien o para que no se caigan. Los niños tienen que aprender y si se caen, no significa que uno sea mal padre. Hay que permitirles conocer su entorno, con los resguardos del caso, pero dejándolos ser.
¿Y cómo podemos ayudar en casa a una estimulación correcta?
Hay que explicar a los niños el porqué de las cosas, escucharlos. Darles espacio para que enfrenten lo cotidiano. No se trata de llenarlos de juegos y música. Podemos enseñarles a exprimir una naranja, poner mermelada en una galleta, trasvasijar elementos de un frasco a otro. Son cosas de la vida diaria que les enseñan a enfrentarse a este mundo. Si les hacemos todo ¿en qué momento los dejamos aprender?
A veces, las tareas de los jardines parecen exageradas... ¡niños de tres años preparando disertaciones!
Es que quizás el objetivo de las tareas es el que está mal comprendido o mal explicado. Porque tal vez la idea no es que el niño repita como lorito lo que le ponen como objetivo, sino más bien rescatar conocimientos previos o enseñarles a investigar y buscar la información. Es importante saber el para qué de cada actividad y de esta forma cumplir con el propósito final.
LA EDUCACIÓN EN AULA
Katherine Rojas es la educadora a cargo del Jardín sobre Ruedas Antofagasta y semanalmente recorre diferentes puntos de la ciudad, llevando educación a menores en situación de marginalidad, ya sea por la distancia o por los recursos.
“Si bien abre ventanas de oportunidad en los niños, la educación inicial no es solo matricular a sus hijos en Sala Cuna o Jardín Infantil mientras los papás trabajan. Lo más importantes es ayudarlos a descubrir cómo cada menor enfrenta esta vida, cómo es capaz de hacer cosas por él mismo adquiriendo su identidad propia, manifestando sus preferencias sobre tal o cuál objeto sin que otro las imponga”, señala Katherine.
¿Los apoderados entienden esto cuando ven a sus hijos tan pequeños?
Es muy importante que los padres o cuidadores manifiesten claramente cuáles son sus metas y miedos, porque la idea es que se trabaje en familia. Más aún cuando son jardines particulares, porque si yo como papá estoy pagando, tengo la responsabilidad de exigir que me expliquen, en un lenguaje claro, qué se espera de los niños y niñas con tal o cual actividad. Eso es aprendizaje significativo.
¿Qué aprenden en esta primera etapa?
Trabajamos principalmente el lenguaje verbal, diversidad, pertenencia y en los Jardines sobre Ruedas también se trabaja con la familia, a través de talleres en lo referido a rol parental y los Derechos de los Niños.
¿Es importante lo que aprenden los papás y mamás?
Muy importante. Las mamás se sienten seguras porque aprenden a enfrentar situaciones tan comunes como una pataleta. Los niños no reclaman porque sí, algo les pasa. Quizás tuvo una mala noche, le duele algo o tiene pena o rabia. Hay que preguntar-les claramente.
¿Qué podemos hacer en casa para ayudar a nuestros hijos?
Lo importante es compartir y comunicarse. Debemos hablar con las educadoras, establecer vínculos con nuestros hijos. Enseñarles la importancia de compartir. Por ejemplo, si nos vemos apenas una hora diaria, que esa hora sea íntegramente dedicada a estar juntos. Respetar turnos, poner temas de conversación en que los niños se sientan escuchados y queridos. Si cenamos juntos, que toda la familia esté junta. Tener momentos de regaloneo es imprescindible para criar niños sanos.