Cuando José Tapia salió de la universidad no siguió el camino de todos. En vez de redactar currículos y repartirlos por todos lados, le pidió a sus padres un par de años más de “auspicio” para consolidarse como empresario y desarrollar proyectos que ya venían gestándose entre clase y clase.
Y como lo que se hereda no se hurta, su papá asumió que esta vocación de independencia era fruto de su propio ejemplo y lo apoyaron a ojos cerrados.
Así empezó la historia de este joven ingeniero que hoy en día luce orgulloso los primeros grandes logros de las empresas que representa, cuya materia prima está a la vista de todos: la energía solar.
La primera iniciativa que logró concretarse fue Redcon y luego vino Enermine, ambas relacionadas con el mejor uso de las energías limpias para satisfacer las necesidades de la comunidad y de la industria.
Creo que es un tema de personalidad... quizás algo de herencia. Mi viejo siempre fue así, tenía su empresa y crecí viendo ese ejemplo. Yo estudié primero ingeniería en ejecución y una vez egresado trabajaba en distintos proyectos mientras estudiaba civil industrial con mención en electricidad. En esos trabajos conocí a varios arquitectos y un día, conversando con uno que era compañero de colegio, nació la idea de que podríamos formar una empresa basada en ideas innovadoras, algo distinto a las empresas actuales, que buscara soluciones creativas, preocupada de los trabajadores.
¿Y empezaron de inmediato?
Sí, fue una decisión fácil porque ambos estábamos convencidos de que era un buen proyecto. Creamos Redcon en abril de 2008 junto a otro socio y un capital de trabajo súper bajo. En el camino hicimos algunas alianzas que no anduvieron muy bien y de pronto, cuando ya estábamos embarcados, tuvimos que empezar de cero. Fue complicado, pero había que rearmarse y en ese momento escuché de una empresa que tenía un proyecto de instalación de colectores solares en la cárcel de Colina 1. Busqué información sobre ellos, me puse en contacto y nació esta alianza que cada vez está más consolidada. Ellos también son jóvenes emprendedores y expandirse al norte era una buena apuesta, considerando que trabajamos con uno de los recursos más abundantes de este territorio que es el sol.
¿Cómo fueron los primeros tiempos como emprendedor?
Es mucho sacrificio, hay que ser constante, muy responsable y estar convencido de lo que uno quiere. Esta empresa no solo busca generar un negocio conveniente para todos, sino además insertar un tema nuevo como el de las energías renovables. Requiere mucho trabajo esto de emprender: hay que estudiar bien el tema, buscar proveedores de confianza y todo esto sin sueldo ni seguros de ningún tipo, una apuesta completa.
Tuvieron que hacerlas todas...
En un principio hacíamos de todo: secretaria, gerente, ingeniero, todo. Mis primeros socios eran un arquitecto y un asistente social, por lo que siempre tuve la responsabilidad de lo relacionado con costos y administración. Nuestros primeros proyectos eran más bien pequeños. La idea era generar confianza con el cliente, tener buena relación con los proveedores, trabajar de buena manera, responder en las fechas y cerciorarse de que todo fuera como se proyectó. Cuesta un poco, pero paso a paso, las cosas van funcionando. Ahora, junto a mi nuevo socio, Alejandro Ramírez, hemos superado esas barreras, contratando personal que nos apoya en distintas tareas y proponiéndonos nuevas metas.
¿Alguno de estos proyectos marcó etapas importantes?
La verdad es que logramos cosas interesantes como proveer de energía solar a seis edificios en Calama y participar en el primer barrio solar del país, que se instaló en la localidad de Combarbalá. El proyecto se llama “Conjunto Habitacional Portal Cruz del Sur” y es un barrio de ciento catorce viviendas sociales que se abastecen con energía proveniente del sol.
Si Redcon estaba consolidándose, ¿por qué buscar otra empresa?
Es que son caminos paralelos. Como en esto se trabaja con proyectos, la idea es mantener todo el tiempo un flujo laboral que nos permita crecer y expandirnos. Mariana Villegas y César Belaúnde son la otra parte de Enermine y en muy poco tiempo hemos logrado hitos muy importantes, aunque, sin lugar a dudas, el más emblemático la planta Termosolar Pukará de Hatur, la primera planta solar de placa plana para temperado de electrolito que se instala en nuestro país. Este es el primer proyecto oficial de Enermine instalado en Minera Constanza, ubicada en las cercanías de Antofagasta.
¿Cuál es la diferencia de otras plantas termo- solares?
Lo más importante es que nuestro objetivo no es ser instaladores de equipos, sino proveedores de energía. Nuestro modelo de negocios consiste en entregar una solución completamente externalizada. Es decir, una empresa minera no necesita destinar recursos en instalar una planta para proveerse de energía, pues la inversión inicial es cero. Somos nosotros quienes buscamos a inversionistas que apoyen el proyecto, concretamos la iniciativa y luego, mensualmente, facturamos el consumo acordado. Para las empresas es una gran ventaja, pues somos nosotros quienes nos hacemos cargo del funcionamiento global del sistema, además de permitir que la pequeña minería se acerque a la utilización de Energías Renovables No Convencionales en sus procesos.
¿Este es un plus en el negocio?
Por supuesto, porque para nadie es una sorpresa que la minería tiene un fuerte impacto ambiental y hay que buscar las formas de minimizarlo. El incorporar medidas de mitigación en la operación diaria les entrega un mejor posicionamiento en cuanto a política ambiental y buenas prácticas, lo que incide en la proyección a nuevos mercados.
¿Para qué se usan específicamente las plantas termosolares?
Tienen múltiples funcionalidades, pero en este minuto estamos enfocados en el temperado de electrolito, proceso que requiere gran cantidad de energía. La que hoy en día está en funcionamiento tiene una superficie de cuatrocientos metros cuadrados, con una capacidad de producción de energía de 540 megawatts anuales y una vida útil de veinticinco años. Con esto, podemos asegurar la energía necesaria para mantener a 47°C el electrolito, condición fundamental para el proceso de electro-obtención de cobre.
¿Se proyectan en otras industrias, como algunos edificios que tienen calderas centrales?
Quizás en el mediano plazo podremos desarrollar proyectos asociados a otro tipo de necesidades, pero siempre a nivel industrial.
LO PERSONAL
Una de las principales dificultades que tuvo José al enfrentar el mundo de las grandes inversiones fue traspasar la barrera de los prejuicios. Joven, con pelo largo y un proyecto asociado a energías no convencionales tuvo que aprender a argumentar rápidamente, para derribar cualquier idea que los hiciera aparecer como “principiantes”.
“Es lógico que a los inversionistas o a la banca les costara un poco entender nuestra postura e ideas de negocios porque el tema en sí mismo es innovador, pero hemos crecido bastante rápido y hoy los hechos nos respaldan. Tenemos resultados concretos que mostrar y eso ha resultado altamente positivo”, nos cuenta José.
¿Costó lograr credibilidad?
Sí, siempre nos miraban extrañados antes de empezar nuestras presentaciones. Pero el respeto se gana conversando y una vez que demostramos nuestra experiencia en el tema, se olvida la edad o el estilo de la otra persona. También nos pasó con la banca, porque no es tan fácil que a una empresa nueva le den facilidades de crédito o hasta de acceso a productos. Te exigen cierta cantidad de años o movimientos y cuando tú emprendes no tienes nada de eso. El inicio de un proyecto siempre es complejo. En primer lugar es uno el que debe estar convencido y nunca desanimarse. Hay que buscar clientes y proyectos, invertir tiempo, mucho tiempo y luego aprender a moverse en el mundo de los impuestos, las boletas de garantía, las licitaciones.
¿Implica muchas horas de tu vida?
Es que hay que ser disciplinado. Organizar el tiempo y ponerse metas. Es tentador decir “me voy de la oficina temprano” cuando nadie te está controlando, pero no es lo correcto. Hay que asumir tu emprendimiento con más responsabilidad que si tuvieras un jefe.
¿Tienen muchos proyectos en carpeta?
En este minuto tenemos dos proyectos en vista y logramos firmar con una empresa muy importante para nuestros objetivos futuros, como Cerro Dominador. Poco a poco seguimos avanzando y estamos convencidos de que nuestra apuesta dará frutos en muchos sentidos. Soy parte de dos empresas jóvenes, con una mirada distinta y mucho nivel de especificación del conocimiento en un tema que, aunque suene exagerado, puede ser la solución del futuro en cuanto a cuidado del medioambiente. Nuestra energía viene del sol.