Aldo: yo entré a kinesiología pensando en eso. Lo mío es el deporte y es a lo que me quiero dedicar de por vida.
Felipe: mi título lo dice. Soy fisioterapeuta deportivo y eso es lo que haré siempre.
¿Y los otros dos socios quiénes son?
Aldo: José Berly y Sergio Morales. Los dos profesores de educación física, uno basquetbolista y rugbista y el otro también rugbista, de Antofagasta.
¿El rugby es su pasión en común?
Aldo: es que el rugby es una escuela de vida. El rugby siempre te enseña a ir adelante, si tienes un problema, le pones el hombro, y esas lecciones se valoran cada vez más. En mi caso, mi vida la he forjado gracias al rugby, he tenido problemas y los he enfrentado, me ha dado amigos, me ha dado valores y eso quiero transmitirlo a nuevas generaciones. Lo mejor de todo es que se necesita solo una pelota y ya estamos jugando.
Felipe: el rugby te enseña respeto. Te pueden pegar y sabes si fue sin intención o con ánimo de hacer daño. Cada uno sabe cómo devolver ese golpe, pero con lo permitido: corriendo, tacleando o haciendo una buena jugada. Los valores que entrega el rugby dentro de la cancha se tienen que potenciar dentro de la vida diaria.
¿Así de potentes son los valores?
Aldo: es muy potente. De hecho, yo creo que el principal es la amistad, es el principal valor y motivo por el que estoy acá. Venirme de Viña, para embarcarme en este proyecto, fue porque Sergio, uno de mis socios, es mi amigo desde la pre selección de menores de diecinueve. Ahí nos conocimos y mantuvimos contacto el resto de la vida. Sergio estuvo en un momento muy especial para mí, que fue el fallecimiento de mi hermano, y creo que si no fuera por él, yo no llego a un mundial juvenil. Cuando me invitaron a participar, compré los pasajes y me vine. Llegué a Antofagasta a un círculo de amigos espectaculares que se preocupan por mí. Somos una familia.
Felipe: nuestra idea fue “¿ganémonos la vida haciendo lo que nos gusta?” y así partimos, haciendo gimnasia de pausa laboral los primeros tres meses con Sergio y José. Con Sergio nos conocíamos del rugby desde muy chicos y con José, de toda la vida. Desde ese momento nuestro sueño era tener un espacio para implementar nuestros conceptos de entrenamiento funcional, que es lo que mejor manejamos. Apareció la casa, la implementamos, llamamos a Aldo, le contamos la idea y todo resultó como tenía que ser. Nunca se me pasó por la cabeza que no iba a resultar.
LA VERDADERA PASIÓN
Son fanáticos de su trabajo. Todos los días y con una discplina envidiable, llegan a su gimnasio a planificar la jornada, atender personalmente a los usuarios y, por supuesto, entrenar. “Esto jamás lo hacemos obligados, lo hacemos porque es nuestro proyecto y apostamos por él. Además, somos cuatro socios súper capacitados, estudiamos, debatimos, estamos siempre al tanto de lo último en tecnología, o sea, nos gusta tanto que somos estudiosos en el tema y yo creo que por eso mismo nos ha ido bien, porque la gente se da cuenta de nuestro trabajo”, nos cuenta Aldo.
¿En qué consiste el trabajo que ustedes hacen?
Aldo: es una hora de reloj sin parar. Trabajamos con distintas exigencias porque es tratamiento personal y cada persona tiene una funcionalidad distinta. No puedo exigir lo mismo a un profesional del fútbol que a una dueña de casa, pero como no existen rutinas maqueteadas, nos adaptamos a cada uno. Es lo que conocemos como entrenamiento funcional.
Felipe: nunca hay mucha gente, porque citamos a un máximo de siete personas por clase. Como dice Aldo, este es un lugar para hacer actividad física donde no queda mucho espacio para la vida social porque es una hora efectiva de trabajo, desde que uno parte con el calentamiento hasta que termina con la elongación. Obviamente los resultados son más rápidos y visibles.
¿Se trabaja en base a metas?
Felipe: acá buscamos lo que sirve a cada persona. Por eso se llama entrenamiento funcional, porque se realiza según las necesidades individuales. Los grupos son pequeños y los motivamos a hacer bien las cosas. Lo primero que se rinde es la mente y aparece esa vocecita interior diciendo “no puedo, me duele”... si hay alguien incentivándote a sacar dos o tres repeticiones más y tú lo logras, no solo se mejora tu desempeño físico, sino además te das cuenta de que puedes controlar tus propios pensamientos negativos.
Aldo: hay una oración muy buena que resume todo lo que hacemos nosotros, “no somos entrenadores de gimnasios, sino que somos entrenadores de personas”. Nos preocupamos mucho de las personas.
¿Qué cosas como de disciplina del rugby tú crees que se pueden traspasar a una persona común y corriente?
Aldo: la perseverancia, el seguir adelante a pesar de los inconvenientes, de las dificultades, de los
dolores, de que siempre se puede: Uno aprende dentro de la cancha de rugby que uno se puede parar después de un golpe fuerte, que uno puede seguir a pesar de que piense que ya no puede.
RUGBY PURO RUGBY
A pesar de no estar dedicados tiempo completo al rugby, Aldo y Felipe se mantienen trabajando por masificar este deporte y convencer a nuevas generaciones de las satisfacciones que pueden encontrar en la cancha y en la vida gracias a esta disciplina.
¿En qué están hoy en día?
Felipe: estoy jugando en el primer equipo por Old Lyons. Somo campeones del interregional Copa Altonorte con cuatro equipos de Arica, era la primera vez que se hacía entre regiones, lo que ayuda mucho al rugby de la zona norte. Además, resultamos campeones del apertura local y varios logros más. Ha sido un muy buen año y me siento muy afiatado, porque todos queremos ganar o llegar lo más lejos posible y para eso hay que estar bien preparado físicamente.
Aldo: Yo estoy en un club que está en una etapa de renovación de gente, hay mucho joven de dieciocho, diecinueve años, mezclado entre personas de cuarenta, entonces es un equipo bien disperso. Llegué a aportar mi granito de arena como entrenador de Antapacay. Me tocó asumir el primer equipo, donde también juego, y nuestra principal meta es afiatarnos como equipo, mezclar estas dos generaciones bien marcadas que tenemos y armar un equipo más competitivo para el próximo año. Estamos en reclutamiento.
En Antofagasta hay un gran boom del deporte, pero podemos más. Mi sueño es que Antofagasta sea el centro del deporte en el norte y creo que eso se puede hacer, si creamos un círculo virtuoso. Antofagasta tiene todo el potencial para eso y mucho más.