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EDICIÓN | Octubre 2013

Emprendimiento Catalán

Marta Puig, empresaria
Emprendimiento Catalán
Vive en Chile hace siete años y desde hace cinco se ha hecho un lugar en el mundo de los productos infantiles. Representante exclusiva de la innovadora marca Stokke en su tienda Ninots Barcelona se pueden encontrar los más modernos coches, cunas y sillas de comer, además de juguetes interactivos, especialmente de madera. Como si eso fuera poco, también administra, junto a su marido, dos exitosos hoteles en el barrio Lastarria. 
 

por Mónica Stipicic H. / fotografía José Luis Salazar A.

Es española, más específicamente catalana, y ya lleva siete años en Chile. Aunque su situación podría ser similar a la de muchos de sus compatriotas, la historia de Marta tiene algunas variables: llegó a nuestro país antes de la crisis europea, está casada con un chileno y hoy por hoy es una destacada empresaria.

¿Cómo se construyó todo esto? La historia parte hace varios años en Londres, ciudad a la que una joven llega a perfeccionar su inglés. Allí conoce a Alfonso Molina, un estudiante universitario proveniente del lejano Chile. Se enamoran y empiezan un pololeo que se mantiene por un tiempo a distancia. Finalmente se casan y se instalan a vivir en un pueblito en las afueras de Barcelona.
 
Poco después y ya con dos hijas deciden que es tiempo de vivir en Chile. Marta está entusiasmada con la idea, desde hace mucho tiempo viajan una vez al año y tienen un entretenido grupo de amigos, además de la familia, esperándolos con los brazos abiertos. Pero les preocupan sus cercanos y su carrera de ingeniero comercial. Junto a Carmen, su amiga y compañera de universidad, comienzan a darle vueltas a una idea que no solo las mantendrá ocupadas, sino que unidas a pesar de la distancia.
 
Es así como Marta viaja a nuestro país con la misión de estudiar el mercado y averiguar qué producto existente en España podría ser boom en Chile El proceso no es tan rápido, pasa más de un año, en que los Molina Puig se instalan y reciben a su tercera hija. Después de eso, Marta descubre un nicho interesante: en Chile no existen artículos para bebé de primerísima calidad, como los que ella misma había conocido en Europa. Específicamente vio una posibilidad para la marca de accesorios holandesa Stokke, que posee una línea ultra premium de coches, sillas de auto y cunas, entre otros productos.
 
“Es muy famosa en Estados Unidos y Europa, países donde la gente invierte mucho en sus guaguas. Empezamos a movernos y nos costó bastante que nos dieran la distribución para Chile, porque tienen políticas muy estrictas al respecto, pero al principio por lo menos conseguimos que nos dejaran vender sus productos y seguimos peleándola hasta que nos vinieron a ver, vieron que los estábamos promocionando bien y nos dieron la distribución”, explica.
 
Para llevar a cabo su objetivo, Marta buscó un rubro que pudiera complementarse con la venta de estos productos. Arrendó una tienda en la calle Nueva Costanera y abrió Ninots Barcelona, un espacio en que conviven los productos Stokke con una fascinante variedad de juguetes “a la antigua”.
 
¿Cuál es el concepto detrás de la tienda?
“Ninots” significa “Muñeco” en catalán. Me acordé de que en España existe la marca de juguetes Barrutoys, a cuyos dueños conocía, así que nos contactamos con ellos y empezamos a crear juntos este concepto. Cuando llegué a Chile, me llamó la atención que había poca oferta de juguetes de buena calidad enfocados en las edades específicas de cada niño, porque no se trata de comprar una Barbie y pasársela, indistintamente, a una niña de dos y a otra de diez años. Así que nos enfocamos en los juguetes de madera, de calidad, trajimos cocinas a escala, súper interactivas, objetos que buscaran desarrollar inteligencia y motricidad.
 
¿Cómo encontraste el mercado chileno?
Es complicado, porque todo está muy centralizado en los malls con muy pocas tiendas pequeñas, de esas en que uno llega, se estaciona, compra y se va. Yo buscaba eso, porque es más parecido al estilo europeo, más personalizado, donde siempre te atiende la misma persona...
 
No son productos baratos...
La gente está cada vez más preocupada de con qué juegan sus niños. No sé si es porque se demoran más en tener hijos o porque tienen menos niños y, por lo mismo, más plata para gastar en cada uno. La respuesta es buenísima, la gente viene y se repite. El concepto de que gastas más dinero pero lo usas toda la vida ha gustado muchísimo.

 
EUROPA STYLE
 
Instaladísima en Chile, hoy sus hijas tiene once, ocho y seis años. Aunque aterrizó en nuestro país antes de la crisis europea, Marta ha sido testigo de la gran cantidad de españoles que han llegado en el último tiempo. “Por una cuestión de idioma y porque Chile es el país de Sudamérica más consolidado, es uno de los destinos más apetecidos. A la tienda llegan españoles todo el tiempo, porque allá no hay expectativas de trabajo, lo que es muy notorio, sobre todo en los pueblos más pequeños, los que no están en el circuito turístico. Me da mucha pena”.
 
Además de la juguetería, Marta está involucrada en el negocio de su marido. Juntos montaron “Lastarria 43/61”, que son departamentos para arrendar a turistas, emplazados en uno de los barrios más bullentes de la capital.
 
Ser mujer, mamá y empresaria... ¿es más fácil en Chile o en España?
Acá es más fácil porque tienes ayuda, si no existiera hay cosas que simplemente no podría hacer. Allá, por otro lado, los colegios y jardines infantiles se adaptan a los horarios de las mujeres que trabajan; si tu sales a las cinco de la tarde, pues a esa misma hora tus niños quedan libres.
 
¿Cómo recuerdas la primera etapa de tu negocio en Chile? Debiste aprender de importaciones, aduanas, créditos en un país que no era el tuyo...
Todo lo traemos desde Holanda y eso tiene un costo que se traspasa al precio final, pero estamos convencidas de que no hay otros productos con similares características así que seguimos siendo
competitivos. Tuvimos que aprender mucho, contratar un agente de aduanas, hacer alianzas con otras empresas españolas para compartir contenedores. Al principio fue duro porque la inversión inicial fue alta, necesitábamos tener stock suficiente y nadie nos daba crédito por ser nuevas. La distancia también es un tema, porque un envío, entre que se hace el pedido, llega al puerto, se desaduana y pasa por el SAG, toma en promedio dos meses. Pero ya tenemos el training que nos da un poco más de tiempo y experiencia.
 
¿Piensan crecer mucho más?
No demasiado. A mí me acomoda ser de este tamaño, pero sí queremos aumentar las ventas en regiones, ojalá a través de una tienda que distribuya nuestros productos.
 
¿El mercado de los niños fue todo un descubrimiento para ti?
Sí, primero porque es mucho más grande de lo que me imaginaba. Y no te niego que al principio me asustaba la idea de traer productos caros. Pero hoy la gente se informa, nadie concibe llevar a un niño sin silla de auto... la seguridad es un concepto que ha pegado fuerte en los últimos diez años y hemos tenido la suerte de ir creciendo a la par con esa tendencia.
 

“Cuando llegué a Chile me llamó la atención que había poca oferta de juguetes de buena calidad enfocados en las edades específicas de cada niño, porque no se trata de comprar una Barbie y pasársela, indistintamente, a una niña de dos y a otra de diez años”.

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