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EDICIÓN | Octubre 2013

Entre Susurros y Caballos

Lorena Nazal, fundadora Kawell Coach
Entre Susurros y Caballos
Fuimos a Mantagua para vivir la experiencia de hacer coaching con caballos. De trabajar nuestro mundo interior y buscar elementos que nos ayuden a ser mejores. Y más que hablar de las metodologías y teorías de la comunicación, más que hablar de técnicas y métodos, nos centramos en la práctica. Y nos conectamos con nosotros mismos a través de unos seres maravillosos que fueron, por algunas horas, nuestro propio espejo: los caballos. 

por Macarena Ríos R. / fotografía Teresa Lamas G.

Miércolesdiede la mañana. Por un camino de tierra llegamos hasta el Centro Ecuestre Mantagua listas para vivir una experiencia de vida. Nos recibe LorenNazallque firma sus mails con relinchos y colores, la que se fue de la casa a los diecisiete años porque quería estudiar teatro, la que luchó por sacar adelante a un hijo con Asperger, la que dora en pesebreras para hacer comunión con los caballos.

Es menuda, de pelo corto y sonrisa generosa. Mientras esperamos que lleguen todos los participantes de este singular coaching, Lorena, madre de tres hijos y dueña de un currículo envidiable, dice que estas jornadas de entrenamiento se exploran desde la historia de cada uno, desde los rasgos personales de cada uno, desde los objetivos que cada uno se ha trazado.

El grupo es heterogéneo. Hay actrices, estudiantes, sicólogos, empresarios. También hay ansiedad y expectación. En una medialuna, e medi d l naturalez e viento nopresenta Tinto Manchasdocaballochilenos que cada vez que pueden se arrancan a su guarida. Como ayer.

El primer ejercicio es dividirnos en grupos de a tres y tomarnos de los brazos. La persona del medio debe oficiar como la cabeza pensante, los que están su extremos solo  acatar las órdenes que la cabeza. ¿El objetivo? Ponerle el cabestro a uno de los dos caballos.

Me piden que sea yo quien lleve la batuta en mi tríada. Pero es difícil. Sobre todo si quienes se supone que solo deben  acatar mis órdenes siguen pensando. La mañana sigue su curso. Nos vamos conectando, nos vamos conociendo, vamos haciendo equipo y generando relaciones de confianza. Y los caballos se nos acoplan.

 

¿CUÁL ES LA EMOCIÓN?

El objetivo del siguiente ejercicio era contac- tarse con las emocionesVamo hacer un circuito donde cada uno de ustedes va a tener que construir su propio obstáculo dentro de él y en donde va a haber un feedback, es decir, un camino de retorno hacia la entrada. Este sistema nos permite instalar nuevos aprendizajes y así mantener nuestro sistema en equilibrio y en permanente movimiento. Miren a su alrededor, hay palos, ramas y diversos elementos para construir su obstáculo. Sean creativos”, pide la coach.

Todos se mueven en distintas direcciones buscando algo que represente de mejor forma el obstáculo que quieren trabajar y poner en contexto. Doy vueltas. Después de haber jugado con el grupo al “monito mayor”, después de haber corrido, de haber gritado, después de haber incluso cantado la canción nacional siguiendo el ritmo impuesto por uno de los participantes que era colombiano, ya no tengo frío.
 
Somos ocho y nos han separado en dos grupos. Kabul está con nosotros. Un ejemplar árabe que será un tremendo facilitador más adelante. Iniciamos el circuito llevando a Kabul con nosotros, tocando su piel, sintiendo cómo se mueven sus músculos. “Ahora cada uno de ustedes hará de coach”, explica Lorena. “El rol del coach es hacer preguntas para facilitarle al otro llegar a la emoción displacentera que le está produciendo un obstáculo determinado. Eso es. Visualizar. ¿Se entiende?”. Asentimos. Kabul relincha.
 
Primera parada: el obstáculo de Emilia. Dice que para representarlo, eligió una rama porque era liviana. Porque para ella los obstáculos son todos iguales. “¿Hay algún obstáculo que te remezca?, le pregunto. “El obstáculo que me remece es justamente preguntarme por qué todos los obstáculos en la vida son tan livianos para mí, por qué no les tomo el peso”. “¿No sientes pasión?, le pregunta otra compañera. “Me gustan muchas cosas, pero siento que todo es plano en mi vida, que no hay algo más importante que otra”. “¿Y cuál es la emoción?”, le pregunta Lorena. “Contradicción”. “¿Y qué te provoca esa contradicción?”. “Me pone tensa”, contesta Emilia. “Fíjate en el caballo”, pide la coach, fíjate en sus orejas, en la posición de las patas. Está tenso, igual que tú. Que exista tensión significa que no estás tan plana como tú crees, que hay cosas que sí te importan. ¿Cómo podrías explicar lo mismo desde otro lugar?”. “Me da susto comprometerme con las cosas”. “¡Ahí está!, ¡eso es! Tensión y compromiso. El tema es la tensión que te generan los compromisos. El caballo ha sentido todo el rato tu tensión. Mira su musculatura. Esa eres tú”.
 
La premisa “cuando conoces al caballo, te conoces a ti misma”, de la que me había hablado Lorena al principio, cobra todo el sentido del mundo.
 
 
LOS CABALLOS NO MIENTEN
 
El obstáculo de Andrés era bastante singular. Dentro de un cono naranja, de esos que se usan en las calles, dispuso varios palos, cada uno con sombreros, pañuelos y cintas de colores. “¿Qué significa eso?”, preguntamos con una sonrisa. “Trato de disfrazar todos mis problemas e inseguridades”. “¿Cuál es tu obstáculo principal?”, le pregunta Lorena. “No tengo fuerza de voluntad”, confiesa. Y mientras va hablando, Kabul se acerca y comienza con su hocico a tirar una de las cintas. Ladea su cabeza y con sus dientes enormes toma uno de los sombreros y lo bota al suelo ante las risas incrédulas de los demás.
 
“Te armaste un personaje en algún momento y tienes que desarmarlo”, le dice Lorena. “Soy súper sensible y emocional. Siento que siempre estoy haciendo cosas y echando la talla para evadir otras, como mi parte sentimental”, reconoce Andrés. “Mírate al espejo y reconócete. Deja de complicarte por tonteras. No necesitas ser distinto a lo que eres para ser aceptado. No es necesario, ya no es necesario, puede que en algún momento sí lo haya sido. Ahora no...”. Kabul toma otro sombrero y lo tira lejos. Ahora está concentrado en sacar los palos y las otras cintas. Nos reímos, mientras vemos el “obstáculo” completamente desarmado.
 
“¿Cuál es tu emoción?”. “No sé”, contesta Andrés. “¿No sientes de repente la necesidad de contención?”, le pregunta la coach. “Sí, todo el rato”, contesta él. “La necesidad de contención la buscas a través del sentido del humor y de los personajes que te has inventado. Verbaliza y pide lo que necesitas”.
 
Y así, uno tras otro vamos viendo los obstáculos que tiene cada uno. La rabia de Camila, el temor a la soledad de Antonia, la falta de límites de Karen, la dispersión de la Tere. Mi paralizador instinto de protección. E increíblemente, cada una de estas emociones Kabul y Dai América, los caballos que trabajaron con nosotros, las representaron mejor que cualquier actor.
 
“Los caballos hacen de espejo. Tienen una gran capacidad de reflejar al ser humano. Los caballos pueden “oler” los sentimientos e incongruencias y reaccionan conforme a ello. Los caballos no mienten, no reflexionan, no manipulan, no tienen ego, no esconden sentimientos, no juzgan, pero sí reaccionan de inmediato sobre lo que perciben, y reflejan de una forma directa como son las personas”, cuenta Lorena una vez que terminamos el coaching y nos sentamos a compartir experiencias.
 
 
FACTOR NAZAL
 
Para llegar a formar Kawell Coach (www.kawellcoach.cl), el primer centro de desarrollo personal y profesional asistido por caballos en nuestro país, cuyos cursos, talleres y actividades recreativas están dirigidos a empresas, a deportistas, a mujeres, a niños, a estudiantes y a familias, hubo que andar un largo camino.
 
¿Cómo parte Kawell Coach?
Ocurrió como ocurren las cosas curiosas. Hace algunos años estuve muy enferma y costó mucho tiempo que me diagnosticaran. Me pasaba desmayando y estaba inconsciente varias veces al día. Luego de estar más de veinte días internada en la clínica, vi un aviso que decía “desarrollo personal y profesional asistido por caballos” con coaching de la española Talia Soldevila y me llamó la atención.
 
Fue tanto, que dos días después llegó a San Juan de Luján, Argentina, para vivir la experiencia. Luego de pasar tres semanas aprendiendo de esa formación tomó su mochila y se fue a recorrer el sur de Argentina. Quería saber más. La travesía duró dos meses. “Llegué a un lugar donde vivía un señor que tenía caballos y que todas las mañanas se levantaba y los saludaba por su nombre. Fue él quien me dijo que no podía conocer realmente a un caballo si no dormía con él, si no comía con él ni me sentaba a descansar con él”.
 
Lorena alucinó. Su formación como actriz y periodista, su magíster de comunicación y educación, sus estudios en estrategia y liderazgo, sus asesorías y consultorías. Todo cobró sentido y partió a certificarse a la escuela europea EAHAE (European Association for Horse Assisted Education). Cuando volvió a Chile fundó Kawell Coach.
 
Ya tenía su primer hijo cuando entró a estudiar periodismo. “Mi hijo era Asperger y en ese tiempo el diagnóstico fue “su hijo nunca va a poder hacer nada, no va a ir al colegio, no va a hablar ni se va a comunicar, así que váyase para la casa y asúmalo”. Lejos de bajar los brazos, Lorena empezó a inventar mil ejercicios que hoy se han transformado en material que el Ministerio de Educación utiliza para trabajar a nivel diferencial en todos los establecimientos. “Hoy Camilo trabaja integrado, fue a la universidad a un programa especial y es feliz”.
 
¿Tu pasión?
Me encanta la vida, y esto de los caballos me ha permitido compartir lo que más me gusta que son las personas y cómo se vinculan, cómo logran cumplir sus metas, como logran generarse nuevos desafíos, cómo logran conocerse y reconocerse a sí mismos. Crear metodologías innovadoras, sugerentes y efi- cientes me apasiona.
 
¿Cuál ha sido el desafío más grande?
Las mediaciones familiares.
 
¿Qué significa trabajar con las emociones?
Trabajar con los pequeños y grandes tesoros de los seres humanos. Los que te definen, los que permiten que transites de una u otra manera en la vida, los que hacen que sonrías un día y sepas cómo llorar al siguiente.
 
El coaching termina, pero nadie se quiere ir. El campo, la naturaleza, los caballos y las emociones al rojo vivo actúan como un imán. Igual que las quimeras de Lorena, resumidas a la perfección en una frase que uno de sus hijos le dijo el otro día: “¿Sabes de quién aprendí que los sueños se pueden cumplir? De ti”.

 

 

“Trabajar con las emociones significa trabajar con los pequeños y grandes tesoros de los seres humanos. Los que te definen, los que permiten que transites de una u otra manera en la vida, los que hacen que sonrías un día y sepas cómo llorar al siguiente”.

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