Antes que se inaugurara el paseo peatonal de la Avenida Francisco de Aguirre, en 1855, los caminos por donde pasarían bellos carruajes en medio de álamos y acacios, los ocupaba el caudal de la Quebrada de San Francisco. Era un escenario muy distinto al que podemos observar hoy, si caminamos por los casi tres kilómetros que tiene el parque, desde la calle Balmaceda, hasta el Faro Monumental en la Avenida del Mar.
Hacia el 1900, la también llamada Alameda de La Serena, recibiría como obsequio de la colonia inglesa avecindada en la ciudad, un portal de mármol de Carrara para agradecer la acogida que la región tuvo con sus familias. Este se convertiría en la puerta de entrada para lo que sería más tarde el museo al aire libre creado por el presidente Gabriel González Videla, de la mano del arquitecto Oscar Praquet, en el marco del Plan Serena (1946-1952).
Se cuenta que este espacio buscó plasmar la idea del mandatario de acercar el arte a todos por igual, es decir, democratizar la cultura, ampliar nuestro goce estético e involucrarnos en la historia del arte para fortalecer nuestra cultura y civilidad.
“Fue bastante visionario sacar el arte a la calle, vivir el arte en el día a día y no solo en los museos a puertas cerradas. Este museo nace para generar experiencias. No es lo mismo caminar por esta u otra calle; esta avenida da algo más, te regala contenido, espíritu”, reconoce el director del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), Matías Awad.
Son cerca de treinta y cuatro esculturas dispuestas en el parque de esta avenida, veintinueve de las cuales son estatuas representativas del arte clásico grecorromano, elaboradas en mármol de Carrara. También están montadas cinco obras de destacados autores chilenos, frente al edificio público de la Seremi de Educación, entre las que se cuentan Visitación, original de Lily Garafulic en piedra amarilla; Maternidad, de Berta Herrera en granito; o Primavera de Virgilio Arias, en mármol.
Si nos detenemos en la copia de la original escultura del poeta griego Sófocles, esculpida en mármol (s. IV a.c.), nos damos el tiempo para descubrir algunos conceptos de belleza y valoración que se tenía del hombre en la Antigüedad.
“La Serena se reconoce por este museo, es parte de su atractivo, de su identidad. Le da vida y sentido a la ciudad y enriquece sus espacios públicos. Una ciudad donde el arte se viva en la calle permitirá, indudablemente, que sus habitantes sean personas más felices, más completas, más libres. Esas son las ciudades y personas que queremos para Chile”, agrega Matías Awad.
UN PEDAZO DEL OLIMPO
Hay varias formas de experimentar el recorrido por este parque único en Chile. Una de ellas es disfrutarlo tan solo caminando en medio de los frondosos árboles y el aire puro, apreciando la belleza del arte que sale al encuentro.
Enfocarse en su gente es otra alternativa. Observar a estudiantes con sus profesores hablando sobre arte; a turistas que aprecian este valor patrimonial único; a quienes lo atraviesan para ir al centro de la ciudad o hacia el Faro y así disfrutar de la extensa costanera.
Pero para quienes se conectan más allá del mármol con las estatuas del museo, este lugar puede ser un pedacito del Olimpo. Dioses, diosas y héroes que daban un ordenamiento moral en la antigua polis griega y luego influyeron en el Imperio Romano en la época antigua.
Está el joven Apolo, una de las principales divinidades de la mitología griega que los romanos también adoptaron para su culto. Hijo de Zeus y Leto, fue uno de los dioses del Olimpo que ejerció mayor influencia en la vida de la Antigüedad. Ya en los escritos de Homero es citado como un dios de gran importancia por ser el patrono del principal oráculo del mundo greco-romano: el de Delfos. Llamado padre protector de plagas y enfermedades, dios de la belleza, del equilibrio y la razón, habitualmente se le ha representado como un hombre joven, en la plenitud de su vigor, acompañado de una cítara o de arco y flecha. Cuenta el mito que Hera, esposa y hermana de Zeus, diosa protectora de las mujeres casadas, intentó impedir el parto de Leto que daría a luz a los mellizos Artemisa y Apolo. Leto se refugió en Delos, donde recibió el resguardo de Zeus.
Llama la atención la obra Hebe, hija de Zeus y Hera. Diosa encargada de servir el néctar de la juventud a los demás dioses y de tareas menores como enganchar los caballos al carruaje de su madre o bañar y vestir a su hermano Ares. Es la estatua que fue descabezada por inescrupulosos, una vez instalada en la avenida Aguirre después de su remodelación, en el año 2006.
Nos encontramos ahora frente a Venus, la diosa romana del amor, la fertilidad y el sexo en la escultura Venus de Capua o Las Tres Gracias (hijas de Zeus), obra realizada en una sola pieza de mármol por el principal exponente del período neoclásico de la escultura italiana, Antonio Canova (s. XIX), que representa la belleza, el encanto y la alegría.
MODELOS DE VIRTUD
Del Olimpo al mundo terrenal. Muchos mortales se confundían con héroes por sus excepcionales habilidades, ya fueran intelectuales o físicas. Ellos también fueron objeto de admiración a través del arte y modelo para la sociedad. Traerlos a este museo también pudo tener un similar objetivo, en la mirada del presidente Videla.
Demóstenes, del autor Policleto, es la obra que representa al mayor orador de la Grecia Antigua en el período Helenístico. Este hizo un bella paradoja entre la flacidez de las telas y musculatura con la fuerte mente y figura del orador y político (s. IV a.c.).
A escasos metros reposan dos representaciones del Discóbolo, obra griega del artista Mirón de Eleuteras (s. V a.c.), que muestra en todo su esplendor la tensión del cuerpo de un atleta antes del lanzamiento del disco Con una contorsión del cuerpo vigorosa, pero a la vez equilibrada y armoniosa.
PATRIMONIO DESPROTEGIDO
El museo es una puerta de entrada a nuestras raíces en la cultura grecolatina; sin embargo, no resulta fácil que todos puedan tener la posibilidad de entender esa relación con solo contemplar las obras. Algunas de ellas han sido marcadas por símbolos o grafitis... lo mismo ocurre, con el mobiliario.
Para el cuidado y mantención del parque se dispuso de vigilancia y de empresas encargadas del aseo y ornato, así nos explica el encargado del Departamento de Cultura de la Municipalidad de La Serena,
Robinson Hernández. “Se necesita una ley que sea más categórica para otorgar los recursos a los distintos municipios para que estos puedan mantener en buen estado las distintas esculturas que hay en plazas y paseos. Así también, el comercio turístico debiese hacer un aporte a la difusión de nuestra cultura, entregando a la ciudad una red de monitores bilingües para que los turistas puedan disfrutar de lo que tenemos”.
Por su parte, el director regional del CNCA, Matías Awad, enfatiza: “nosotros lo que podemos hacer es convocar a gestores para que presenten proyectos que busquen poner en valor este parque y para ello disponemos de los Fondos de Cultura”.
La invitación es a recorrer y a contemplar. A admirarnos de nuestras bellezas patrimoniales. A proteger y preservar este regalo cultural, tan próximo y cercano, cuyas obras —mudos testigos del Olimpo— nos transportan a una historia milenaria.