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EDICIÓN | Octubre 2013

Filosofía de vida

Cristóbal Brandan, piloto de automovilismo
Filosofía de vida

Tener la posibilidad de correr por las pistas y mostrar al público que esto es su razón de vivir, es para él su mayor y gran éxito. El automovilismo lo tiene impregnado en su ADN, se le eriza la piel al hablar de este deporte tuerca y a sus treinta y cuatro años, con varios logros en el cuerpo y llevando los colores de Carmona y Cia., no deja de soñar en su próxima meta: llegar a Argentina y representar profesionalmente a nuestro país y, por cierto, a esta, su región. 

por Verónica Ramos B. fotografía Patricio Salfate T.

Hace pocos meses, CristóbaBrandanalzó con orgullo la gran Copa Aniversario La Serena. Con el apoyo de su equipo técnico, que lo respalda hace diez añosobtuvo eprimelugar de la competencia   en las pistas del autódromo de Huachalalume, en La Serena.

A esto se suman varias conquistas anteriores, entre ellas, el Campeonato Nacional de la Copa Nissan TIIDA y un meritorio tercer lugar, junto al piloto empresario  Luis  Carmona, en las tres horas internacionales en Temuco, Copa Mini Cooper.

Mesurado, sencillo y cordial, no deja de manifestar durante la entrevista que el automovilismo es su mayor pasión. Para este joven piloto serenense, hablar de victorias y triunfos, no siempre significa ganar una carrera. Un segundo o un décimo lugar, si fue peleado y entregué lo mejor de mí, lo asumo como un éxito. Esto lo asocio a un término de temporada, a una carrera o a un día de entrenamiento. Ahora, siempre lucho por el primer lugar y soy competitivo, esa es mi meta, pero en el automovilismo uno depende de muchas variables, de un equipo, de técnicas, de la mecánica… los fierros a veces son ingratos y siempre se aprende de los errores”, recalca Cristóbal, y agrega que mostrar al público lo que más le gusta y sentir que la gente lo disfruta, es lo más importante.

¿Tus logros son también del equipo?
El que yo viva el automovilismo con tanto fervor se lo debo a muchas personas, principalmente a Lui Carmona u empresariconocid de la región, quien junto a su hermano Rodrigo, me han dado la posibilidad de desarrollar este deporte, que es mi vida. Tengo la suerte de ser el piloto que representa la marca Carmona y Cia. Es un orgullo que el auto que corro lleve su apellido y soy muy afortunado de contar con su apoyo.

¿Cómo se genera este vínculo con Luis Carmona?
Pounrelaciódamistaentrlafamiliaspero la verdad es que va s allá, ambos compartimos esta gran pasión por el automovilismo, porque el también es piloto de carrera.
 

VELOCIDAD EN EL ADN

A los cuatro años, Cristóbal le pidió a su padre que lo pusiera en sus rodillas para tomar el volante. Cuando alcanzó los pedales, quería pasar los cambios y ya s grande su único anhelo era que llegase el n de semana para practicar con su madre en un terreno abierto y eriazo. A los siete años, cuenta, ya manejaba solo.

¿Y tu madre te apoya en esto, le gusta?
Siempre me ha apoyado, pero nunca me ha visto correr… aprensiones de madre.

¿Siempre quisiste ser piloto de auto?
A los cinco, a los diez, a los quince años, me preguntaban qué quería ser y siempre dije: “corredor de automovilismo”. Lo logré y la verdad es que no quiero dejar de serlo.

¿Cuándo tuviste tu primer auto?
A los quince años, mi padre me regaló un Fiat 600. El nunca corrió en auto, pero siempre he tenido su apoyo. A esa edad partí en el automovilismo, pero las carreras en ese tiempo tuvieron un período de receso, porque estaban mejorando el autódromo. En el noventa y cuatro, a los diecinueve años, corrí mi primera carrera oficial; para hacerlo tuve que federarme, sacar licencia deportiva y realizar una serie de exámenes. Desde el 2003 soy piloto profesional.
 
¿Desde entonces no has dejado de correr?
Voy a cumplir veinte años corriendo y participando en todos los campeonatos de la región y en la mayoría de los autódromos de Chile.
 
¿Tienes conocimientos de mecánica, también?
La verdad es que sí, hay que entender muchas cosas para subirse al auto. Ahora, yo me llevo la parte fácil, porque detrás de todo esto hay un tremendo trabajo en equipo para lograr un mayor desarrollo del auto, del chasis, del motor, de los límites... por eso es tan importante el entrenamiento y la comunicación con el preparador.
 
¿Te sientes exitoso?
En lo personal sí, porque hago lo que me apasiona que es el automovilismo, con eso me siento exitoso y agradecido. Si tú me preguntas quién soy, digo soy Cristóbal Brandan, piloto de carrera, y no que soy ingeniero comercial. Si trabajo en algo extra es porque tengo que financiar mis gastos y vivir. Actualmente, soy jefe zonal de la tercera y cuarta región de una conocida empresa nacional.
 
¿Entonces el automovilismo no es un pasa- tiempo para ti?
Si pudiera vivir del automovilismo lo haría sin ninguna duda y no he bajado los brazos para conseguirlo en Argentina, esa es mi meta.
 
¿Por qué Argentina?
Allá el automovilismo es una profesión y el nivel es muy bueno. Tienes mayores posibilidades de entrar al círculo y a las diferentes categorías; de estas, hay tres que son las más importantes para mí: turismo carretera argentino, TC 2000 y el Top Race turismo nacional.
 
¿Y de qué depende irte?
Depende mucho de los logros deportivos y de lo que haga a futuro, por eso siempre estoy corriendo y participando en todos los campeonatos. Depende mucho también del trabajo en equipo... solo no se llega a ninguna parte.

 
SUPERANDO LÍMITES
 
Actualmente, Cristóbal está participando en el campeonato regional Súper Turismo 1600, evento que se disputa de marzo a diciembre, en el autódromo de Huachalalume, en La Serena. Hasta la fecha ya ha ganado dos carreras consecutivas, lo que le ha permitido estar en las primeras posiciones del campeonato.
 
Otra de sus facetas, es su aporte social a través del automovilismo. Hace un tiempo se dedica a realizar capacitaciones y clínicas de conducción preventiva y avanzada a instituciones públicas, policiales y de las Fuerzas Armadas. “Con clases teóricas y prácticas, entrego las herramientas necesarias para que estas unidades puedan desempeñar de manera más segura su labor. Esto es sin fines de lucro, es un aporte social no solo de mi parte, sino también de las empresas que me auspician: Automotriz Carmona, West Rent a Car y lubricantes Total”, enfatiza.
 
¿Cuáles son tus límites en la conducción?
Todos en la vida tenemos límites propios, pero el auto también tiene los suyos. Yo priorizo que mis límites estén por sobre los del auto, así puedo controlarlo. Lo que me gusta del automovilismo no es acelerar en una recta y andar a quinientos kilómetros por hora, sino por ejemplo, si una curva es para doblarla a sesenta kilómetros... quiero doblarla a cien, es decir, demostrar que los límites del auto y los propios siempre son superables.
 
¿Eres disciplinado?
Para ser un buen piloto de carrera debes ser una persona tranquila. Hay que tomar decisiones en
milésimas de segundo, entonces, debe existir un trabajo mental y sicológico absolutamente asociado a este deporte.
 
¿Entrenas todos los días?
Tenemos un trabajo planificado de taller, todas las semanas. Luego lo llevamos a la pista, es decir, vemos cómo recuperar décimas o milésimas de segundo que son las que marcan la diferencia para ganar o perder una carrera. Como trabajo, puedo entrenar durante los fines de semana y tengo la suerte de que mi padre es quien ve la parte técnica del auto, junto a un equipo.
 
En términos de convocatoria ¿va gente al autódromo a mirar las carreras?
Sin duda que el fútbol es el deporte popular de nuestro país, pero en estos últimos años se ha congregado bastante público en torno al automovilismo y en eso soy un agradecido de la gente porque, además, me permite mostrar los auspiciadores que represento.
 
¿Cómo describirías esta pasión por el automovilismo?
El mejor lugar del mundo, donde yo puedo y quiero estar, es en un auto de carrera. Me pongo el casco y siento que puedo sacar lo mejor de mí. El olor a bencina, el ruido de los motores, el estar en medio de una jaula estructurada antivuelco... es donde mejor me siento.
 
¿Cuál es tu sueño?
Dedicarme ciento por ciento al automovilismo. Quisiera no tener que depender de otro trabajo para vivir la vida como quiero. Me gustaría que mi oficina fuese el auto de carrera y llegar a Argentina, ese es mi gran desafío.
 
“Si tú me preguntas quién soy, yo digo soy Cristóbal Brandan, piloto de carrera, y no que soy ingeniero comercial”.

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