Sin querer, y tras doce años de labores ininterrumpidas en la Cámara Chilena del Libro de la capital, Xavier (52) llegó a establecerse en la ciudad de Talca donde nació su padre, Enrique Gómez Correa: escritor, abogado, diplomático, y uno de los creadores de "La Mandrágora", movimiento literario surrealista, evaluado como uno de los más importantes de Latinoamérica.
Pese a haber tenido muy poco contacto con la zona, salvo vacaciones en dos oportunidades cuando niño, y el haber producido las primeras ferias del libro para la Universidad de Talca, a principios de los noventa, decidió liderar la propuesta cultural de la Universidad Católica del Maule (UCM). De esta forma se hizo cargo de los Centros de Extensión de Talca y Curicó, ciudades en las que dicha institución tiene recintos educativos.
Radicarse en el Maule no fue tan difícil para Xavier, quien estaba acostumbrado a una vida nómade, debido al trabajo de su padre, que les obligó a vivir durante diez años —entre 1965 y 1975— en Belgrado (capital de la ex Yugoslavia); Ginebra, Suiza; Damasco, Siria — donde presenció la guerra de los siete días, entre otros conflictos—; y Guatemala. De esta experiencia adolescente aprendió muchísimo, y se dio cuenta de que su casa no era una casa "normal", había cuadros impactantes y tenían una biblioteca enorme que, en algún momento, le llamó la atención. Pese a que no se califica como un devorador de libros, este espacio lleno de textos despertó en él un gran interés, y una pasión: la literatura.
Tras estudiar interpretación superior en música en Francia y en el Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica, a fines de los ochenta, se abocó a la gestión cultural, que en ese tiempo no era reconocida como una profesión estable. De esta manera estuvo durante doce años en la Cámara Chilena del Libro, donde participó en la producción ejecutiva de diversas versiones.
Luego de ello, se dedicó a trabajar proyectos como independiente con el Consejo de la Cultura. Estuvo en el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de Arte Contemporáneo, para finalmente llegar a radicarse en Talca.
LA CULTURA EN EL MAULE
Xavier habla de su llegada a la región como un cuento del destino. El rector de la UCM en aquella época, Claudio Rojas, organizó un comité de búsqueda que pretendía contratar a alguien con un perfil definido: que tuviese variadas redes culturales y que asumiera el proyecto de la inauguración del nuevo centro de extensión más cerca de la ciudad, ya que la sede principal se encontraba en San Miguel, comuna ubicada en la periferia de la urbe.
¿Cómo fue llegar a trabajar en el tema cultural en Talca?
Al principio, duro. Los dos primeros años fueron de adaptación, en ese momento la ciudad estaba surgiendo culturalmente, había una inversión en infraestructura muy importante entre el Liceo Artístico, la inauguración del Teatro Regional del Maule (TRM), nuestro Centro de Extensión y la Biblioteca Regional. De manera que existía una efervescencia y ebullición artística muy importante. Además, estábamos en una ciudad con un casco antiguo muy habitado, cosa que cambió radicalmente con el terremoto.
¿Hubo un antes y después con el terremoto?
Efectivamente. El proyecto era muy prometedor en ese entonces y, por cierto, lo sigue siendo. Pero este suceso me motivó muchísimo a desarrollar actividades y aportar a la descentralización cultural que era lo más importante. Ese fue el objetivo principal que me impuse, además de mejorar la oferta cultural para la comunidad maulina.
¿Cómo ha funcionado la descentralización cultural en estos ocho años?
No ha sido un proceso fácil para la ciudad y no hablo solo del Centro de Extensión de la UCM, sino que de todos los espacios culturales de la región. Muchos de ellos aún no han sido recuperados después del terremoto, como la Biblioteca Regional y el Museo O’higginiano, además de todos los talleres de artistas independientes que se vieron muy afectados. La recuperación es lenta, pero aún así hemos podido conformar un referente importante en el área cultural con una propuesta original. La idea es ofrecer una línea editorial de los eventos asociados a las necesidades de la comuna, y este espacio se ha transformado en un lugar de encuentro, en el que la comunidad puede disfrutar de actividades recreativas, educativas y culturales.
"Nuestra finalidad no es solo ofrecer actividades de corte artístico cultural, sino que además tengan un carácter formativo y educativo, porque debemos responder a nuestro propósito de centro de extensión universitario".