Los equipos, cuatro jugadores por lado. Expertos jinetes arriba de caballos ingleses “pura sangre”, de perfil recto, piel fina, cuello largo, piernas prolongadas y caminar elegante. Una cancha de pasto de doscientos setenta y cinco metros de largo por ciento cuarenta y seis metros de ancho. A estas medidas hay que sumarle una zona de seguridad, espacio que rodea el área y se limita por vallas de madera. Buenas monturas, una pequeña pelota (tipo golf), y tacos. La idea: apretar fuerte las piernas para levantarse sutilmente sobre el lomo del caballo y con el taco correr en busca de la bola para dar un golpe certero que logre un gol en el arco del equipo contrario.
No se sabe bien dónde, ni cuándo exactamente nació este deporte. Sí que hay registros de que pudo haberse originado en Persia en el VI a.C. También se sabe que en China y otros países fue el pasatiempo de la realeza. En la actualidad, los mejores hándicaps del mundo son los argentinos, por lo que este país está definido como el número uno del polo, a pesar de que se juega de forma profesional en setenta y siete países, dentro de los cuales están Estados Unidos, Francia, Inglaterra, India, Paquistán, Uruguay, Brasil, España, Australia, México y Chile.
En nuestra patria, es la región del Libertador la que cuenta con varios de los mejores jugadores a nivel nacional e internacional. Cabe recordar que el equipo que representó a nuestro país, el año 2008, se coronó Campeón Mundial en la VIII Copa del Mundo realizada en México, y en donde tres de los jugadores eran rancagüinos: Romano Vercellino, Recaredo Ossa y Eduardo Labbé.
UN ENCUENTRO FAMILIAR
Juan Cristóbal Labbé (42), viene de una familia tradicional del polo. Nació viendo en el campo los caballos de su abuelo y de su padre. “Nosotros siempre hemos estados ligados a este deporte, pero como amateur. Nunca lo pensé de forma profesional porque mi papá siempre nos inculcó que esto era una entretención”. Así fue como Juan Cristóbal decidió estudiar administración de empresas. Hoy trabaja en Santiago pero vive en Rancagua, viaja todos los días, y quiere, al igual que sus amigos, que el polo vuelva sus raíces, a nuestra región.
De sus seis hermanos —cuatro hombres y dos mujeres— hoy el menor, Benjamín, es el único que siguió el camino de los torneos de forma más seria y ya es semi profesional.
¿Por qué ha ido desapareciendo el polo en la región?
Aquí se jugó muchísimo polo. De hecho nosotros en Rancagua tenemos dos excelentes canchas, y dos asociaciones que ya son una: la del Cachapoal y la de las Mercedes. Pero acá el fuerte por nivel está en Santiago, por lo que los jugadores que quieren escalar en el ruedo profesional se van a la capital. Nosotros durante la temporada juntamos doce equipos y en el Club San Cristóbal de Santiago, por ejemplo, son más de cuarenta. Entonces es mucho más competitivo, lo que hace que puedas desarrollarte mejor allá. Esto es una pasión, yo soy amateur pero no por eso no voy a querer mejorar mi juego...
¿Qué falta para que los jugadores tengan la posibilidad de quedarse acá?
Una organización más profesional para que empiece a venir gente de otros lados. Esto es difícil, no es como el golf que llevas tus palos en el auto y listo. Aquí hay que mover una estructura no menor: caballos, peticeros, alimento... Lo que buscamos es que Rancagua vuelva a ser un polo de atracción, y así evitar tener que gastar un montón de plata en ir a Santiago y, además, tener que hacerte socio de un club.
¿Qué te llevó a ti a tratar de mejorar el tema polo en la región?
Antes el polo era un evento social y familiar que por sí solo congregaba gente. Eso es lo que buscamos, que venga la familia a ver los partidos, que sea entretenido, que se disfrute. Por eso lo que queremos, con la liga que creamos para esta temporada, es hacer eventos anexos para que venga la gente a pasarlo bien. Para eso estamos buscando auspiciadores, y moviéndonos por todos lados, porque los tres somos apasionados y queremos aprovechar lo que tenemos en Rancagua.
LIGA DE REGIONES
Hace dos años estos jugadores de polo lograron unir los clubes que existen en Rancagua: el Cachapoal y el de las Mercedes, con el fin de que jugaran juntos y así congregar más equipos en cada copa. Y este año han creado la “Liga de Regiones”, con la idea de que todos quienes quieran participen, ya sean de Pirque, de Curicó, Talca, u otros lugares. Con esta unión entre los dos clubes han logrado juntar a doce equipos, la segunda asociación con mayor cantidad de jugadores de Chile.
Julio Labbé (51) es primo hermano de Juan Cristóbal, y fue el padre de este quien le enseñó a jugar polo. “Mi tío me inició en esta disciplina y por quince años jugué como profesional en Santiago”. Este constructor civil fue seleccionado nacional, jugó mundiales y copas en el extranjero. Tiene cinco hijos, de los cuales tres son hombres que juegan, incluso el mayor, Julio (18) ya compite como semi profesional y está contratado. “No me interesa que sea profesional, pero sí que gane sus lucas y lo pase bien. Una cosa es jugar por entretención y ser semi profesional, pero otra es dedicarse y vivir de esto. Mi hijo tiene muchas condiciones, es innato, pero prefiero que esto sea un pasatiempo. Esta disciplina es pura pasión y fanatismo”.
La familia Labbé, tal como cuenta Julio, es una de las con mayor tradición de Chile en este deporte. Además de ser una de las más numerosas en cuanto a jugadores se trata. “En algún minuto nuestra sola familia juntaba cinco equipos”.
¿Por qué el polo?
Porque es un deporte intenso, adrenalínico, en el que se botan todas las tensiones. Estás todo el tiempo a full.
¿Quiénes son los competidores de esta liga?
El grueso somos amateur, y principalmente amigos. Para eso hicimos un reglamento bien específico, porque es típico que dentro de la cancha uno se agarra del moño, entonces la idea es que con estas instrucciones no pase eso y tengamos un encuentro de camaradería, donde las señoras de todos puedan disfrutar de vernos jugar y no pelear...
¿Cómo va el polo en Chile?
En alza absolutamente. Y eso es porque hoy hay gente que no tiene ningún tipo de condiciones e igual quieren aprender, y logran hacerlo. De hecho el mejor jugador de Chile de todos los tiempos fue Gabriel Donoso, hándicap 10 —el máximo—. Él era jinete y a los dieciocho años lo apadrinaron porque creyeron que tenía condiciones para el polo. Nunca había jugado antes, y eso que uno empieza a los ocho años.
Y fue el mejor, incluso falleció jugando polo. Un apasionado y ejemplo para todos.
DE ARGENTINA A RANCAGUA
Juan Manuel Pechar es un argentino, ingeniero comercial, que llegó a la región, el 2008, por temas de trabajo. Se vino con su familia desde Buenos Aires, en donde ya le gustaba el tema de los caballos y jugaba junto a su hermano ocasionalmente polo. Aquí conoció a los Labbé “quienes me abrieron las puertas de su casa, y se los agradezco enormemente”.
¿Cómo les fue el año pasado con la liga?
Fue el primer año de la liga, y la idea era ver cómo funcionaba. Si había un interés real de la gente. Funcionó, pero no hicimos todo este trabajo previo que estamos haciendo ahora: buscar auspiciadores, difusión, entre otros.
¿Quiénes los han apoyado ahora?
Queremos agradecer y destacar primero el apoyo de ustedes, de revista Tell; de
la inmobiliaria Engel&Völkers, Copeval, Vega Artus, Tucané, Los Baguales Polo, PF, Energy, Basf, Pacx, A Punto y Miguel Acuña Saddlery With Soul.
¿Qué se viene?
La temporada ya empezó con el primer juego que fue el 5 de octubre. En esta liga participan los siguientes equipos: Los Boldos, Geofrut, Santa Elena, Los Baguales, Lo Castillo, UV Rent, Gran Vista, Las Pataguas, San José de Apalta, Pacx y Doñihue. Estos equipos jugarán tres etapas de la liga, además de distintas copas individuales que suman puntos a las demás fechas que se realizarán todos los fines de semana hasta el 14 de diciembre.
¿Cuál es el llamado?
Que venga la gente a pasarlo bien, que se junte la familia. Tendremos de todo para entretener hasta los más chiquitos. Para enterarse de qué partidos se juegan y donde —porque ya son todos los fines de semana— pueden escribir a:
ligapolo@gmail.com