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EDICIÓN | Octubre 2013

El pincel de la fama

Ljuba Krstulovic, maquilladora
El pincel de la fama
por María José Pescador D. / fotografía Danny Bolívar U.
Jorrge Zabaleta es un eterno conquistador, “regio, solo necesita un mínimo de maquillaje por el tema de las luces y los brillos”. Tonka Tomicic es estupenda, y “muy simpática”; Mane Sweet un poco quisquillosa, pero “extremadamente bonita”. En fin, no hay famoso que Ljuba (38) no haya maquillado, desde los actores de el club de la comedia, hasta las modelos más cotizadas en los diferentes Fashions Weeks que se han realizado en Santiago y Viña del Mar. “Maquillar en desfiles
en donde tienes que seguir una pauta con los diferentes estilos de los distintos diseñadores, no es nada fácil. Y para una modelo tampoco, en un desfile hay que quitarles unas ocho veces el maquillaje y volver a pintarlas nuevamente con el look que viene. Es bien estresante y no hay libertad, se debe maquillar bajo ciertas normas, no se puede opinar. Pero sin duda que esta experiencia sirve para empezar a volar con alas propias”, cuenta esta descendiente de croatas, que nació en Santiago y estudió en el colegio La Maisonnette.
 
Luego decidió seguir Comunicación Audiovisual en UNIACC, igual que su única hermana Luz María (40). En esta carrera, hubo varios ramos que le llamaron la atención, uno de esos fue el maquillaje y todo lo que tuviese que ver con lo artístico. “Aprender sobre el visaje, las dramatizaciones, y los distintos secretillos que te entregan, técnicas increíbles para sacarle provecho a lo más interesante de cada rostro y esconder lo que no se quiere que se vea, es todo un arte. Hoy andar de cara lavada por la calle, no se lleva”.
 
¿Cómo lo hace una modelo o actriz que tiene que estar siempre maquillada para no descuidar su piel?
Ese es el trabajo de ellas, y es una pega de todos los días, en la que tienen que quitarse el maquillaje y utilizar productos humectantes, tónicos, diferentes cremas recomendadas por un especialista, además de ir al dermatólogo, mínimo, una vez al mes, y hacerse limpieza de cutis.

Pronto entró en el mundo de la publicidad, conoció gente, y su trabajo empezó a generar éxitos. Hoy, la mayoría de los protagonistas de los comerciales que usted ve en tv, han sido maquillados por esta mujer. “Los hombres no se maquillan mucho y no te ponen grandes problemas.Lasmujeresesotracosa,nosotras no queremos vernos mal bajo ningún concepto”.

 
TRAS BAMBALINAS
 
Entre los estudios y los maquillajes que ya Ljuba hacía mientras estaba en la universidad, conoció a un orfebre. Y se enamoró de este trabajo. Le pidió que le hiciera clases, las que duraron tres meses, ya que la carrera empezó a exigirle más. “Cuando me titulé decidí terminar el tema de la joyería, armé mi taller y empecé a trabajar en esto. Pero cuando empezó la crisis asiática, el cuento de las joyas pasó a ser un súper lujo y la gente dejó de comprar”. En ese entonces conoció a una maquilladora muy famosa que tenía estudios en Japón y le pidió que fuera su asistente. Con esta maestra, Ljuba estuvo por dos años tras las bambalinas de todos los desfiles y cuanto evento importante se llevaba a cabo en la capital.
 
Luego siguió su propio camino y entró, gracias a sus contactos, en el mundo de la publicidad. Realizó producciones para Televisión Nacional y, además, estuvo detrás del maquillaje para la campaña presidencial del presidente Piñera, y de la producción de dos películas: Tanto tiempo, deldirectorClaudioPolgati,yBabyShower,de Pablo Illanes. Hasta que hace cuatros años encontró el amor y se vino a vivir a Rancagua donde trabaja su pareja, Raimundo Azócar, con quien tiene una hija, Clarita, de tres años.
 
¿Qué tiene que ver el trabajo del maquillaje con el de la orfebrería?
Mucho; en primer lugar, porque las dos son pegas manuales y artísticas. Para las dos cosas hay que tener oficio, paciencia, y saber tratar a las personas. Es un trabajo bastante psicológico, porque hay confianza entre medio. Es necesario saber e interpretar lo que el cliente quiere. Y eso no es nada fácil.
 
¿Hay alguien a quien te gustaría maquillar?
Es que he maquillado a todo el mundo: Carola de Moras, Renata Ruiz, Carola Urrejola, Carola Jorquera... muchas, además de actores y modelos hombres. Lo que me gusta es trabajar con mujeres mayores y enseñarles a sacarse provecho.
 
¿A quién te gustaría hacerle una joya?
A cualquier persona que guste de la joyería al estilo antiguo, detallado. Esa que ya pocos hacen. Y a quien me dé libertad de diseño.
 
¿Cómo fue maquillar, por ejemplo, a “Chaleco” López?
No fue mucho, porque las marcas que “Chaleco” tiene en su cara son propias de él, la gente lo conoce así y sabe que por su trabajo ha tenido en más de una oportunidad accidentes fuertes, y de esta manera lo queremos los chilenos. Además que para él sus marcas no son tema. Sí hay otras personas que tienen dramas grandes que esconder, pero eso es secreto de Estado...
 
¿Cuántos comerciales has hecho en estos ocho años de carrera?
Más de cien en estos últimos años.
 
¿Qué prefieres: trabajar en publicidad, cine, producciones de tv o en modelaje?
Me gustan los comerciales porque es un trabajo dinámico. Y en cine porque se genera un grupo muy afiatado y puedes ver cómo tu trabajo perdura en el tiempo.
 
¿Maquillaje artístico o social?
Social, porque ayudas a que la mujeres se vean bonitas todos los días, como tiene que ser. Cuando uno se siente linda, todo anda bien.

 
LOS TIPS
 
Para Ljuba ( ljubakrstulovic@gmail.com, fono: 97997351) el cambio a la región ha sido interesante, un poco cansador por los viajes que tiene que hacer a Santiago y los que generalmente son fines de semana. “Aquí encontré muy buenos amigos, calidad de vida, tengo una casa grande que me permite hacer clases de auto maquillaje a grupos de cuatro personas y, además, trabajar en mi taller. Y un gran desafío porque la gente acá es bien tradicional, no se atreven a salir de lo típico, entonces ahí está mi pega, el convencer, el tratar de cambiar las costumbres de las mujeres a la hora de maquillarse, aunque debo decir que aquí se usa más no ponerse nada en la cara”.
 
¿Cuánto cambia una mujer con un poco de maquillaje?
Muchísimo. El maquillaje existe para verse bien, sentirse bien, y destacar lo mejor del rostro.
 
¿Lo indispensable en un neceser?
Crema hidratante, corrector, base, polvos traslúcidos, rubor, máscara de pestañas y brillo labial.
 
¿Qué es imperante saber a la hora de pintarse?
Que cada cosa tiene su tiempo. Por ejemplo, hay que esperar que la base se acomode bien a la piel, que se seque, que se integre. Luego de esperar unos minutos, se aplican los polvos traslúcidos que son súper importantes para que el maquillaje se fije y perdure. Lo otro es saber perfilarse bien las cejas, ya que son la clave de una cara con expresión y personalidad.
 
¿Cómo hay que perfilarse las cejas?
Si tienes los ojos muy separados, las cejas deben estar más cerca una de la otra. Si los ojos están muy juntos, la cosa es al revés.
 
¿Y sacarle provecho a nuestra cara?
Utilizando la luz y la sombra. Mucha luz en lo que quieres destacar, y sombra en lo que no quieres que se vea.
 
¿Cómo minimizar unos ojos cansados, enfermos o llorosos?
Ponerse cucharas frías, bolsitas de manzanilla frías, y como dato sabroso: crema para las hemorroides durante diez minutos. Y para disminuir las manchas es necesario poner corrector en toda la cuenca del ojo, desde los párpados hasta las ojeras.
 
¿Maquillaje o joyería?
Ambos. Los dos me complementan porque son antagónicos. La joyería me permite un trabajo creativo interno, lleno de calma. El maquillaje, lo contrario.

 

 

“Aprender sobre el visaje, las dramatizaciones, y los distintos secretillos que te entregan, técnicas increíbles para sacarle provecho a lo más interesante de cada rostro y esconder lo que no se quiere que se vea, es todo un arte”.

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