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EDICIÓN | Octubre 2013

Hagan las cosas

Por Nicolás Larraín
Hagan las cosas

En estos tiempos cuando algún potencial cliente, algún amigo que te va ayudar a algo, te da un horario para conversar, mueve cielo mar y tierra y anda, eso es clave. Parece una tontera, parece un detalle menor pero déjenme decirles, yo que soy vendedor que ando en la calle todos los días, que las razones por las cuales las cosas resultan son por detallitos invisibles a primera vista.

Hablando con el capo máximo de la innovación en Chile, Iván Vera, me explicó que esta era una disciplina y que solo se aprendía practicándola como el taekwondo. Es decir, no basta con ir a
escuchar a Marcelo Guital o leer el libro de Steve Jobs para ser un innovador, hay que hacer cosas.
 
¿Qué cosas? Llamar por teléfono a tus amigos y contarles tu idea y que algunos te digan que estás loco pero quizás otros te digan “ah, yo conozco a alguien que me habló de algo parecido... júntate con él, capaz que te ayude”, entonces le pides el teléfono de ese alguien y lo llamas altiro (ojo, atentos, ALTIRO es una palabra chilena desde la época de la colonia, clave en estos tiempos) y entonces ese alguien te dice juntémonos mañana a las diez y tú tienes que decirle ok, voy. No se te vaya a ocurrir tomar una decisión equivocada como... “ah, no, mañana a las diez tengo que ir a cortarme el pelo”.
 
En estos tiempos cuando algún potencial cliente, algún amigo que te va ayudar a algo, te da un horario para conversar, mueve cielo mar y tierra y anda, eso es clave. Parece una tontera, parece un detalle menor pero déjenme decirles, yo que soy vendedor que ando en la calle todos los
días, que las razones por las cuales las cosas resultan son por detallitos invisibles a primera vista. Si alguien hace negocios contigo es porque llegaste a la hora, porque contestaste el mail altiro, porque cuando terminó el café, te ofreciste altiro a pagar la cuenta, porque hiciste algo más de lo que te pidieron. Ahí tienes cuatro cosas chicas, pequeñas que hiciste y son muuuuuuuuuuuucho más importantes que si conoces del negocio, si tienes tal o cual información del mercado, o tienes experiencia. Te van a contratar por los DETALLES, no por tu currículo.
 
Está lleno de gente farreándose oportunidades únicas por flojera de hacer lo mínimo, hacer solo lo que pidieron y a paso de tortuga y con una miopía de los efectos de hacer las cosas, tremenda. Si tú le pones pino, transpiras y haces un poquito más (un llamado más, un mail más, un idea extra), no te quejas, lo haces nomás, todos te están mirando. Los efectos no los puedes dimensionar, ni yo ni nadie lo puede saber. Lo que yo más veo es una soberbia lineal de la gente de sentir que sabe exactamente qué efectos tendrá una determinada acción proactiva : “para qué voy a mandar ese mail si sé que va a pasar nada”; “para qué voy a llegar a la hora, sino habrá nadie”, “para que le ponís pino, si te van a pagar lo mismo” y así, miles de frases del día en que millones de pericos creen saberse todos los efectos exactos de sus acciones.
 
Mi nueva frase de vida es: “Sabemos donde empieza pero no dónde termina” y (detalles de nuevo) apuesto a que no se fijaron que el segundo dónde tenía acento, eso es porque significa pregunta, así de humilde, es no saber dónde termina pero de verdad, con la mente abierta a creer que NADIE puede saber exactamente los efectos de tus acciones. Y esto no es una filosofía personal que se me ocurrió mirando el techo en la noche pensando algo divertido. Este concepto ocurre porque en estos tiempos todo avanza tan rápido que es totalmente impredecible lo que va a pasar mañana.
 
Estamos en esos tiempos en que NADIE puede asegurar lo que va pasar ni en dos esta vida arriba de la montaña rusa, lamentablemente es así. Se acabó la tranquilidad, la estabilidad. Soquimich en dos minutos se viene al suelo por la apertura del Cartel del Potasio en Rusia, Samsung arrasa en pocos meses con Sony, Iphone, Blackberry, Nokia; Piñera cierra el Penal Cordillera en menos de diez días desde que comenta la idea; se cierra 3TV de un día para otro. Si esto no es vértigo díganme qué es. Si esto no es velocidad, no sé cómo llamar a lo que está pasando. Entonces duerman, disfruten, descansen cuando puedan, pero cuando tengan que hacer las cosas,
háganlas, aceleren, pero ya.
 

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