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EDICIÓN | Octubre 2013

De niña a mujer

Por Marcelo Contreras
De niña a mujer
“Hice historia” dice Miley Cyrus cuando habla de su polémica presentación en los últimos premios MTV. Todo porque se contoneó según el manual del twerking, un estilo bailable que se aplica en el hip hop hace veinte años, muy similar al “perreo”, la explícita danza asociada al reggaetón. A los días del número que detonó reclamos de organizaciones conservadoras en Estados Unidos, la actividad en redes sociales de la ex Hannah Montana, una de las estrellas más grandes en la historia del canal infantil Disney, aumentó en un 112%. A la par, su single Wrecking ball incrementó sus ventas digitales.
 
¿Se pasó de la raya la heredera de Britney Spears? No, porque jugó con las reglas de ese evento. La tradición de los MTV Awards es tener cada cierto tiempo presentaciones que se convierten en episodios clásicos en la memoria colectiva, por su sentido provocador. Lo de Miley Cyrus sigue la senda de Madonna, en 1984, vestida de novia cantando Like a virgin mientras se toqueteaba en el piso, o Nirvana destruyendo sus equipos en 1992. Ahora, si su twerking quedará para la posteridad, está por verse. Si menear las caderas basta para ocupar ese sitial hoy, la cultura popular ha bajado notoriamente sus controles de calidad.
 
En mayo de 2011, cuando recién había abandonado oficialmente su personaje televisivo, ofreció un concierto en un Estadio Nacional repleto. Fue un espectáculo de pasmosa frialdad. Pero ya en ese minuto revelaba que su personaje a futuro sería híper sexuado. Hasta ahora sus discos, cuatro a la fecha, tantean todos los terrenos del pop sin gran definición.
 
A Miley todavía le preocupa más el envase que el contenido. Es la imagen lo que importa y en ese sentido demuestra capacidad camaleónica ¿Y las canciones? Dan un poco lo mismo.
 

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