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EDICIÓN | Enero 2012

El Santuario

Michel Domit, empresario
El Santuario

Este particular empresario mexicano, siempre ha mantenido su línea espiritual y terrenal muy clara, lo que se ha traducido en la construcción de El Santuario, un ecoresort ubicado en Valle Bravo, cerca de Ciudad de México, donde junto a eventos internacionales se realizan seminarios holísticos dirigidos al renacer de sus visitantes.

Por Maureen Berger H. / Fotografías Vernon Villanueva B.

Su profunda mirada de ojos azules hipnotiza cuando uno conversa con Michel Domit (58), empresario, diseñador, arquitecto, escritor, que estuvo algunas horas en Chile y cambió el switch de quienes tuvimos la fortuna de conocerlo. Rodeados de la naturaleza y los bosques del Conference Town de Reñaca, el lugar idóneo para encontrarse con él, oímos su charla, vimos el documental sobre la historia de uno de sus proyectos emblemáticos: El Santuario, el primer ecoresort de México e, incluso, aprendimos a meditar. La gestora de la llegada de este visionario a Chile fue Anabella Aste, destacada paisajista que hizo esfuerzos sobrehumanos para traerlo a la Ciudad Jardín.<br /> <br /> La historia comercial de Michel se inicia con la de su padre. A principios del siglo pasado, don Antonio Domit partió de un pequeño pueblo libanés empotrado en una montaña, en busca de nuevos horizontes. Llegó a México con solo veinte años, sin un peso y sin saber hablar español. Para 1927, había abierto su primer taller de confección de zapatos en compañía de sus hermanos. Poco a poco, a base de mucho trabajo y dedicación, el taller fue creciendo, hasta que, en 1942, inauguró la primera fábrica. Una vez que la marca Domit ya traspasaba fronteras, viajó al Líbano, a conectarse con sus orígenes y conoció el amor con una hermosísima dama. Se la trajo a vivir a México y juntos tuvieron cinco hijos, uno de ellos, Michel. No obstante, cuando el pequeño tenía solo doce años, su papá falleció. El joven creció más interesado en las comunicaciones y el cine, carreras que estudió: "sentía la ilusión de llevar un mensaje espiritual al mundo, a través del cine. Veía que el mundo materialista en el que vivía no podía continuar así". <br /> <br /> Pero los vaivenes de la economía nacional mexicana llevaron a que la empresa quebrara. Aunque siempre renegó de ello, a los veinte años tuvo que meterse al negocio del calzado, más que nada por salvar el nombre de la familia. "Tuve que asumir mi obligación de rescatar la empresa. Ninguno de mis hermanos podía hacerlo porque estaban pasando por respectivas crisis. No quería ser empresario, pero terminé siéndolo. Esto me sirvió para no tenerle miedo a las crisis y a desarrollar técnicas que me impidieran caer en ellas". Empleando Michel Domit como marca, la firma empezó a crecer, incorporó más productos (artículos de piel, ropa, lociones, perfumes, corbatas, carteras, billeteras, etc.), se remodelaron todas las tiendas, y se transformó en una empresa sólida, que competía frontalmente con grandes conglomerados extranjeros como Christian Dior, Pierre Cardin, Yve Saint Laurent. "La gente pensó que Michel Domit era un diseñador extranjero, y como a los mexicanos les gusta lo importado, todo cuadró perfectamente". <br /> <br /> <strong>SER, HACER Y TENER </strong><br /> <br /> La vida de Michel Domit siempre ha estado vinculada al mundo espiritual. En 1985 se fue solo a Cabo San Lucas, México, para hacer una planeación de su vida: "mis guías internos me dijeron, tienes que partir por definir quién quieres ser (qué virtudes deseas formar y cuáles quitarte); después, qué debes hacer para ello y, finalmente, qué necesitas tener, pues lo material y la riqueza son importantes, pero visto como un medio y no como un fin. De ahí surgió el libro Ser, hacer y tener, que publiqué años después y sobre el cual realizo seminarios llamados Renacer en todo el mundo. Están orientados a que la gente se imagine que le quedan solamente treinta días de existencia, visualice qué va a hacer con cada una de sus cosas y con su tiempo. Qué aspectos va a cambiar y transformar. Esta es la semilla para descubrir cuál es la misión de cada uno de nosotros en la vida. Cuando esto ocurre, todo el universo conspira para que puedas cumplirla. El noventa y nueve por ciento de la gente pasa por esta vida sin dejar rumbo ni huella, la gran mayoría de las personas hacen lo que hacen, para tener lo que quieren tener, y se han convertido en lo que no son; para lograr tener más".<br /> <br /> Pese a que la empresa crecía, Michel quiso más y adquirió una representación de la marca Nike para comenzar a fabricar en México miles de zapatillas. No obstante, cinco años después -en 1989- al secretario de comercio se le ocurrió abrir las fronteras, pues antes era un país cerrado. "Puso quince por ciento de arancel al zapato oriental, cuando hoy tiene un impuesto de trescientos por ciento. Obviamente, no pude competir con eso y quebré. Quedé con una deuda muy grande de diez millones de dólares".  <br /> <br /> <strong>¿Qué hizo para salir adelante?</strong><br /> Estaba en casa muy triste porque me habían embargado todo, cuando un amigo me dijo que cerca estaban vendiendo una montaña muy grande y me instó a comprarla. Yo no sabía si reír o llorar en ese momento de crisis. Desde luego le dije que no, pero en la noche mi padre se apareció en mi meditación -tengo la fortuna de meditar desde hace más de cincuenta años- y me dijo que tenía que comprar esa montaña y hacer de ella un ejemplo mundial de convivencia del hombre con el medioambiente. Incluso, me expresó  que debía llamarse El Santuario y que en él debía habitar gente santa de corazón, no de religión. Que su símbolo debía ser un cisne, animal que puede navegar en aguas negras sin mancharse nunca el plumaje. El metro cuadrado -me indicó- debe llegar a valer mucho más que todo lo que exista alrededor, para que la gente que hace negocios con la tierra aprenda que para que valga más, deben dejar de cortarla en manzanas y en cuadriculas y conservarla como grandes museos de la tierra. <br /> <br /> <strong>¿A qué se refiere puntualmente?</strong><br /> Mi padre, Antonio Domit, me dijo en la meditación que en este lugar el metro cuadrado debía ser más caro y que la gente lo pagaría. Porque así todos los que se dedican a desarrollar negocios con la tierra en el mundo, entenderían que hay que dejar de cortarla en pedacitos. Me instó a tirar a la basura el viejo esquema de comercialización y empezar a conservar la tierra en grandes extensiones. Él me dictó todas las características del proyecto; un fraccionamiento en donde el ochenta y cinco por ciento de la tierra debería ser reserva ecológica y solamente un quince por ciento se podría dedicar a la construcción y al negocio. Toda una locura en términos económicos, pero mi padre me pidió que confiara en él y yo acepté la encomienda, a pesar de las dificultades financieras por las que atravesaba. A partir de ahí, una gran cantidad de pequeños milagros comenzaron a suceder. Decidí que El Santuario iba para adelante, pese a que no tenía ningún peso para financiarlo.<br /> <br /> <strong>¿Cómo lo logró entonces? </strong><br /> Tomé la decisión con el corazón y todos los milagros se dieron para lograrlo, conseguí varios socios que pudieran financiar el proyecto. Hay familias que adquirieron terrenos para edificar sus casas en el sector de barrio residencial (ya son más de cuarenta viviendas), en un total de seiscientos lotes, y muchas personas y turistas acuden todo el año a disfrutar las bondades del ecoresort. <br /> <br /> <strong>EL SANTUARIO </strong><br /> <br /> El Santuario está ubicado en Valle Bravo, al noroeste de Ciudad de México (a una hora aproximadamente). "Es un lugar bellísimo, un paraíso, con un ochenta por ciento de áreas verdes, junto a un lago maravilloso. Está enclavado en una montaña de cuarzo y de grafito, que emergió del fondo del mar hace cien millones de años, cuya energía produce ocho grados más de temperatura que todo el resto del lago. Esta energía te hace estar en un estado de conciencia alterado, es una puerta multidimensional que permite salirte del tiempo y del espacio. Posee sesenta y cuatro habitaciones y cada una tiene piscina privada adentro, mucha madera en su infraestructura, las paredes son de tierra del santuario y desde cada pieza se aprecia una vista maravillosa del lago. Hay una reserva ecológica de más de un millón y medio de metros cuadrados, cancha de golf, caballeriza, una marina y cuenta con el spa más grande de Latinoamérica, que permite sanar cuerpo, mente y espíritu a la vez. Tiene un Temazcal, centro ceremonial de nuestros antecesores, con dos chamanes. Se inauguró en octubre del 2003, en un evento enorme: el Cuarto Encuentro Internacional de Presidentes de Latinoamérica y Europa". <br /> <br /> La meta es abrir veinte santuarios en el mundo, para lo cual hoy Michel Domit viaja por el orbe para conseguir inversionistas que se sumen a este proyecto sin parangón. "Tenemos muchos lugares vistos, pero aún no decidimos dónde se ubicarían. Chile sería maravilloso, hay sectores muy mágicos en el norte y sur. Otras alternativas son Perú, el Amazonas, Sedona, Mont Saint Michel en Francia, Chihuahua y la zona Maya en la península del Yucatán en México". En sus empresas participan algunos de sus diez hijos (con edades de tres a treinta años), quienes le siguen en sus proyectos, "además, cada uno de ellos ya tiene su propia misión espiritual".      <br /> <br /> "La montaña se yergue majestuosa al lado del lago de Valle de Bravo. Dos millones de metros cuadrados y cuatrocientos metros de altura encierran más de noventa millones de años de historia. En El Santuario, pasando la recepción, a mano izquierda, un puente de madera conduce al espejo de agua, desde donde se puede apreciar la cascada de más de cincuenta metros de altura. Hay agua por todos lados; al frente, los grandes ventanales de vidrio permiten divisar el lago y la zona conocida como El Escondrijo. A mano derecha, el camino serpentea hasta las habitaciones del hotel y la escalera de madera. Al fondo, la roca desnuda muestra sus grandes vetas de cuarzo emergiendo del grafito", describe Michel Domit emocionado, ansioso por regresar pronto a su refugio en México, a su santuario.<br /> <br /> <em><strong>"El Santuario es un lugar bellísimo, un paraíso, con un ochenta por ciento de áreas verdes, junto a un lago maravilloso. Está enclavado en una montaña de cuarzo y de grafito, que emergió del fondo del mar hace cien millones de años".</strong></em>

 

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