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EDICIÓN | Diciembre 2011

Diseñando para todos

Guy Robinson, diseñador industrial
Diseñando para todos

Por segunda vez en nuestro país, este connotado profesional inglés y fundador de Sprout Design, vino a explicar la importancia del diseño sustentable para la sociedad actual, pero poniendo énfasis en la inclusividad. Una tendencia que apunta a atender a la mayor cantidad de personas, sin importar su condición física o edad.

Por María Inés Manzo C. / fotografías Vernon Villanueva B. y gentileza Escuela de Diseño UNAB

Como invitado especial de la Universidad Andrés Bello de Viña del Mar, el diseñador industrial Guy Robinson realizó un interesante seminario y workshop orientado a crear productos ecoeficientes. Para ello, contó su experiencia como profesional del Royal College of Art y director de Sprout Design, una importante oficina de Londres que se ha destacado por trabajar con diseño sustentable e inclusivo, pero sin dejar de lado la creatividad. Además, mostró interesantes proyectos de colegas y su participación como activo investigador del renombrado Helen Hamlyn Research Centre for Design.

Al igual que la vez anterior que visitó nuestro país, Robinson fue contactado por Alan Fox, director de la Escuela de Diseño UNAB -quien también nos acompañó durante esta entrevista- y con el cual ha creado importantes lazos para futuros proyectos centrados en el compromiso social y medio ambiental, una de las principales propuestas del diseñador, ya que como nos señaló "en nuestra sociedad lo inclusivo y sustentable no debería ser una rama más del diseño, sino que tendría que estar incorporado como tal desde el comienzo de una idea".

POR UN FUTURO MEJOR

Como muchos ya sabrán, el diseño sustentable se preocupa de evaluar los impactos medioambientales en todas las etapas del ciclo de vida de un producto para que sea lo menos nocivo posible, en un contexto donde la contaminación y el agotamiento de recursos es cada vez mayor. Por otro lado, el diseño inclusivo aún es un tanto desconocido o menos frecuente de observar en Latinoamérica, pero en términos sencillos consiste en crear productos y servicios para que la mayor cantidad de gente posible los emplee, sin importar su condición, edad, sexo, limitaciones físicas o intelectuales.

¿Cómo se crea Sprout Desing y qué necesidades viste en el diseño industrial?
Fue formado por mí y mi socio Robert Brand cuando recién habíamos dejado la universidad y notamos que muchas oficinas hacían trabajos de esa área, pero muy básicos, sin enfocarse en todo tipo de público. Por eso queríamos tener una relación muy estrecha con las personas, observándolas directamente. Sabíamos cuán productivo podía ser el diseño inclusivo, pero desde la experiencia universitaria vimos que el foco era la sustentabilidad, que no se usaba mucho en los productos corrientes y cotidianos. Entonces, queríamos convertirnos en expertos en ambos, creando un nicho que no había sido explotado.

El 2004 ganaron un premio NESTA (the National Endowment for Science, Technology and the Arts)...
Sí, NESTA tiene muchos programas en el Reino Unido para la innovación y nosotros ganamos el Programa Creativo Pionero, que consistía en diseñar un plan creativo que condujera a un beneficio social y cultural. En este curso de entrenamiento enseñaban  cómo empezar el negocio presentando ideas innovadoras, por ejemplo, creando un video clip muy sintético. Como nosotros, muchos siguen en sus proyectos que partieron como emprendimientos y hoy son famosos negocios. En el caso del diseño inclusivo fue muy exitoso, porque relacionaba a la ciudad.

Desde su trabajo ¿cómo se fusiona el diseño sustentable e inclusivo?
La gracia es que a través de esta visión se pueden crear productos icónicos que tienen un diseño inteligente debido a muchas razones: su ecoeficiencia y que contengan justicia social incorporada. Además, la gente los encuentra funcionales y deseables. Lo que hacemos es ver los problemas y fallas de los productos que ya están y tratamos de tener un feedback con las personas que permita mejorarlos y no por las suposiciones de las empresas. Así se genera el re diseño del producto para que sean realmente buenos productos.

En el diseño inclusivo también hay un gran trabajo en la discapacidad...
Así es, por ejemplo, diseñamos unas muletas que fueron muy exitosas, viendo las limitaciones de las originales. Nos dimos cuenta de que las actuales muletas alejaban a las personas de la posibilidad de sociabilizar, con ellas te animabas a irte menos de la casa o salir a comprar. Estas nuevas mejoraron la movilidad y son estéticamente atractivas, por lo que se volvieron más deseables que las originales. De esa manera, quienes las utilicen se pueden sentir orgullosos en la calle, sin tratar de ocultar el problema.

¿Alguna experiencia que contar?
SÍ, tuvimos una anécdota con el famoso futbolista David Beckham el 2001; él se interesó en nuestras muletas, porque tuvo un accidente y justo las estaban exhibiendo en el Museo de Ciencias de Londres. Lamentablemente, en esa ocasión no las pudieron sacar, pero eso demuestra que cualquiera las podría usar con gusto. Su novedad es que tienen un sistema con una estructura de fibra de carbono con una base que acelera tu paso, una especie de resorte incorporado en su forma.

PROYECTOS DE VANGUARDIA

Una de las filosofías del diseño inclusivo es presentar los productos de forma novedosa y acortar las brechas, por ejemplo, con los adultos mayores. Tal es el caso de un novedoso proyecto que contempla un libro que enseña paso a paso -y muy gráficamente- a usar un celular y en su interior se pueden colocar todas las piezas del mismo.

¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones y logros?
En lo personal, ser profesor visitante en el Royal College of Art, una de las escuelas más importantes del mundo que asocia diseño y arte. También he sido invitado a integrar el equipo de diseñadores del gobierno británico. Pero mi proyecto favorito es, sin duda, la zapatilla de ballet, porque es muy alejado a mi propia experiencia; por lo mismo, lo encuentro valioso, porque es maravilloso poder ayudar y solucionar no solo los típicos problemas de los bailarines, sino de evitar heridas.

¿Cómo funcionan estas zapatillas de ballet?
Los bailarines usan unas zapatillas que no duran mucho y hay que tener muchos pares para un mismo ballet, pero principalmente les duele cuando presionan y se paran en la punta de los pies. Entonces, diseñamos a través de un sistema de un plástico inteligente -que viene del campo de la ingeniería-, una especie de espuma que cuando siente la presión del peso del cuerpo, se endurece y así se evita el daño constante. Con esto se incluye la tecnología actual en lo artístico como es la danza.

¿Y de lo sustentable qué destacaría?
Hicimos unas originales sillas negras con elementos reciclados, convirtiendo antiguos PlayStations. Cada silla tiene 8,5 consolas y se nos ocurrió porque cuando estas se descomponen se recupera el interior, la parte electrónica y pensante, pero el exterior de la carcasa se quiebra y, por lo general, se desecha y se reemplaza por una nueva. Lo que más nos gustó es que no se parece en nada a su forma original.

Debido a su trayectoria ¿qué mensaje le daría a los diseñadores jóvenes?
Principalmente, que piensen en un diseño empático, ponerse en el lugar del otro. Convertirse en diseñador no es tan difícil como se cree, cada uno puede hacer visible un proyecto y potenciarlo, pero lo importante es no olvidar la creatividad. En ese caso lo inclusivo y sustentable te permite llegar a las bases y crear nuevos nichos usando productos locales y problemas cercanos.

"En nuestra sociedad lo inclusivo y sustentable no debería ser una rama más del diseño, sino que debería estar incorporado como tal desde el comienzo de una idea".

 

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