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EDICIÓN | Diciembre 2011

Jardines de ensueño

Paisajismo

¿A quién no le gustaría tener un jardín repleto de árboles, y flores que en esta época lucen más que nunca? ¿Un jardín donde los niños corran, los amigos disfruten un rico asado en el quincho, mientras otros se bañan en la piscina? Si usted está planificando transformar o empezar a crear las áreas verdes de su casa, no puede dejar pasar las siguientes páginas.

Por María José Pescador D. / Fotografías: Danny Bolivar U.

Dos jardines, dos estilos, distintos en sus detalles, en su forma y concepto, pero ambos de ensueño y ubicados en la sexta región, donde el campo prevalece. El primero consta de un terreno de siete mil metros cuadrados, bastante extenso, por lo que la dueña de casa quiso crear varios espacios distintos, algunos más escondidos, amenos y de descanso. Otros para pasarlo bien en familia o con los amigos. Aquí se buscaron plantas y árboles fáciles de mantener. Por lo mismo los espacios extensos son de pasto y en todo el alrededor de la propiedad y de la casa en sí, se instalaron arbustos de todo tipo, y rincones de, por ejemplo, rosas blancas y lavandas.

Este jardín también cuenta con un bosque de abedules, preciosos, grandes, tienen más de diez años, y sus troncos blancos y las ramas que cuelgan hacen que este tipo de árbol sea uno de los más apreciados por los amantes del paisajismo. Este espacio, es como estar en un sueño, porque además cuenta con un banco en donde se disfruta de la sombra, la privacidad, la brisa, la tranquilidad y el olor a campo.

Más allá, y delante de las rosas blancas, otro espacio ocupado por dos bancas pintadas por la dueña de casa, quien ha puesto todo su carisma y experiencia como artista en los distintos espacios de su jardín. Al otro lado un bosque de liquidámbar, y en la entrada de su taller, varias rosas enanas de un fucsia maravilloso dispuestas por todo el alrededor. En este espacio también una barrica pintada que hace las veces de mesa, dos sillas y un manto boliviano, perfecto para sentarse y hacer un picnic.

Lo que más impacta es el quincho ubicado a un lado de la piscina. Su diseño fue pensado por el dueño de casa. Es una construcción subterránea, hay que bajar unos escalones para encontrar la parrilla hecha en obra de hormigón vitrificado, al igual que el piso. Aquí todas las comodidades, una gran mesa, horno de barro, parrilla, bodega, cocina, en fin...para disfrutar a concho, sobre todo porque esta familia cuenta con cinco hijos.

Atrás de la piscina, la terraza, cómoda, techada, con grandes sillones para descansar y aprovechar de escuchar el relajante ruido de un riachuelo, aguas que recorren este lugar cercano al Club de Polo de Requínoa. Aguas, que han desviado su rumbo para regar los jardines de sector. Delante de la terraza otro espacio, más cercano a la piscina, un gran quitasol, con una pequeña mesa y sillas, con la idea de salir del agua e inmediatamente refrescarse con una bebida o una cerveza bien helada. "La planificación la hice junto a la paisajista Carmen Luisa Bustamante, pensando en algo de fácil mantención, porque como es tan extenso, era muy difícil agregarle plantas de cuidado. Entonces mejor arbustos y árboles resistentes a las heladas y al calor de esta zona", explica la dueña de casa

<strong>BOSQUE DE PINOS</strong>

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La dueña de esta casa dice estar segura que en este jardín existen las más diversas especies de coníferas de la sexta región. Y la verdad es que hay muchísimos "pinos", como se les conoce normalmente. De todos los tamaños, colores, formas y tipos de ramas, lo que hay a la entrada de esta propiedad es un verdadero bosque. Y para disfrutarlo mejor, bancas dispuestas en lugares escondidos, tan escondidos que por donde se mire lo único que se ve alrededor es el verde, y lo único que se siente es el aroma a pino. Arboles que a los dueños de casa les encanta resaltar en navidad, ya que los decoran todos por completos. "Las coníferas nacieron de un viaje al sur, las compramos pequeñitas,  e incuso teníamos dudas de cómo se iban a dar acá. Y bueno por lo visto, este fue el mejor lugar", cuenta la dueña de casa.

Muros de la casa se revisten con hiedras, y entre el pasto verde y suave, la piscina llama la atención gracias a unos inmensos maceteros repletos de flores que se multiplican por el jardín. Un enorme sauce acompaña la terraza en donde está el quincho. Muebles de fierro constituyen la terraza principal que se ubica a la salida del jardín. Aquí se siente la brisa, el canto de los pájaros, la tranquilidad del campo silvestre.

En este jardín frondoso, los espacios de relajo también se dispersan en varias reposeras que se esconden entre palmeras, acer japónico, boldos, liquidámbar, tilos, robles, y un maravilloso bosque de tupidos bambúes. También destacan los     agapantos, cosmos, las verónicas, agateas, rosas floribundas, blancas, rojas, rosadas, lavandas, hortensias, laurel de flor, calas, entre muchas otras. "Las flores tienen mucho que ver con que tengan el estilo de la casa que es de campo, no tienen ningún diseño predeterminado, sólo elegimos con mi marido lo que nos gusta. Nosotros amamos nuestro jardín y lo disfrutamos juntos, es una actividad que nos ha acercado porque los dos lo hicimos y lo mantenemos. Hay que desmitificar eso de que los hombres no son buenos para el jardín, o para compartir la decoración de la casa con la mujer, hay que buscar esos espacios para compartir como pareja".

<em><strong>"Este jardín también cuenta con un bosque de abedules, preciosos, grandes, tienen más de diez años, y sus troncos blancos y las ramas que cuelgan hacen que este tipo de árbol sea uno de los más apreciados por los amantes del paisajismo".</strong></em>

 

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