Tell Magazine

Reportaje » Fotoreportaje

EDICIÓN | Septiembre 2013

Una mirada a las tierras de Buda

Entre India y Nepal

Atraída por la calma que me inspira la figura de Buda, emprendí un viaje hacia su descubrimiento, cuya última estación sería Lumbini, en el sur de Nepal. En este pequeño poblado campesino, durante un florido día de mayo, nació el creador del Budismo. Pero antes de pisar este santuario religioso, declarado Patrimonio Mun- dial en 1997, sentí la necesidad de conocer más sobre sus enseñanzas. 

Texto y fotografía Constanza Fernández Curotto.

Sin prisa recorrí Ladakh en el norte de la India, antiguo reino budista conocido como “el pequeño Tibet”, territorio cargado de símbolos y fiestas que involucran prácticas como la sencilla recitación de mantras, versos sagrados que protegen la mente de la negatividad, hasta complejos ritos que mantienen viva y pura esta cultura.
 
Su capital es el turístico poblado de Leh, ubicado a 3.800 metros de altura y rodeado por un cerco montañoso de difícil acceso, atravesado por algunos de los barrancos más peligrosos del mundo. En la cima de estos afloramientos rocosos y cobijados por el azul cristalino del cielo yacen los gompas o monasterios budistas. Caminar y ascender pausadamente entre estas silenciosas montañas, que desde hace miles de años acogen a numerosos yoguis y monjes dedicados a la meditación, me hizo sentir más “cerca del cielo”, experimentando plena libertad.
 
Pero ¿de qué puede servirnos a nosotros los occidentales aprender una filosofía que nació en el Himalaya hace más de mil años? El budismo tibetano entrega educación espiritual para comprender la mente, y abrirnos a su conocimiento puede ayudarnos a enfrentar con calma y asertividad los cientos de estímulos, desafíos y problemas a los que debemos hacer frente día a día.
 
 
LA VIDA EN UN GOMPA
 
Dos jóvenes cargan una trompeta tibetana, mientras los primeros rayos del sol guían sus adormilados pasos. Los siguen otros dos niños, igualmente dormidos, encargados de hacer sonar las caracolas propagando sonidos sagrados desde el tejado del templo hacia montañas y valles, iniciando así la primera ceremonia del día, la Puja.
 
Al centro de la principal sala de oración se alza la imagen de un Buda, acompañada de flores, velas, incienso y fotografías del Dalai Lama. A sus costados largas mesas esperan que monjes de todas las edades crucen sus piernas para sentarse en el frío piso del lugar, mientras recitan mantras y giran los círculos de sus malas o rosarios.
 
En esta atmósfera de completa devoción cada uno cumple un rol, golpean tambores y campanas, prenden inciensos o cargan humeantes teteras y pesados recipientes con Tsampa, harina de cebada tostada, alimento diario con el que se comienza la jornada.

El resto del día los más jóvenes asisten a clases y son educados bajo las llamadas “tres herramientas de sabiduría”: escuchar y oír, contemplación y reflexión, y meditación. Mientras los mayores se sumergen en sus prácticas hasta que el sonido de una gran campana anuncia la hora del almuerzo, llamado que se repite para la cena.
 
 
FIESTAS
 
Durante los meses de verano los monjes cuelgan sus túnicas para personificar seres demoníacos y mágicos, vistiendo llamativos atuendos y máscaras. Hemis o Tse-Chu, es una colorida fiesta en el monasterio de Hemis, el mayor gompa de Ladakh, ubicado a cuarenta kilómetros de Leh. Durante tres días se celebra el cumpleaños de Padmasambhava o Guru Rimpoche, la encarnación más honrada de Buda que llevó el Budismo al Tibet y luchó contra los espíritus demoníacos que deseban impedir su expansión. Los monjes se reúnen en el patio del monasterio y bailan al ritmo de golpes de tambores, platillos y trompetas haciendo las más variadas representaciones teatrales para encarnar la victoria del bien frente al mal.
 
 
LA ÚLTIMA ESTACIÓN: LUMBINI
 
Buda nació en un pequeño y tranquilo poblado al sur de Nepal, Lumbini. En mayo se celebra su cumpleaños y cientos de peregrinos y creyentes visitan el lugar para recorrer los más variados templos que gobiernos y comunidades de todo el mundo siguen construyendo en su honor. Visto desde el cielo, el complejo espiritual se organiza en forma de mandala, representación simbólica del universo según la antigua cosmología budista.
 
Cuenta la leyenda que en el año 563 antes de nuestra era la princesa Maya Devi, con casi nueve meses de embarazo, caminaba al encuentro con su esposo cuando se detuvo a tomar un baño en un estanque rodeado de árboles en plena floración y sintió que era momento de parir. Se apoyó en un tronco y tan pronto como dio a luz, el bebé se puso de pie dando siete pasos y de cada uno de ellos nació una flor de loto. El estanque es actualmente una piscina recorrida día a día por los pasos de monjes que desfilan en profundo estado de meditación hacia un gigantesco ficus ubicado frente a ella. Rodeando su tronco hueco en cuyo interior se levanta un pequeño altar, aquellos monjes de túnicas naranjas se sientan para recitar ininterrumpidamente versos y mantras bajo la sombra del sagrado árbol.
 
Agradezco ese recorrido por Ladakh antes de sentarme junto al viejo ficus, silencioso testigo del nacimiento de Buda, ya que fue viajando por esas tierras donde escuché historias sobre sus enseñanzas, vivencié sus prácticas y compartí con monjes de todas las edades y familias ladakhi. Lo que hizo que mi última estación fuese, sin duda, una experiencia mucho más enriquecedora.
 
conifernandez@gmail.com
Exposición fotográfica Tiempo de Luz,
Restaurante Punta Natural y Puntamai en Maitencillo, Región de Valparaíso.
 

En esta atmósfera de completa devoción cada uno cumple un rol, golpean tambores y campanas, prenden inciensos o cargan humeantes teteras y pesados recipientes con Tsampa, harina de cebada tostada, alimento diario con el que se comienza la jornada.

Otros Reportajes

» Ver todas los Reportajes


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación6+8+1   =