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EDICIÓN | Septiembre 2013

Liderazgo natural

Victor Herrera, Equilibrio Capacitaciones
Liderazgo natural
Con experiencia en la capacitación para el manejo al interior de organizaciones, Víctor Herrera le dio un giro a su actividad incluyendo en los cursos una de sus pasiones: los caballos.
Fue así como nace Equilibrio, dirigido a empresas para potenciar los liderazgos naturales. 

por Érico Soto M. / fotografía Sonja San Martín D.

Con reconocida gestión al frente de grupos, Víctor Herrera Barragán conduce Equilibrio Ca- pacitaciones, un inno-vador entrenamiento de liderazgos en armonía con el desarrollo de capital humano. El trabajo con caballos, donde los miembros de una organización pueden potenciar habilidades blandas y comunicación efectiva, entrega una novedosa técnica que finaliza con la interacción con el animal.

 
PASIÓN EQUINA
 
La trayectoria profesional de Víctor Herrera fue derivando en las capacitaciones en la década del ochenta. Estudió administración de empresas y ha sido parte de varios negocios, aunque también sabe lo que significa el servicio público, pues fue alcalde de Coronel por un periodo de seis años.
 
También fue gerente de capacitación en Inacap, y actualmente continúa ejerciendo como cónsul de Holanda en Concepción, cargo diplomático que también ejerció antes sirviendo a la Embajada de Canadá.
Paralelamente a sus ocupaciones, siempre tuvo la afición de los caballos, tanto como propietario de ejemplares, como destacado representante ecuestre. Sus actuaciones le valieron distinciones en diferentes jardines de salto del país, erigiéndose como uno de los referentes de la equitación local.
 
¿Dejó la equitación?
Colgué las botas en el campeonato de Chile, en enero, ocasión en que me hicieron una despedida preciosa. Voy a cumplir sesenta y ocho años, entonces ya era tiempo. Américo Simonetti es mayor que yo y continúa en esto, pero él se ha dedicado toda la vida en forma exclusiva. En Buenos Aires me lo topé y me preguntó si era verdad. Aún tengo mis caballos en La Posada y salto los fines de semana, pero competencia ya no más.
 
¿Con qué recuerdo se queda de su pasado ecuestre?
Competí por el Regimiento Guías y La Posada, a nivel nacional. Un par de veces gané el regional, y creo haber logrado una importante trayectoria local, concursando en toda la zona sur. Además de eso, tuve caballos muy buenos, como la Mistela y el Amaretto. Este último que se lo vendí a Américo y se lo llevó a Ecuador, donde compitió y luego ganó el Derby en Argentina. Mi mamá era equitadora, y el gusto lo heredé de ella.
 
¿Comparte esta pasión con el resto de la familia?
Tuve dos hijas que saltaron bien, pero no siguieron. Y un hijo en Estados Unidos, que estuvo jugando polo y monta conmigo, pero ninguno fanático como yo. Mi hija María Victoria trabaja conmigo en Equilibrio, por lo tanto sigue cerca de los caballos.

 
LA EMPRESA
 
En su calidad de cónsul de Holanda en Concepción, conoció la capacitación con caballos a través del holandés Peter Van Dommele, quien desarrolla este tipo de dinámicas en Europa y Estados Unidos. De inmediato se dio cuenta de que reunía dos actividades muy cercanas para él, y quiso entrar en el negocio.
Fue así como se unió con la veterinaria Francisca Opazo, también equitadora de La Posada, para darle forma a un proyecto que, apenas comenzó a implementarse, cautivó a los participantes de la experiencia, pues jamás se había realizado en el país. Dirigidas a mesas ejecutivas y gerencias de empresas, las capacitaciones tienen como objetivo entregar valor al capital humano y desarrollar habilidades para conducción de equipos.
 
¿Qué se necesita para desarrollar este negocio?
Principalmente, conocer y entender de caballos. Idealmente, contar con alguien como Francisca Opazo, que es veterinaria y profesora de equitación. Con ella nos unimos hace dos años y medio para crear este taller.
 
¿Qué es lo que se ofrece?
Se llama liderazgo natural con caballos, y somos los únicos en Chile que lo hacemos. Está orientado a quienes en su trabajo tienen personas o equipos a su cargo. Se trata de descubrir el liderazgo propio. En la universidad u otras empresas de capacitaciones enseñan cómo ser un mejor jefe, pero no necesariamente cómo ser un mejor líder. Yo me refiero al que aparece, por ejemplo, en el terremoto, a la persona que al día siguiente comenzó a ver cómo conseguía agua, pan y a juntarse con los vecinos. Ahí, por la tragedia, asoma un liderazgo natural, un cómo soy realmente, me conozco y, en consecuencia, actúo en base a lo que siento como líder.
 
¿Cómo se realiza?
Hay una gran cantidad de herramientas. La primera parte, que incluye comunicación efectiva, no verbal y manejo de equipos, da paso a ir descubriendo el liderazgo natural. A través de una actitud auténtica se pueden superar barreras y trabajar en equipo en forma adecuada. Entonces comenzamos a trabajar con el caballo.
 
¿De qué sirve el trabajo con el animal?
Para trabajar en equipo, se debe ser transparente en la intención, y eso queda en evidencia en la interacción con el caballo. Por ejemplo, si uno se acerca de manera desafiante, este se va para atrás. Si nos acercamos al caballo con cariño, él lo acepta. Lo mismo pasa con la gente. Incluso, hay una instancia en que la persona debe caminar y girar, y el animal debe seguir e imitar esos movimientos. Si no lo hace, significa que hubo una orden mal dada, lo que ocurre frecuentemente en las empresas. O de repente el caballo se para ante una barrera y tengo que saber cómo la superamos, cuáles son las herramientas que tengo para ayudarlo. La idea finalmente es que el caballo se comprometa conmigo. Y una vez que está comprometido, se entrega. Pero para eso hay técnicas.
 
¿A cuántas personas está dirigido?
Grupos de entre diez a veinte personas. Ya hemos trabajado con empresas y con gerencias completas. Esto no es una clase de equitación ni de doma, aquí las personas se agrupan y se trabaja con el caballo suelto. Si ve al grupo como equipo, huele esa sensación y quiere pertenecer. Solo se necesita que sea
manso, nada más. Dura toda una mañana, con dos horas con el animal.
 
¿Cuál es la respuesta que han obtenido?
Quienes realizan esta experiencia quedan impresionados, porque es algo muy distinto. La gente que participa lo encuentra novedoso y atractivo, porque es diferente el liderazgo natural a ser jefe. Aquí se comunica, actúa, habla y escucha distinto; además se interactúa y se forman equipos fácilmente, porque se refuerza el ser creíble.
 
¿Solo desarrollan los talleres en Concepción?
Hasta ahora en La Posada y próximamente en Marina del Sol. Solo necesitamos una sala y un picadero. En Santiago sería grito y plata, pero no queremos salir de acá. Somos amigos y socios con Rodrigo Jordán, quien me ha dicho que lo vayamos a hacer a la capital, pero se requiere de más tiempo. Y como aquí nos va bien, no tenemos pensado salir por ahora.
 
¿Cuáles son los próximos desafíos?
El proyecto es seguir creciendo en el tema de las capacitaciones, abordando las competencias blandas, liderazgo y comunicación efectiva. Actualmente, en Equilibrio hacemos trabajo en equipo, atención al cliente, resolución de conflicto y negociaciones.
 
¿Quién puede participar en estos talleres?
Todo el mundo, solo se necesita poder caminar al lado de un caballo. Y los que tienen destreza no necesariamente lo harán mejor. La gente nunca se imagina lo que vivirá. Al principio uno se acerca disminuido, pero termina siendo líder. El caballo hace las cosas que uno quiere, generando empoderamiento, con un liderazgo tan diferente y tan bonito, que es aplicable al grupo de trabajo. 
 

“Está orientado a quienes en su trabajo tienen personas o equipos a su cargo. Se trata de descubrir el liderazgo propio. En la universidad u otras empresas de capacitaciones enseñan cómo ser un mejor jefe, pero no necesariamente cómo ser un mejor líder”.

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