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Entrevistas

EDICIÓN | Septiembre 2013

Sencillez a toda prueba

Constanza Roberts, periodista
Sencillez a toda prueba

En poco tiempo se transformó en la reemplazante oficial de Tonka Tomicic en Bienvenidos, pero ella no se vuelve loca con la televisión ni la fama. Este es un trabajo más y así prefiere enfrentarlo, por lo que combina su tarea en pantalla con su casa, sus hijos y su faceta de empresaria. 

por Mónica Stipicic H. / fotografía José Luis Salazar A.

Cony es el “nombre artístico” de Constanza Roberts. Nadie le dice así. Nadie nunca ni en su casa, ni  en el colegio ni en la universidad la conoció con ese seudónimo. Por lo mismo, se ha transformado en una especie de “chapa” ligada con su trabajo y con la televisión. Es como su otro yo.

A Constanza todos le dicen Oton. Este extraño apodo surgió, tal como ella misma reconoce, “porque cuando era chica era  súper potona. Mi papá  me decía ‘venga mi potito’ y la cosa fue derivando hasta llegar a Oton…”.

Periodista de la Universidad Católica, partió su carrera trabajando en revistas y a cargo del área cultural de la Municipalidad de Vitacura. Después  de eso se tomó un tiempo sabático y  partió  a  vivir por un  año  a  las  Torres  del Paine. Al regreso entró a trabajar a Telecanal, de ahí a la Red y después a Mega, siempre como panelista, siempre frente  a la cámara. Hasta  que en diciembre de 2012 aterrizó en Bienvenidos, el exitoso matinal de Canal 13.

¿Siempre quisiste  trabajar en televisión?
Para nada, jamás  lo busqué. Las cosas se dieron así. Llegué al Bienvenidos a hacer una sección de belleza, pero muy entusiasmada porque siempre me gustó este programa. Lo veía desde fuera como un espacio muy fresco,  súper  variado  en  las  temáticas, con contingencia, ayuda social, farándula.

¿Cómo llegaste a ser la reemplazante de Tonka Tomicic?
En Mega me había tocado reemplazar por dos semanas a Javiera Contador en el Mucho Gusto, así  que  algo  de animación  había  hecho.  Pero acá fue distinto. Simplemente me pidieron que llegara temprano al día siguiente para participar en la lectura de la prensa. Cuando estaba ahí me informaron que la Tonka se había tomado unos días y que yo iba a reemplazarla. Ahí mismo, el mismo día y a pocos minutos de salir al aire. Ni siquiera tuve tiempo de ponerme nerviosa, tuve que aperrar no más. Y supongo que lo hice bien, porque me lo pidieron de nuevo.

“Me propuse  ser yo en un ciento por ciento, no quise jugar un rol ni aprovechar  mis cinco minutos de fama. Cero ansiedad, me lo tomé con  harto  relajo  y tuve la  suerte  de  hacerlo acompañada de Martín (Cárcamo), que es un súper compañero, muy generoso.  Además me mantengo siempre informada, leo los diarios y sé lo que pasa  en el mundo, aunque estoy convencida  de  que  en  la  televisión  actual hay  que  mostrarse  tal  cual  uno  es,  tener conocimientos  pero  entender que  no  saber  acerca  de un tema  no es ningún pecado,  ser humilde  y  preguntar  es  parte  del  día  a  día, porque  nadie  es  especialista  en  todos  los temas.  Me interesa ponerme  en el lugar de la persona que está en su casa  y responder las dudas  de la gente común y corriente”.

¿A qué crees que se debe el éxito de Bienvenidos, que ha logrado desbancar a Buenos días a todos?
La clave está en el equipo que hay detrás. Los buenos equipos dan buenos resultados. El director, la editora general, los periodistas... se respira muy buena onda, es imposible no sentirse grato y eso se traspasa en la pantalla. Es mucha pega, todos trabajan mucho, desde las seis de la mañana a las nueve de la noche...

¿Y cuándo no reemplazas a Tonka cuál es tu labor?
Tengo dos secciones. Una que se llama “Cazadores de sueño”, donde ayudamos a personas a cumplir sus anhelos y entregarles vidas más dignas. Me encanta ese espacio, me llena de orgullo. Estoy en todo el proceso, desde la búsqueda del caso hasta las soluciones, y ya hemos regalado casas, carreras universitarias, operaciones. Es trabajo ciento por ciento periodístico y de producción, somos tres personas y nos encanta hacerlo. También tengo otra sección llamada “Más por menos” que es la picada del famoso, vamos de shopping con actrices. Es más light, como dos amigas saliendo a comprar.
 
¿Cuáles son tus proyecciones?
No soy de pensar en el futuro ni proyectarme a largo plazo, me gusta vivir y disfrutar el presente. A medida que se van presentando oportunidades las voy tomando. Nunca digo que no, porque solo probando uno descubre lo que realmente le gusta. No sueño con hacer un matinal ni con ser una gran animadora. Solo lo paso bien en cada momento.
 
 
MAMÁ Y MINI EMPRESARIA
 
Casada desde hace cinco años con Andrés Erlandsen, Constanza también es mamá de Rafaela, de cuatro años, y de Andrés, de dos. Ellos son su prioridad absoluta y, por lo mismo, reconoce estrujar las horas del día para estar con ellos. “Si tengo que ir al supermercado a las diez de la noche, aunque son chicos, los agarro y los llevo conmigo para aprovechar de estar juntos”.
 
Vive en Chicureo, por lo que pasa gran parte del día arriba del auto. Y es que no solo la televisión ocupa horas en su día, también tiene, junto a una socia, una pequeña empresa en que distribuyen esmaltes de uña profesionales de una marca americana. “Nos ha ido muy bien, pero somos las dueñas, las que entregamos los pedidos y las que limpian el baño de la oficina... me organizo generalmente con las mañanas en el canal y las tardes en eso. Me levanto muy temprano y jamás me acuesto antes de las doce de la noche. Si vas a mi casa a las diez de la noche estamos todos dando vueltas, somos un desastre en ese sentido, desde los niños hasta nosotros. Sé que está mal, pero somos felices así”.
 
¿Tu marido te sigue el ritmo?
Sí, y le encanta. Él es muy trabajólico y creció con una mamá que los sacó adelante sola, así que no concibe el mundo en que las mujeres no trabajen. Me incentiva todo el tiempo.
 
¿Tienes amigos en televisión?
Tengo algunos, pero por circunstancias ajenas al trabajo. La Cata Pulido es mi cuñada y una de mis grandes amigas, igual que la Pancha Merino, pero porque nos hemos conocido a través de nuestros maridos. He hecho muchos amigos en esta pega también.
 
¿Y tu familia, cómo se toma esta fama?
No me pescan ni un metro... Creo que mi mamá me ha visto dos veces, porque para ellos es una pega más. Una vez tuvo que venir para el día de la madre y le costó mucho hacerlo, porque de verdad no está ni ahí con este mundo. Le encanta lo que hago, le gusta el matinal pero es muy lejano para ella. En mi casa se ve muy poca televisión y me interesa que siga siendo así, que para mis hijos no sea tema donde trabaja la mamá. Hoy día estoy acá pero mañana puedo estar en cualquier otra parte. Y yo también me lo tomo así, como una pega más. Salgo a la calle como alguien totalmente diferente, no soy de andar por la vida con tacos y kilos de maquillaje, soy más de zapatillas y vida al aire libre. Aunque muchos traten de convencerme de que es bueno para mí y que me conviene, jamás voy a eventos. Me dan mucha lata.
 
Eso es bastante sano, porque volverse loco con la tele no cuesta nada...
Sí... y ya hemos visto mucha gente volverse loca. Y después la caída es muy fuerte.
 
“Me propuse ser yo en un ciento por ciento, no quise jugar un rol ni aprovechar mis cinco minutos de fama. Cero ansiedad, me lo tomé con harto relajo y tuve la suerte de hacerlo acompañada de Martín, que es un súper compañero, muy generoso”.

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