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EDICIÓN | Septiembre 2013

Feeling de exportación

Corina Álvarez Tapia, agrícola Santa María de Elqui
Feeling de exportación

La producción de flores llegó a su vida por casualidad. Nunca pensó dedicarse a esto, sin embargo, la belleza de los lilium, ranúnculos y anémonas, sumado al dinamismo y conexión con el rubro, la cautivaron. Esta temporada es intensa para la ingeniera comercial y su equipo de trabajo, quienes preparan con sutileza y dedicación miles de cajas que viajan todas las semanas rumbo a Estados Unidos. Otro tanto queda en el mercado nacional. 

por Verónica Ramos B. fotografía Patricio Salfate T.

Mientraconduce su camioneta nos cuenta que sube y baja el cerro todo el día, desde las naves de plan- taciones hasta el sector de embalajeUna labor donde la rutina no tiene espacio, sobre todo durante estos meses, porque a la cosecha de lilium, que es todo el año, se suma la de ranúnculos y anémonas.

En el sector del Rosario, a pocos kilómetros de La Serena, la ingeniera comercial Corina Álvarez ha puesto su corazón y tenacidad en el cultivo y producción de un jardín, que parece escondido entre los cerros del valle. Hileras de flores con los más variados e intensos colores, sobresalen en medio del paraje. Son dos hectáreas de estas tres especies, que cubren la bondadosa tierra y forman  part del  crecimient sostenido  de agrícola Santa María de Elqui.

Los mercados están claramente definidos: lolilium se quedan en Chile y sus destinos son a mayoristas de Iquique y Santiago y minoristas de La Serena. En cambio, los pomposos ranúnculos y las anémonas son flores de exportación y en estos cuatro meses de mayor producción, viajan todas las semanas a Estados Unidos, para ser comercializadas en Miami y Nueva York. Solo un pequeño porcentaje de ranúnculos se vende en nuestro país.

Corina tiene el privilegio de vivir en su lugar de trabajo. Casada hace veinte años con el ingeniero agrónomo y empresario Marino Ruiz, cuatro hijas y amante del campo, no cambia esta forma de vida por nada del mundo. “Desde que me casé vivimos en este lugar y lo adoro. Por esta razón es que junto a mi marido, buscamos una alternativa para compatibilizar el trabajo, ser mamá y estar cerca de mis hijas”, recalca la empresaria.

¿Qué te motivó a seguir el rubro de las flores? 
Fue una casualidad. Un amigo de Osorno, productor de lilium, quería ver cómo funcionaban estas flores en la zona. Hicimos unos ensayos y cometimos todos los errores que se te pueden ocurrir ¡fue un desastre! Mi marido siempre ha trabajado en el rubro de cítricos, viñas y papayas, pero los criterios son muy distintos. Aprendimos que las flores requieren menos tiempo de riego y cada nave es distinta a la otra, incluso cada variedad de color, en el caso de los lilium, requiere cuidados diferentes, porque algunas maduran más rápido que otras.

¿Qué te hizo continuar?
Mi marido me motivó a perseverar y a tener una visión de largo plazo. Lo tomamos como un desafío. Hicimos naves de plástico y se nos dio todo más fácil, contratamos asesores, pero finalmente nos dimos cuenta de que todo dependía del riego, de criterios, de sentido común...
 
¿Ha sido un camino fácil o tiene sus complicaciones?
Hace ocho años comenzamos con este desafío. Un año después estábamos repuntando y, en el 2007, se nos quemó todo con una helada... ¡yo lloraba, quería irme a mi casa y no saber más! Finalmente seguimos hasta que le encontramos la mano al rubro.
 
Y hoy es una empresa consolidada...
Hace cinco años que ya estamos consolidados. Hoy contamos con dos hectáreas, una para lilium y otra para ranúnculos y anémonas. Imagínate que partimos con cuatro naves y hoy tenemos cuarenta naves para lilium con siete mil bulbos, que son para el mercado nacional. Dos hectáreas parece poco, pero en el caso de las flores es bastante, porque requiere de mucho cuidado y mano de obra.
 
 
CONEXIÓN FEMENINA
 
Sagradamente, todos los viernes del año es día de plantación de lilium para Santa María de Elqui. Esta hermosa especie —comúnmente conocida como azucena o lirio— tarda tres meses en crecer, de manera que todas las semanas plantan, cortan y entregan a sus proveedores. En la sala de embalaje, vemos como treinta y tres cajas que equivalen a tres mil trescientas varas de lilium, están listas para despachar a un cliente santiaguino. Los botones deben estar cerrados para una óptima entrega, de manera que Corina nos comenta que, en varios días más, se abrirán para lucir sus variados colores que van desde el blanco, melón, amarillo, rosado, naranja y rojo intenso.
 
“Siempre apostamos a que cada uno de nuestros bulbos se convierta en una vara con al menos tres botones... esto es lo ideal”.
 
¿Te involucras en todas las áreas de este trabajo?
Me gusta estar en todo, pero específicamente, veo toda el área comercial. Mi marido se preocupa de la parte técnica y contamos con la gran ayuda de Giuliano Bonani, él está permanentemente en terreno.
 
¿El perseverar en este negocio es porque te apasionó?
Nunca pensé dedicarme a esto y la verdad es que ha sido muy satisfactorio para mí trabajar con flores y con mujeres en este rubro porque existe un feeling especial entre ambas. El grupo humano es muy bueno, nos ayudamos y nos entendemos, porque todas somos madres también.
Es una fuente laboral importante para las mujeres de este sector...
 
Sí, porque son todas del Rosario y lo más importante es que trabajan contentas. Ellas hacen que este trabajo sea entretenido.
 
¿No es un trabajo rutinario?
Para nada... ¡esto es una locura! Es muy entretenido y dinámico. Ahora se nos junta la faena de los lilium y de las flores de exportación. Yo creo que esta semana vamos a llegar al corte de veinte mil varas, lo normal son catorce mil.
 
¿Hay fechas especiales de mayor producción y venta?
Nosotros plantamos para cortar una misma cantidad todas las semanas. Hay fechas donde se planta y se cosecha mucho más, por ejemplo, para el día de la madre, de los enamorados, el primero de noviembre, ahí necesitamos duplicar la producción semanal.
 
¿Tus hijas también colaboran?
Mi hija mayor estudia agronomía en Santiago, pero no sé si se va a dedicar a este rubro (risas). Mis otras hijas, que están en el colegio, ayudan mucho en especial los fines de semana. Cooperan a embalar y repartir, porque no damos abasto.
 
 
MADE IN CHILE
 
Los ranúnculos —flores tuberosas de gran cantidad de pétalos— se preparan para un largo viaje hacia Estados Unidos. En cajas y por colores, entre ellos: blanco, fucsia, rosado, amarillo, naranjo, crema, rosado fuerte, violeta, rojo, pompón amarillo y burdeo, pastel y durazno, se disponen para ser entregados en Miami y Nueva York. El mismo destino tienen las anémonas, una delicada flor que al igual que los ranúnculos, florecen a fines de invierno o al inicio de la primavera y en colores tan variados como el azul, burdeo, blanco o rosado.
 
Para Corina, el nexo comercial de exportación de ranúnculos y anémonas se fue originando en el camino. Conoció a un holandés interesado en contar con proveedores para un nicho que ya tenía formado. “Nos explicó a grandes rasgos cómo trabajar y ya es segundo año que trabajamos con él. Le entregamos las flores y él es quien las distribuye”.
 
¿Esto permitió que la empresa creciera?
Empezamos con un cuarto de lo que tenemos hoy, de un año a otro crecimos cuatro veces con los ranúnculos y anemonas.
 
¿Está en los planes exportar el lilium?
Nos han solicitado, pero la verdad es que con el mercado nacional estamos bien. Este año estamos cortando setecientos cincuenta mil varas de lilium. Queremos llegar a un millón de tallos.
 
¿Y aspiran a un mayor crecimiento para la empresa?
En este minuto crecer más sería un irresponsabilidad, porque no tendría mano de obra, tiempo y tampoco vida familiar...
 
¿Este es el tamaño ideal?
Así es... ¡ya crecimos cuatro veces!
 
¿Y abarcar más variedad de flores?
Yo creo que ese es el paso siguiente, para tener otras alternativas que ofrecer. Nosotros nos cambiamos a este campo de siete hectáreas y solo dos están ocupadas. Ahora estamos en la etapa de consolidación.
 
¿Mejorar la infraestructura?
El próximo año queremos construir un nuevo packing y mejorar la infraestructura para que nuestros trabajadores estén más cómodos. Son diez personas que forman este equipo.
 
¿Y cuáles son tus expectativas de producción?
Un millón de tallos como proyecto final en los lilium. Los ranúnculos y anémonas son quinientos mil en los cuatro meses de cosecha. A futuro queremos continuar mejorando la calidad y producción de nuestras flores.
 
¿Cuál es tu balance de estos ocho años?
Positivo absolutamente y en todo sentido. Hoy vemos los frutos de un desafío que nos ha permitido expandirnos y lo más importante es que estoy al lado de mi casa. Puedo ir a dejar a mis hijas al colegio y estar con mi bebé de nueve meses. ¡Adoro este lugar y mi trabajo!

 

“Empezamos con un cuarto de lo que tenemos hoy, de un año a otro crecimos cuatro veces con los ranúnculos y anémonas”.

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