Es día Sábado y en la medialuna de Algarrobito se vive el fervor de un nuevo campeonato pro- vincial de rodeo. Corren los mejores de la región y, entre ellos, quien hace pocos meses se convirtió en un emblema del deporte criollo. Con su vestimenta ad hoc y montando a su caballo Mala Cara, Francisco Aguirre se luce en la competencia con una actitud que lo caracteriza desde pequeño: humildad y sencillez a flor de piel.
Se destaca entre los jinetes, no solo por su corta edad, sino también por el desplante y seguridad que demuestra en la cancha. Sin duda, el rodeo lo tiene en su ADN, una herencia marcada por su abuelo, Ernesto Mery (ex presidente de la Asociación Coquimbo) y por su padre, el ingeniero agrónomo Francisco Aguirre. Ambos han sido sus grandes mentores y de ellos ha aprendido a tener la disciplina y constancia que se requiere para este deporte.
Desde las graderías, su madre María José, observa y aplaude a los competidores. Está feliz por el logro de su hijo y entre risas comenta que, en Rancagua, su “negrito” quedó agotado con las entrevistas. “Después del Champion, Francisco se vio rodeado de periodistas; todos los medios querían conversar con él y la verdad es que como niño no está acostumbrado a ello. El “negrito” es súper sencillo y sensible”, recalca su orgullosa madre.
Y es que todo este revuelo no podía ser menor, para quien a los doce años y nueve meses se convertía en el jinete más joven clasificado para el 65° Campeonato Nacional de Rodeo, al obtener, en marzo, el segundo lugar en la Serie Mixta del Clasificatorio de Los Andes.
Esta clasificación le permitió cumplir un gran sueño: correr en la Medialuna Monumental de Rancagua. Era la primera vez que Francisco competía en este gran escenario nacional de las quinchas y lo que para él era suficiente con el solo hecho de estar ahí, se transformó en un día inolvidable. Junto a su compañero
Patricio Carrasco, Quebracho y su fiel Mala Cara, lograron pasar a la gran final y, a pesar de que terminaron solo con el punto de salida en la última etapa, Francisco fue premiado como niño récor del rodeo.
VIDA DE CAMPO
En junio cumplió los trece años y cursa séptimo año básico en la Scuola Italiana Alcide de Gasperi de La Serena. Afirma ser un buen alumno y aficionado también a otros deportes como el básquetbol, atletismo y fútbol; sin embargo, gran parte de su tiempo lo dedica a entrenar y aprender las técnicas del rodeo, porque, sin duda, es lo que más le apasiona.
Francisco tiene el privilegio de vivir en el campo y a solo metros de la medialuna de Algarrobito, propiedad de su abuelo. No recuerda exactamente a qué edad montó por primera vez un caballo y es que desde que nació ha crecido en medio de caballerizas y del ambiente familiar que tiene la fiesta del rodeo. “Para mí todo esto es natural, porque siempre he vivido en el campo. Desde pequeño, aprendí a ensillar un caballo y salíamos con mi abuelo y mis primos a pasear por los cerros. A los tres años desfilaba en mi caballo por la Asociación de Rodeo Coquimbo. No conozco otra forma de vivir y la verdad, no me gustaría irme a la ciudad”, recalca Francisco.
¿A qué edad comenzaste a competir?
A los diez años, pero desde los ocho comencé a entrenar y a practicar todos los fines de semana.
¿Es difícil al comienzo?
Depende mucho del caballo, porque es lo más importante para un jinete. Yo empecé a correr con Mala Cara en diciembre del año pasado, antes corría con Corsario.
¿Qué significa para ti Mala Cara?
Gracias a él pude llegar a Rancagua. Me siento seguro con este caballo y me acomoda.
¿De tu familia, eres el único que corre?
Mis primos Juan Pablo y Franco Callegari, también corren y son muy buenos. Mi hermano Rodrigo (8) se está preparando para competir en un par de años más y a José Miguel que tiene cinco años le encanta el rodeo, pero todavía es muy pequeño para competir.
¿Cuánto tiempo le dedicas al rodeo?
Todos los sábados y domingos, y a veces los días de semana, sobre todo cuando hay una competencia.
¿Qué sientes cuando corres con tu caballo?
Me gusta mucho y me entretiene.
CLASIFICACIÓN HISTÓRICA
Miles de personas en la medialuna del Monumental de Rancagua, aplaudieron y vitorearon la actuación de Francisco, el jinete más joven de la historia del rodeo en llegar a un Champion. Su camino para situarse en estas quinchas, fue una etapa de arduo entrenamiento junto a su compañero, bastante mayor que él, Patricio Carrasco, con quien —afirma Francisco— existe una relación de mutua confianza y lo más importante es conocer como corre cada uno.
Con un talento innato y una seguridad conmovedora, el pequeño corralero debió superar todas las pruebas para llegar a la final. “Primero tuve que cumplir con los puntos que exige el campeonato provincial. Luego participé en los primeros clasificatorios en Melipilla, nos fue bien, pero no alcanzamos a premiarnos. Después nos fuimos a Los Andes y quedamos clasificados para entrar a Rancagua”, comenta Francisco.
¿Qué sentiste al estar por primera vez en el Champion de Rancagua?
Feliz y nervioso también. Mi familia me acompañó durante todo el campeonato y desde la cancha siempre sentí el apoyo y cariño de todos. Nos premiaron con el segundo lugar en la serie mixta con veintiséis puntos buenos y así pudimos entrar a la final. Aquí obtuvimos solo un punto en la salida y eso nos dejó fuera de la gran final.
Pese a ello, obtuviste un premio histórico...
Sí, pero yo estaba feliz por el solo hecho de haber llegado a Rancagua. Puse todo mi empeño, pero la verdad es que no lo vi como una competencia, para mí era como un paseo. Cuando recibí el trofeo como mejor jinete joven, toda la gente me felicitaba y eso fue lo más importante para mí.
¿Qué te dijeron tus padres y tu abuelo?
Me felicitaron, estaban todos contentos y muy orgullosos. Este logro se lo dediqué a ellos.
Y en el colegio ¿todos orgullosos?
Sí, me hicieron un homenaje en el acto que se hace todos los lunes. El rector de la Scuola me felicitó y mis compañeros estaban contentos por mí.
¿Por qué crees que llegaste a la final? ¿De qué depende?
Practico siempre, cada vez que puedo me subo a mi caballo y entreno. Desde pequeño mi abuelo y mi padre me enseñaron las técnicas del rodeo, pero para llegar al Champion creo que tuve mucha suerte, porque depende del novillo que te toque. También influye el resultado de los otros corredores.
FUTURO EN LAS QUINCHAS
La clasificación histórica de Francisco en el Champion fue, sin duda, motivo de orgullo no solo para sus familiares, amigos y compañeros. La Asociación del Rodeo Chileno de Coquimbo, durante una cena de premiación en el mes de junio, distinguió a Francisco Aguirre como el jinete más joven en llegar a la final del Campeonato Nacional. Condecorado como jinete destacado y mérito deportivo, este joven corralero serenense continúa sumando distinciones, las que junto al enorme trofeo que recibió en Rancagua, guarda con orgullo en su habitación.
A su corta edad, Francisco solo piensa en pasarlo bien con este deporte criollo. Su mayor aspiración es mejorar, aprender y correr por mucho tiempo más. Septiembre para él, es mes de rodeo, de asados familiares y de compartir y disfrutar la cancha de la medialuna, a solo metros de su hogar. De momento, se prepara para correr en los nuevos campeonatos de la temporada y que le permitirán sumar puntos para llegar al clasificatorio. Un nuevo camino, que lo hará soñar nuevamente con una segunda oportunidad en el champion 2014.
A sus trece años, Francisco ya sabe lo que es estar en las ligas mayores y a pesar de que no le gusta que lo llamen “niño prodigio del rodeo”, ha marcado un hito en la historia de este deporte nacional, una historia que para muchos...recién está comenzando.