Dar forma a las telas sobre el cuerpo y aprender a conocer a las personas que es- tán detrás de sus diseños es lo que sedujo a Vedelia Donoso (44) a con- tinuar por el camino de la alta costura.
Entró a la academia de Laura Rivas Vial y estudió seis años. Primero aprendió a diseñar en telas básicas y luego, en sedas naturales y terciopelo. “En esos años, Laura era la única que enseñaba alta costura francesa, era la mejor y nos hacía trabajar sobre un maniquí… era como hacer una escultura pero en tela. Cuando comencé a entender la alta costura francesa, me di cuenta de que tiene muchos detalles y me encantó”, comenta Vedelia, mientras disfruta de un té y del sol que comienza a esconderse en la costa serenense.
¿Cómo era Laura?
Muy fregada y exigente. No me dejaba cruzar las piernas y con una regla me golpeaba en la espalda, para que me sentara derecha. Falleció hace unos meses…
¿Creaste lazos importantes con ella?
Yo siempre la he nombrado como mi maestra y eso a ella la ponía muy contenta.
Vedelia está de paso por la ciudad. Aquí vivió desde los cuatro años, hasta que se casó para radicarse en Santiago. Acá están sus afectos: sus padres, hermanos y su pareja, por eso ahora viaja a La Serena con más frecuencia y entre risas comenta “ahora tengo a alguien por quien venir”. Es que en la vida de Vedelia, todo es una sincronía y lo sentimental no es la excepción. A los dieciocho años estuvo a punto de casarse, pero se arrepintió. “Me dio susto, era muy chica”. El destino le tenía deparado dos matrimonios y cuatro hijos, que adora y por quienes se ha desvivido. Tuvieron que transcurrir más de veinte años, para reencontrarse con ese pololo que casi deja en el altar. Separada de su segundo matrimonio, Vedelia decide descansar en el Valle de Elqui por unos días y allí sin pensarlo y cuando el tiempo parecía haberse detenido, se reencontró con ese antiguo amor.
TOZUDA
Está feliz, se le nota y lo recalca. Está en su mejor momento y cuando rememora todo lo que ha vivido, que no ha sido fácil, afirma que todo está asumido y que forma parte de su largo aprendizaje.
¿Qué hiciste cuando terminaste el curso?
Me dediqué a hacer disfraces y vestuario para mi familia como regalo. El traje de Batman me quedaba increíble (risas). Yo me confeccionaba toda la ropa, no compraba nada en el retail. Nunca cobré por un diseño.
¿En qué momento, le pones precio a tus diseños?
Después de mi primera separación, tuve que trabajar. Tenía mi tienda en la casa y comencé a diseñar ropa XL y de adolescente, gané dinero, pero no lo suficiente para mantener mi sistema de vida, así que decidí cambiar el segmento del rubro. En el año 2000 hice mi primer desfile, me iba bien con los diseños, pero no era lo suficientemente famosa para cobrar (risas). En ese tiempo lo único que tenía era una camioneta, la vendí y me fui a comprar las mejores telas de diseñadores libaneses a Buenos Aires. Compré materiales y contraté a una relacionadora pública…
¿A lo grande?
¡Sí! porque yo sabía que mi trabajo era bueno y entendí que el negocio funcionaba de esa manera... con una relacionadora pública. Revisábamos las revistas sociales y aparecían diseños míos pero nunca figuraba mi nombre. En una ocasión, se publicó un vestido que yo había diseñado, pero en la entrevista de otro diseñador... me pasaron muchas cosas de este estilo, hasta que dije ¡no más!
¿Quisiste, entonces, hacer justicia contigo?
Más que justicia, la verdad es que necesitaba ser recompensada por mi trabajo. Necesitaba ganar dinero para mantener a mis hijos.
¿Cómo cambiaron las cosas?
Comencé a realizar desfiles internacionales, en Buenos Aires, Uruguay, Paraguay. Vestí a Hil Hernández, que ganó el Miss Earth Internacional. Se subió y bajó del avión con una maleta con todos mis diseños.
¿Con su triunfo, te hiciste conocida tú?
Por supuesto, eso hace que mi nombre se conozca afuera. Es en el 2005 cuando la marca Vedelia Donoso se consolida.
¿A partir de entonces comienzan los desfiles con tu marca?
En todos los desfiles importantes de Santiago, en regiones y fuera de Chile como el BAAM (Buenos Aires Alta Moda), entre otros. Hay un circuito local que debo hacer todos los años y en esos estoy siempre.
¿Algo más influye en este proceso de consolidación?
Con la ropa que yo diseñaba siempre me fue bien, mis desfiles eran junto a Rubén Campos, José Cardoch y todos los diseñadores famosos que se conocen. Cuando ingresé a la Cámara Chilena de Alta Costura y fui presidenta, fue muy positivo.
ATELIER DE LUJO
Todos los días del año, Vedelia está a las siete de la mañana en el gimnasio. Deja a sus dos hijas pequeñas en el colegio y regresa a casa para revisar sus correos y las redes sociales. Luego de los quehaceres domésticos habituales, entra a su otro mundo... el del arte y la creatividad.
¿Ya no tienes la tienda en tu casa?
(risas) ¡Ya no! Tengo un atelier en Luis Pasteur precioso... de lujo. Lo instalé este año. La tienda está en el primer piso y el taller en el segundo, ahí trabajan cuatro costureras, una jefa de taller y mi asistente que es mi otro yo. El atelier es como una sala de consulta, atiendo a mis clientas por hora y muy puntual. Trabajo con sastres y bordadores externos que hacen cosas específicas.
¿Con cuánto tiempo preparas un desfile?
Eso es muy relativo, cuando lanzo mi colección son cerca de cuarenta y cinco vestidos y eso requiere bastante trabajo.
¿Estás en todos los detalles?
Los diseños los hago sola. Desarrollo el moldaje, la talla y lo dejo en el taller. Luego pasa a manos de las costureras.
Parece muy difícil, pero probablemente el diseño de un vestido lo haces en un día... (risas) Depende, estoy haciendo un vestido para un clienta con plumas, lentejuelas doradas y encaje de chantilly francés. Todo tiene distinto tratamiento.
¿Cómo es tu proceso de inspiración?
Mi última colección está relacionada con el test de Rochard, tiene que ver con las manchas y con que yo pongo una cosa y tú ves lo que puedes o quieres. (Muestra unas fotografías). Esta es la colección anterior y son sedas naturales pintadas a mano, se llama centro de constelaciones y son fotografías de centros astronómicos.
¿Cuál es tu propuesta o la intención en tus diseños?
Mi intención está en destacar lo mejor, dentro de algo que para muchos puede ser desagradable. Muchas mujeres llegan a mi taller y se describen autodestruyéndose, son muy lapidarias con ellas mismas y no ven que dentro de eso tan malo para ellas, hay aspectos destacables, como tener lindos hombros, espalda, etc.
¿Y cómo nos vestimos las chilenas?
Muy oscuro para mi gusto, en especial para las fiestas, todas van de negro. Ahora si usas ropa negra, el ideal es que uses un labial rojo o un touch en las uñas.
¿Somos poco atrevidas?
Somos muy lapidarias con los comentarios con nosotras mismas y con el resto.
¿Y elegantes?
Siempre he dicho que no importa la moda, lo importante es tener tu sello personal y encontrar lo que te queda bien. Puedes poner un diez por ciento de moda, un diez por ciento de vanguardia y el ochenta por ciento es básico. Eso es lo que debe estar en tu closet.
¿Cómo aconsejas algo que no queda bien?
Yo no discuto con la gente, hago que se miren al espejo y solas se dan cuenta. Trabajo siempre en base a lo positivo.
¿Preguntas de todo a tus clientes?
De todo, eso es una técnica.
¿Cuáles son los colores de esta temporada?
El verde esmeralda, azul cobalto, sandía, amarillo oro y algunos tonos de grises.
¿Y la tendencia en vestidos de novia?
En Europa, los vestidos de novia vienen con strapless, escote corazón y tul, ¡mucho tul!, son casi como tutú de bailarinas. En Chile, la tendencia es hippie chic, las novias están usando vestidos tejidos a crochet y un cintillo en la cabeza.
SECRETO PROFESIONAL
Cada diseño, para Vedelia, está acompañado de una historia. Cada clienta que llega a su atelier, desnuda su cuerpo y su alma. A poco andar, se va transformando en sicóloga, en amiga y confidente.
¿Tienes muchas anécdotas guardadas en tu probador?
Muchísimas... me he enterado de cosas que no debiera, no solo porque tienen la confianza de contármelas, sino porque hablan por teléfono, mientras se están probando. Estoy escribiendo un libro con estas historias, pero siempre protegiendo los nombres; espero poder publicarlo a fin de año.
¿Se genera un espacio de confianza?
En el caso de las novias y madrinas, estoy con ellas casi seis meses, porque debo hacer las pruebas. Cuando se desnudan, yo siento que para tapar su vergüenza, comienzan a hablar y comentan muchas cosas de su vida personal. Siempre les digo que ellas se van, vienen otras historias y que no se preocupen porque no diré nada.
¿Tienes mucha vida social?
Me invitan mucho, pero solo voy a algunos eventos.... prefiero estar en mi casa, en eso soy muy serenense.
¿Desafíos pendientes?
Me estoy preparando para hacer escalada en roca. Hago bastante ejercicio de fuerza y debo cuidarme mucho las manos.
¿Disfrutas también de tu estabilidad económica?
Tengo lo necesario para vivir. No me interesa acumular. Hace poco me compré un terreno en el sur, maravilloso... es el mirador de un pueblo, con eso feliz.