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EDICIÓN | Septiembre 2013

Gastronomía criolla

La Fiesta del Chancho Muerto
La festividad “Del Chancho Muerto” es ya un clásico y aunque haya tormenta y truene, esta celebración se organiza sagradamente durante el primer fin de semana de agosto. Aquí se reúnen productos agrícolas y artesanales, clases magistrales de cocina, espectáculos folclóricos y humorísticos, y lo más importante: infinidad de platos con lo mejor de la gastronomía chilena preparados con carne de cerdo.
 

por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.

Se anunció lluvia para el primer fin de semana de agosto, pero esto no fue un impedimento para realizar la Fiesta Costumbrista del Chancho Muerto en Talca, un evento que, año a año, ha sabido ganarse un lugar importante en el corazón de los maulinos.
 
El frío imperante ese día tampoco fue un obstáculo para que el público, no solo talquino, sino de toda la región e incluso de otras ciudades más lejanas, llegara a disfrutar de esta festividad, cuyo eje central gira en torno a la comida, pero no a cualquiera, pues aquí el plato principal es la carne de cerdo, con la que se cocina una inmensidad de preparaciones.
 
Pagando sólo mil quinientos pesos se compra un plato de greda y un vaso de vidrio, que incluye tres tickets: dos para degustaciones de comida y uno para vino o bebida. Los organizadores —la Municipalidad de Talca, Coexca y Activa Talca— prepararon todo para que el mal tiempo no aguara la fiesta, permitiendo que todos los asistentes disfrutaran de este evento popular, con música y diferentes espectáculos.
 
 
EL RECORRIDO
 
Esta fiesta nació en 2009 y se denominaba “Estamos de Chancho Muerto”. Comenzó así con una apuesta mucho más simple y con una ubicación diferente, pues se realizaba en dos cuadras de la Alameda de la ciudad, en una carpa sencilla. En ese entonces participaban la Asociación Chef del Maule y la Agencia Regional de Desarrollo Productivo (ARDP), hasta el año 2012, cuando la festividad cambió de auspiciadores y, por lo tanto, de nombre.
 
“La Fiesta del Chancho Muerto” ha crecido cada año más, el cambio de locación realizado el 2011 permitió el crecimiento, ya que ese año se solicitaron los permisos a la Seremi de Transportes y Telecomunicaciones, los que permitieron cortar las calles y disponer de carpas para los stands de comida y los comedores en la Plaza de Armas. El 2012 comenzó la gran expansión, pues no solo se utilizó este lugar, sino también la principal arteria talquina —la calle Uno Sur— para instalar, además, una feria artesanal. De esa manera, la Plaza Cienfuegos —entre tres y cuatro Oriente— se transformó en la puerta de entrada al “Chancho Muerto”.
 
Este año la organización repitió la fórmula, pero incluyó espacios que permitieron a los visitantes tener una experiencia más dinámica. Así, se dispuso un escenario en la puerta de entrada, que en esta versión incorporó un nutrido programa de actividades para niños y sus familias, como obras de teatro, danzas y concursos.
 
Mientras se avanza por la calle Uno Sur en dirección al recinto central ubicado en la Plaza de Armas, se puede percibir el aroma a carne asada que abre el apetito de los visitantes y aumenta las ganas de llegar pronto a los más de sesenta puestos gastronómicos.
 
Pero a medida que uno va caminando, también comienza a cautivar la feria artesanal con una gran variedad de productos, entre los que destacan artesanía en crin mezclada con plata, tejidos a telar, artesanía mapuche, los infaltables retablos inspirados en las casas coloniales, además de la artesanía en madera, entre muchas otras.
 
En la cuadra siguiente se encuentra el mercadito, en el que microempresarios exponen sus creaciones que incluyen productos como miel, huevos de campo, hortalizas hidropónicas, otro con gran variedad de frutas y verduras, y hasta un quiosco con tinas de madera con hidromasaje —Hob Tubs—, ideal para disponerlas al aire libre, en el jardín de la casa o alguna terraza. Terminando este recorrido se entra a las carpas gastronómicas en donde empieza la fiesta.
 
 
LAS ESPECIALIDADES
 
A medida que se avanza por los locales de comida, los asistentes deben acercar su plato de greda y entregar el ticket, a cambio de la comida que desee degustar. Si alguien quiere probar más de dos platos —que es la compra inicial—, puede adquirir cupones cuyo valor unitario es de quinientos pesos.
 
Este año el “Cerdito al Modo Piducano” —cerdo al horno acompañado por una salsa de cebolla, ajo y aceitunas— llamó la atención de los asistentes, sobre todo por su preparación simple y por tratarse de un nombre que invita a sentirse identificado con el espíritu de la ciudad, pues así se les dice los talquinos e hinchas del Rangers.
 
Pero también destacan la infinidad de arrollados con preparaciones sencillas como el “chancho salteado a la mostaza” o “acompañado de papas rústicas”; el “lomo de cerdo a la pizza”; las “empanadas de cerdo a la mostaza”; “las prietas con puré”; o el “costillar adobado en arrope” (carne aliñada y cocinada en una salsa espesa).
 
Para paladares más exquisitos, se podía disfrutar de platos con mayor elaboración como el “lomo de cerdo campero en sal con jugo chaufán de lentejas y cremoso de palta y ciboulette”, que une el sabor de las legumbres con verduras frescas y la carne; o “las entrañas con salsa de mango y rocoto”, que mezcla el saborcillo frutal con este ají muy picante que se utiliza en la comida peruana.

 
EL VALOR AGREGADO
 
No sólo los stands invitaban a que se hiciera agua la boca de los asistentes, ya que en esta oportunidad se dieron cita cerca de once importantes chefs chilenos y extranjeros —de México, Colombia y Perú—, los que ofrecieron clases magistrales para los asistentes interesados.
 
Destacaron las de Simón Bühler, Paula Larenas, Rodrigo Durand, Sergio Vásquez, director de la Carrera de Gastronomía de Inacap en Talca, y Sergio Celis, jefe de la especialidad de gastronomía en el Liceo Amelia Courbis de la ciudad, quienes se lucieron con sus propuestas. Cabe destacar la participación de Rodrigo Barañao, con un exquisito stand de comida, en donde aprovechó lanzar el libro de cocina El chancho con Barañao, que el chef realizó para la empresa Coexa.
 
La magia del evento genera un interesante fenómeno, en el que los estudiantes de cocina se sienten protagonistas y se preparan durante todo el año para mostrar su talento, apoyando a los especialistas invitados o sacando la cara por sus locales. Por lo mismo, los invitamos a que se animen y vayan a este evento gastronómico el próximo año, porque de seguro que las expectativas serán aún mayores. ¡De no perderse “El chancho Muerto” el 2014!.

 

 

Antes de llegar a la gastronomía cautiva la feria artesanal con orfebrería en plata y crin, entre otros y el mercadito con muestras que van desde la miel hasta hortalizas hidroponicas.

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