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Entrevistas

EDICIÓN | Septiembre 2013

Compromiso Ciudadano

Rodrigo Balbontín, empresario turístico
Compromiso Ciudadano
Con una energía desbordante y ciertamente envidiable, este empresario está trabajando con mucha fuerza en potenciar nuestra ciudad y hacerla atractiva turísticamente para mostrar lo mejor de nuestra zona. Aquí Rodrigo nos cuenta algunas novedades de lo que se viene en Curicó. 
por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.
Le hubiese gustado ser arquitecto, pero no era buen alumno, así que como siempre le gustaron las tuercas decidió estudiar una carrera relacionada con el tema: ingeniería mecánica. Hoy Balbontín (49) tiene seis niños (Paz, Rosario, Rodrigo, Inés, Andrés y Sofía) y llegó a instalarse a Curicó el año noventa y ocho con su familia, después de haber estado trabajando trece años en el tema automotor en Santiago. “Partí trabajando en un garaje, de overol, sacando cajas de cambio”.
 
Pronto fue subiendo de cargo, pero el estrés y la vida agitada de Santiago lo estaban alejando de su familia; no almorzaba en la casa, vivía en inauguraciones y con un nivel de trabajo bastante fuerte. Por lo que junto a su señora, Ximena Cox, decidieron radicarse en Curicó, de eso hace ya quince años. “Le ofrecí a mi padre mis servicios para ayudarlo en el campo Viña Las Pitras y en el hotel Raíces de su propiedad y le encantó la idea. Yo aprendo mirando, entonces no tenía susto de embarcarme en nuevos desafíos. Ambos nos apoyamos y nos hemos complementado muy bien”.
 
Hoy y a pesar de que sus tres hijos mayores estudian en Santiago, no tiene intenciones de moverse de Curicó. Al contrario, quiere potenciar la ciudad a través del turismo. “Hay mucho por hacer, tenemos gran cantidad de cosas para mostrar y difundir. Hoy participo en el directorio de la ruta del vino, de la Cámara de Turismo, de Fruséptima y soy vicepresidente de la Asociación Gremial de Vinos de Curicó y Maule. Todo con la única finalidad de ser un aporte a la ciudad, ayudar a mostrar la región en donde se produce la mitad de la producción del vino chileno”.

 
ACTIVIDADES DEL TURISMO
 
Como otra actividad que promueva nuestra zona y nuestro turismo, el Club de Polo de Curicó, del cual Rodrigo es el presidente, va a realizar, por primera vez en la historia de la ciudad, una fecha del Campeonato Nacional de Enganche —como la que se hace en Santa Cruz y en otras ciudades del país—, los días 27, 28 y 29 de septiembre.
 
Para tal efecto se contactaron con la Federación Ecuestre de Chile, quienes accedieron a la petición de Balbontín. “De esta forma vamos uniendo todos los eslabones de la cadena turística que tenemos, nos vamos potenciando y trabajamos de forma colectiva. Juntamos la Ruta del Vino, con el Museo de Autos de Sydney Ojeda, con el Campeonato de Enganche, el Club de Polo y distintos artesanos de nuestra ciudad, más stands de comidas. Yo intento participar de varias de las actividades que se organizan en Curicó para fomentar el desarrollo de nuestra zona, ser un ciudadano activo que se mueve en pro de que las cosas pasen”.
 
¿Cómo ha sido tu experiencia laboral de trabajar con la familia?
Trabajar con mi papá ha sido fantástico porque nos complementamos muy bien. Él tiene cosas que no tengo, por ejemplo, el orden, los números. En cambio, yo soy más ejecutor. Siempre he pensado que mis hermanos van a tener que participar algún día con nosotros, entonces todo lo hacemos de tal manera que haya mucha transparencia en nuestra gestión. De igual modo, me junto con ellos para tenerlos integrados e informados, somos muy hermanables. El valor de la familia es fundamental.

 
LA VIÑA Y EL HOTEL
 
¿Cómo fueron tus inicios en la viña Las Pitras?
Llegué sin saber nada del tema vitivinícola, pero como soy curioso y me encanta aprender, no me ha resultado tan difícil. Mi papá ha sido un buen profesor, es recto, tiene un nombre que es respetado, ha sido constante y dedicado; su experiencia para mí ha sido súper importante. Ya estamos en el negocio de la exportación de vinos a granel y hace dos años abrimos una oficina en Hong-Kong para vender nuestros vinos embotellados con la marca Raíces que provienen de los faldeos del Fundo Majadillas.
 
¿Qué proyectos tienen en mente hoy en la viña Las Pitras?
Aprovechar el campo de Las Pitras en poner frutales, no porque no le creamos al negocio de las viñas, sino porque nosotros tenemos un suelo y un clima en un lugar de primera calidad, especialmente apto para la fruticultura. Entonces estamos invirtiendo en plantar cerezas, estamos potenciando los caquis. No hay proyectos grandes, queremos incrementar la venta y salir hacia afuera con el negocio del embotellado. Nos hemos posicionado como un productor de vino a granel de altísima calidad. Para nosotros nuestras utilidades están en la venta a granel. Hoy el que está en el negocio de la botella tiene un costo muy alto, sobre todo con el tipo de cambio que tenemos.
 
¿Cuál es tu labor en el Hotel Raíces?
Me integré al directorio y nos juntamos una vez al mes para ver los números, las tareas a seguir, lo que hay que hacer. Hace un tiempo remodelamos las piezas y mejoramos la infraestructura del hotel. Esto surgió de un cliente frecuente que, en algún minuto, me dijo que si hacíamos una pieza top nos pagaba el doble por estar en ella, y la hicimos.
 
¿Cómo llegó este hotel a estar en manos de la familia Balbontín?
Mi papá lo compró en una licitación de CORFO porque este hotel era del Estado y salió a la venta. De esto hace casi treinta y cinco años. Seguramente le dieron un buen crédito y aprovechó la oportunidad, porque él no sabía nada de este negocio. Nunca hizo grandes cambios. Mi mamá lo iba arreglando como si fuera una casa hasta que, el 2005, empezamos con la estandarización de las piezas, y como nos quedó gustando el tema empezamos a invertir más. También abrimos un café que ha resultado ser un punto de encuentro para los curicanos.
 
¿Cuál es el sello empresarial que ustedes le quieren dar a sus negocios?
Tratar de hacer las cosas bien hechas, visualmente agradables, con gusto. En el hotel, mi madre pone su sello y cuidamos nuestra marca. Nadie va a poder decir que por plata dejamos que se haga cualquier evento, por ejemplo. En el campo todo está ordenado, limpio, cada cosa en su lugar. Así nos gusta trabajar y hasta el momento nos ha dado resultado.
 
¿Algún proyecto independiente nuevo?
Camino a la costa curicana, en el sector de Majadillas, poseemos sesenta hectáreas plantadas en pie de cerro, una zona maravillosa y, obviamente, tenemos ganas de seguir plantando ahí. La uva en ese sector es de muy buena calidad. Hace un año y medio que estamos mandando vino embotellado a China y desde hace quince que hemos mandado a granel afuera. Hemos sacado ciento treinta mil botellas a China desde que empezamos. Y vino a granel exportamos un millón y medio de litros a quien mejor nos pague. Además, hace doce años le vendemos a una cadena de supermercados en Austria vino a granel que ellos embotellan y en su etiqueta le ponen Las Pitras. Y por otro lado, como la idea es no poner todos los huevos en la misma canasta, paralelamente a la labor del hotel y la viña, me asocié con Antonio Walker, para crear una plantación de cerezos.

 

 

“Intento participar de varias de las actividades que se organizan en Curicó para fomentar el desarrollo de nuestra zona, ser un ciudadano activo que se mueve en pro de que las cosas pasen”.

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