De madera o de aluminio, tallados tipo rococó o gótico, otros más modernos en fuertes plateados y dorados; con profundidad, con o sin paspartú, barnizados, lacados, patinados o al natural, finos, gruesos, con vidrio o sin vidrio. La gracia está en mezclarlos todos, y vestir las paredes con la magia que proporcionan los marcos. Porque un grabado, un óleo, una xilografía, una litografía, y hasta el más bello dibujo de un hijo, cambian resaltando lo mejor de cada obra con la moldura precisa. Aquí datos, consejos y maestros, para lograr el complemento perfecto.
Por María José Pescador D. Fotografías Danny Bolívar U.
En gustos no hay nada escrito y cada quien tiene sus preferencias. Lo que sí podemos decir es que hace ya algunos años una de las preocupaciones principales para quienes gustan del arte y la decoración, son los marcos. Y el <em>boom</em> o la moda por estos días es plagar las paredes de la casa con cuadros y marcos de todos los estilos y tamaños, mezclando lo moderno con lo antiguo: obras abstractas con marcos rococó bien dorados, o bien anchos, lisos y plateados, otros oscuros con filetes -delgadas líneas- de algún otro color que le dé brillo y resalte la obra.
Pero todo depende; los óleos, por ejemplo, muchas veces vienen listos para colgar, ya que están dispuestos en un bastidor que deja la madera natural a la vista y que puede ser el marco ideal, ya que es sencillo, y la idea es que sea la pintura la que destaque. Hoy también se está utilizando mucho en óleos o acrílicos que la tela se estire por sobre la madera del bastidor, la que luego es pintada de un color que hace las veces de marco. Un ejemplo claro son algunos óleos de la artista Olivia Allamand, quien continúa su pintura hacia los bordes del bastidor entelado.
Según expertos, cuando el tema se trata de láminas (grabados y otros) la idea es contrastar, es decir, si en una pintura o dibujo prevalecen los colores claros, más bien hay que enmarcar en color oscuro y viceversa. Pero hoy todo está permitido; a quienes gusten de un estilo colorido o <em>kitsch</em>, nada mejor que los marcos de estilo (Luis XIII, XIV, XV, entre otros), los que también usan quienes gustan de lo tradicional. Lo importante es que el marco atraiga a admirar una pintura y no la opaque. Si, por ejemplo, estamos hablando de un grabado en dibujo blanco y negro de un artista como Gonzalo Cienfuegos, el consejo es lo sencillo, la madera fina, y siempre en todo grabado, los vidrios opacos, nunca brillantes, porque reflejan todo lo que hay alrededor e impiden ver la obra.
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Lo mismo pasa con un grabado de Sammy Benmayor o Alexandra Domínguez, en donde el colorido y la abstracción son tan fuertes que necesitan un gran paspartú blanco o crema, con marcos sencillos, sin tanta parafernalia que confunda la mirada. Lo que se busca es un marco de calidad que equilibre la pintura.
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<strong>CALIDAD&PRECIOS</strong>
Mandar a enmarcar un cuadro es costoso, sobre todo si se eligen las molduras más trabajadas y de calidad, pero vale la pena, porque duran toda la vida, sobre todo si el trabajo lo hace un maestro cotizado. Durante más de cuarenta años, Salustiano Casanova (<a href="http://www.salustianocasanova.cl/">www.salustianocasanova.cl</a>) se ha dedicado al enmarcado, y sus maestros llevan más de dieciocho años trabajando con él. En su taller ubicado en la calle Bombero Villalobos en el barrio Bellavista, Santiago, se puede encontrar prácticamente todos los perfiles que se quieren, y si no, él los hace a gusto personal. Aquí hay molduras de madera nativa como tepa, mañío, alerce y raulí. También otras importadas como fresno, roble americano, haya rosada, mara o caoba boliviana, cedro boliviano o marupá.
Salustiano es reconocido en el medio por sus terminaciones de excelencia, posee perfiles laminados y con folias, otros de aluminio dorados o plateados en diferentes anchos, láminas de oro y plata para revestir, pinturas, barnices y tintas que se conjugan para dar carácter y valor estético a la obra. Lo mejor es que él siempre está en el taller y atiende personalmente, aconsejando y mostrando las distintas variedades de lo que su experiencia indica como lo mejor para cada pintura. Por otro lado, también realiza espejos biselados y cajas de embalaje para transporte de cuadros que cumplen con todas las normas fitosanitarias internacionales. El precio versus calidad, es lo mejor, no es caro y el trabajo es perfecto.
Si no se tiene problemas con ir a Santiago, también son recomendables los marcos de Altraforma (<a href="http://www.altraforma.cl/">www.altraforma.cl</a>). Este taller está en frente del de Bororo y Sammy Benmayor, y es conocido porque ambos artistas enmarcan aquí sus obras; por otro lado, también se venden algunos de sus grabados. El taller, que se encuentra en Tegualda 1420, Providencia, ofrece una alta gama de molduras con maderas y aluminios nacionales e importados, materiales y pegamentos libres de ácidos y PH neutro, cartulinas ciento por ciento de algodón. En este lugar cuentan con perfiles pintados a mano, pinturas con acuciosos y finos detalles al más puro estilo gótico. Además, también enmarcan objetos de colección o valor histórico. También realizan ensambles de diferentes molduras para darle un toque <em>chic</em> al cuadro.
<strong>CAJAS Y ESPEJOS</strong>
Todo se puede enmarcar e, incluso, la moda más vanguardista es la de colgar marcos antiguos sin obras en su interior, solamente para destacar la moldura. Esa es la diferencia: algunos marcos no necesitan pinturas, pero todas las pinturas necesitan un marco. Si se quiere romper con lo tradicional, esta es una buena idea, y para encontrar marcos de verdadero origen histórico, como aquellos redondos de los años veinte, a precios de entre mil hasta doce mil pesos, hay que ir al famoso barrio Franklin en Santiago, y específicamente al llamado Persa Biobío, un galpón que está en la calle San Isidro, entre Franklin y Arauco. Allí en toda una esquina, al principio del galpón, hay un puesto que vende cientos de marcos de época listos para colgar, todos con terminaciones y vidrio. Lo mejor es que si a usted le gustan las antigüedades y no quiere gastar tanto en enmarcar, este es un viaje que, sin dudas, debe hacer, sobre todo por los precios, pues con treinta mil pesos, fácilmente se obtienen seis marcos de colección en distintos tamaños, colores y texturas. Hay que ir con paciencia porque entre tantos se deben buscar los mejores.
Desde sombreros, máscaras, recuerdos de antaño y un centenar de objetos también son posibles de enmarcar, pero para esto se necesita mandar a hacer cajas con profundidad, las que pueden ser en todo tipos de maderas y terminaciones: lacados para originar brillo, patinados, al albayalde, decapados y hasta pintados en originales tonos flúor. Este trabajo también se utiliza para resguardar un óleo pintado en madera o trupán, como los que suele hacer el pintor José Santos Guerra.
En lo que a espejos se refiere, de estilo vanguardista y absolutamente originales, es imprescindible destacar a la diseñadora Macarena Duarte con su empresa "Mdesing" (<a href="http://www.mdesing.cl/">www.mdesing.cl</a>), quien hace creativos marcos en madera lacada y con formas redondeadas. A pesar de que la empresa tiene sede en Santiago hace despachos a cualquier parte de Chile. Por otra parte, es esencial destacar los marcos de espejo de "oOfelia" (<a href="http://www.oofelia.cl/">www.oofelia.cl</a>), hechos en acrílico de diferentes colores y con formas muy abstractas.
<strong><em>"Según expertos, cuando el tema se trata de láminas (grabados y otros) la idea es contrastar, es decir, si en una pintura o dibujo prevalecen los colores claros, más bien hay que enmarcar en color oscuro y viceversa".</em></strong>
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