Tomesino de nacimiento, Eduardo Mardones es un hombre que ha vivido gran parte de su vida movido por una pasión que transmite cada vez que habla de algún tema, gesticulando y expresando enérgicamente lo que piensa y cree. “Nací en Tomé, en 1960, y después del colegio, entré a estudiar administración de empresas. Al terminar, comencé a trabajar en una empresa de transporte, rubro en el que sigo hasta hoy”.
Eduardo es un hombre claro, seguro y con metas definidas; esas son algunas de las cualidades que lo han llevado a transformarse en un exitoso emprendedor de nuestra región. Así, convirtió su negocio de venta de neumáticos y recauchaje, en uno de los distribuidores más importantes de las marcas Bridgestone y Firestone, para autos, SUV, camionetas y camiones, agrícolas e industriales.
“Emar tiene ocho años de existencia. Partimos en Coronel, donde está la casa matriz, como una planta de recauchaje industrial de camiones. Nos enfocamos en ese nicho teniendo en cuenta que actualmente todo se recicla, por lo que desde el punto de vista ecológico, es muy saludable para el mundo”, explica.
Entre sus aficiones está vacacionar en su casa del lago Villarrica, donde siempre aprovecha de navegar en sus embarcaciones y de disfrutar de actividades náuticas con su señora y sus hijos. Además, ama viajar y cada vez que lo hace, camina mucho para conocer de la mejor manera cada lugar. “Soy un hombre afortunado, tengo una familia preciosa, disfruto mucho a mis hijos, a mi madre y llevo años de feliz matrimonio con una mujer maravillosa”.
ESTILO DE HACER EMPRESA
Para Eduardo, la expansión de su negocio ha sido una experiencia que le ha demostrado que la toma de riesgos es siempre necesaria. “Creo que es algo que deben aprender las personas que quieran montar su propia empresa”.
¿Cómo partió Emar?
Fue una experiencia interesante porque cuando comencé tenía muchas ganas de hacer cosas y poca plata. Siempre dentro de mis anhelos, como empleado, quise independizarme y poner mi propio negocio. Trabajé duro por años para eso y sabía que eventualmente lo lograría. Me siento feliz de tener mi negocio, pero además, orgulloso de dar trabajo a muchas personas, lo que me llena de tranquilidad en una región como esta, donde es importante dar ocupación a quienes lo necesitan. Siempre estoy pensando en abarcar nuevos mercados, tomar oportunidades rentables y que generen empleo.
¿Cómo y por qué decide instalar Emar?
Decidí abrir el negocio porque vi un potencial en este rubro y, además, existía una tremenda carencia de plantas de recauchaje con alta tecnología. Por otro lado, aún soy gerente general de una empresa de transportes, era consumidor de neumáticos y veía un nicho importante donde instalarme.
En un ambiente tan competitivo, ¿dónde marca usted la diferencia?
La idea era lograr recauchar dos veces, y hoy somos miembros de una red de diez plantas con una participación importantísima en el mercado chileno, cercano al cincuenta por ciento, ubicándonos entre los primeros lugares. Con el correr del tiempo, y porque los clientes lo pedían, entramos también al negocio de la venta de neumáticos e importamos, en 2006, neumáticos Hankook para camiones y autos. Vendíamos el producto y comenzamos luego a implementar todo el servicio; un taller con áreas de servicio, ubicado en la calle Tucapel, en Concepción, para autos y camionetas. Además, tenemos dos áreas de negocio: industrial, para camiones y cargadores, y área retail, para autos y camionetas. También vendemos los productos y ofrecemos los servicios en Coronel.
¿Cuáles son sus sueños profesionales a corto plazo?
Queremos tener trabajadores especializados, encargados de áreas delimitadas, para que tengan el respaldo de una empresa seria, que cuenta con una infraestructura cómoda y segura. Queremos capacitarlos, profesionalizarlos, mantenerlos felices acá, con beneficios y garantías que los dejen contentos y satisfechos. Eso, mientras siga yo al mando, después quisiera que mi hijo se adentrara más en el negocio, pero si no le gustase, alguien tendrá la responsabilidad, quizás mi hija, o mi señora, no sé; la idea es resguardar esto porque nadie tiene la vida asegurada.
TRABAJO EN EQUIPO
“Si uno no hace una cosa que lo entusiasme, está condenado a hacerlo pésimo”, dice Eduardo, tajante. “A mí me fascina lo que hago y tengo la fortuna de haberlo hecho más o menos bien. Si me dijeran: ¿qué harías distinto?, la verdad es que no tendría otra cosa que elegir. Y no con el afán de obtener nada, sino por el gran gusto y satisfacción que produce el que esto tenga como consecuencia generar empleo, riqueza, innovación y bene- ficios para el país. Tal vez ese es el mayor fruto de lo que uno hace, darse cuenta de que no es en vano, pues permite que otra gente también tenga oportunidades”.
¿Qué es lo que más le hace feliz y lo que más detesta de los negocios?
Amo los desafíos y no paro de pensar en ello en ningún momento, imagínese que hasta en la ducha se me ocurren ideas de negocios. Cuando pienso en los problemas, no los veo como tales, sino como grandes oportunidades.
¿Y qué sería lo malo?
Lo malo sería que no me desconecto en ningún momento, no dejo mi computador ni mi Iphone. Quiero saber todo lo que pasa en mi negocio, y no porque crea que me pueden perjudicar o no confíe en las capacidades de mis empleados, sino porque me gusta tener el control en todas las áreas de la empresa.
¿Cuál es la clave de su éxito?
Me gusta y aprendí a trabajar en equipo, es una regla importante para ser un líder más exitoso que aquel que toma sus decisiones solo. El líder es capaz de generar en torno de sí una adhesión importante. Por ello es que hay que entender que todo en la vida supone un riesgo. Todo lo que hacemos diariamente, como subirnos a un avión, navegar, tomar el auto o hacer un deporte, involucra un riesgo. En los negocios es lo mismo. Tomar decisiones es caro, cuesta mucha plata, entonces a veces es más simple, más sencillo, barato y cómodo no tomar una decisión. Lo importante para ser líder es asumir las decisiones y no tener miedo. Lo peor que puede pasar es que uno se equivoque, y como soy positivo, pienso: bueno, no resultó... a otra cosa mariposa.
¿Qué espera en los próximos años?
Quiero seguir viajando, disfrutar de la naturaleza, del sur, aprovechar a mi madre
que aún tengo el placer de tenerla — quedamos tres hermanos, pero los otros viven fuera de Concepción—; la veo muy seguido y todos los domingos almuerza con nosotros. También quiero divertirme con mi afición por los autos, me encantan, y los cambio cada vez que puedo, pero no es por ser esnob, es que me fascinan, así de simple. Y, por supuesto, seguir saliendo y aprovechando el tiempo con mi señora, que también es gerente, al igual que yo, y trabaja muchas horas al día; por eso nos gusta escaparnos de vez en cuando. Definitivamente, es la mujer de mi vida.
¿Qué le falta por hacer entonces?
Muchas cosas, señala riendo. En Emar queremos seguir creciendo y entregando el servicio técnico integral que nos caracteriza. Los planes son abrir más tiendas en la región al corto plazo. Contamos con el respaldo de una marca tan importante como Bridgestone- Firestone, personal altamente capacitado, un servicio de diagnóstico y atención personalizada y sumado a la buena respuesta del público, solo nos queda seguir mejorando. Para mí, hacer empresa es un estilo de vida y no lo cambio por nada.