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EDICIÓN | Marzo 2011

Techos Verdes

Arquitectura Sustentable
Techos Verdes

Conocidos como la quinta fachada, los llamados green roofs o cubiertas vegetales se han transformado en una excelente alternativa dentro de la arquitectura sustentable debido a sus múltiples beneficios. Mejora la aislación térmica y acústica, incrementa la perspectiva arquitectónica de la cubierta y, de paso, embellece el entorno y aumenta significativamente las áreas verdes. Más que una moda, es un elemento constructivo que ya se hace notar en nuestro país.

Por: Macarena Ríos R.

Cuando la joven arquitecta Ana María Valenzuela partió al viejo continente para hacer un máster en Sustentabilidad en Barcelona, se enamoró de las azoteas verdes que miraban al sol. Plantas de todo tipo, incluso árboles, se habían tomado los techos de algunos edificios, brindando color y frescura a las alturas. Desde ese minuto, los techos verdes se convirtieron en un objeto de deseo (de hecho, su tesis se basó en ese tema) y aprendió todo lo que pudo sobre su instalación y manejo con la idea fija de traer el concepto a Chile.

Este sistema tecnológico "permite poner vegetación sobre los techos de edificios, tanto nuevos como viejos, de manera segura y sustentable a través de un sistema que consiste en un conjunto de membranas de retención de humedad, drenaje de aguas y protección de la impermeabilización en base a poliuretano, más un sustrato de crecimiento, y especies vegetales".

Los techos verdes son poco conocidos en Chile todavía. Quienes los encargan los han visto en el extranjero. Opinan que son muy bonitos y que constituyen una buena alternativa ecológica, recuperan un espacio perdido, reducen la contaminación y mejoran la protección contra el ruido. "Además de embellecer el entorno, los vegetales actúan como aislante térmico disminuyendo el gasto en aire acondicionado o calefacción, según sea el caso". Los beneficios económicos, ambientales y estéticos saltan a la vista.

Están pensados tanto para cubiertas inclinadas, como para cubiertas planas de casas o de edificios. "Sólo hay que tomar en cuenta su peso en el cálculo estructural, que varía entre 120 y 200 kg/m2 saturado en agua".

Pero fue antes de esta visita que el tema de la sustentabilidad comenzó a tomar vuelo en la cabeza de Ana María. "Cuando trabajé en Nueva York, donde las construcciones eran High-tech, me di cuenta de que la velocidad de acumulación de gases efecto invernadero en la atmósfera de la tierra estaba cambiando el pronóstico climático de las próximas generaciones y decidí partir a España a hacer un máster".

ARQUITECTURA SUSTENTABLE

Diseños amigables con el entorno y que sean eficientes energéticamente son dos puntos que constituyen la base de la llamada arquitectura sustentable. "No se trata de un nuevo estilo de vida, sino de mejorar su calidad", comenta la arquitecta desde su oficina Arquitectura Consciente. (www.arquitecturaconsciente.cl)

"Por ejemplo, no descartamos el uso de materiales tradicionales de construcción, pero preferimos incorporar los que se fabrican con bajo contenido energético, baja emisión de gases de efecto invernadero como techos y muros verdes, madera de cultivo en vez de la de bosques nativos, fardos de paja de la zona (aislante térmico y acústico), tapial (tierra compactada), neumáticos rellenos con tierra (earthship), ecoladrillo (aislante de residuos plásticos dentro de botellas PET), albañilería de leña (cordwood) y barro alivianado con paja (aislante térmico y acústico)".

Ana María dice que, finalmente, estos diseños "no son más lindos o más feos, más  baratos o más caros, sino que son una respuesta al clima y al paisaje local, llegando a niveles de consumo inferiores a la mitad de otra construcción similar bajo patrones convencionales".

 

 

UN JARDÍN EN EL TECHO

Con la sustentabilidad como bandera de lucha, además de aprovechar el espacio y de darle un look colorido, las ventajas de los techos verdes son múltiples: protege la impermeabilización, mantiene reservas de agua para riego, protege la cubierta ante variaciones de temperatura, mejora el aislamiento térmico y acústico, mejora la perspectiva arquitectónica de la cubierta y permite darle un uso al techo para crear un área de esparcimiento.

Eso sí, tal como afirma Ana María, "las plantas deben ser cuidadosamente seleccionadas para que sean capaces de manejar las extremas condiciones medioambientales en el techo, dependiendo de la zona climática donde sean instalados. La familia de las suculentas se da muy bien".

Existen tres sistemas: el extensivo, que está diseñado para vegetación de bajo crecimiento y que requiere poco mantenimiento e irrigación; el semi intensivo, que utiliza plantas o flores aromáticas de hasta treinta centímetros de altura, y el sistema intensivo, que está diseñado para una gran variedad de plantas y árboles de crecimiento pequeño o mediano. Este sistema es más comparable a un jardín, donde se requiere un mantenimiento regular e irrigación. Se recomienda instalar riego automático. Su costo varía entre las tres y las cinco UF el metro cuadrado, dependiendo de cada sistema.

Países como Alemania, Japón, Inglaterra (Londres), Dinamarca (Copenhague), Francia, USA (Chicago) y Canadá (Hanover) han acordado instalarlos masivamente a nivel urbano. "En Chicago lo incorporaron a nivel urbano como política municipal con excelentes resultados. Cada edificio debió hacerse cargo de las aguas lluvias para que los ductos de la ciudad no colapsaran. Lo que hace el techo verde, entonces, es retener el agua lluvia y drenarla lentamente una vez que la lluvia ha pasado".

Y aunque en los países desarrollados la consciencia por el cuidado del medio ambiente comenzó hace años, en Chile ya están las tecnologías para ser aplicadas. "Debiera aprovecharse el potencial que tienen nuestros techos y lograr que se incorpore masivamente como medida medioambiental, sobre todo en los centros urbanos más contaminados como Santiago. Además, ayudaría a evitar las inundaciones, ya que los ductos urbanos han quedado pequeños por el aumento de construcciones y también disminuiría el efecto de isla de calor (evita que los rayos solares sobre una superficie perpendicular no tratada o de asfalto se devuelvan a la atmósfera produciendo el "calor latente" de los centros de las ciudades), regulando la temperatura urbana, con la consecuencia inmediata de que disminuirían los gastos energéticos del aire acondicionado.

 

"Debiera aprovecharse el potencial que tienen nuestros techos y lograr que se incorpore masivamente como medida medioambiental, sobre todo en los centros urbanos más contaminados como Santiago".

 

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