Fueron los deportes que se practican arriba de una tabla, tanto en las olas como en la nieve, los que unieron a Pablo Sepúlveda y Jorge González. Estos dos jóvenes profesionales del turismo, llevaron su pasión por la aventura hacia el desarrollo de un emprendimiento en el que comienzan a consolidarse: Rompiente Andina. Las posibilidades y cercanía que ofrece nuestro país entre el mar y la cordillera —a los que hace alusión el nombre— fueron el incentivo para que este proyecto diera sus primeros pasos a través de una empresa radicada en el sur de Chile.
A partir de su conocimiento de los lugares turísticos de la Región de Biobío, Jorge y Pablo quisieron probar con un servicio de tours más específico y personalizado que el tradicional, enmarcado dentro de lo que se conoce como Turismo de Intereses Especiales. El público objetivo son todos aquellos a quienes les interese ver cómo se siente el país arriba de una tabla, ya sea por nieve o mar.
Los dos amigos explican y le dan valor a la idea: «Además de haber estudiado carreras relacionadas con el turismo, ambos somos fanáticos de los deportes que estamos promoviendo, siempre hemos sido amantes de la naturaleza, el mar y la Cordillera de los Andes. Por eso buscamos entregar al turista una experiencia con servicios de calidad, hospitalidad, seguridad y, sobre todo, enseñar sobre los atractivos que posee el Chile inexplorado y poco conocido”.
Un ejemplo de lo anterior es Pichilemu. Si bien se consolidó como el epicentro del surf nacional, estos socios apuntan hacia las playas del litoral del Maule y Biobío, destinos muy similares a los más cotizados por los surfistas pero no tan conocidos. “Hay lugares que se ponen de moda, pero no son necesariamente los mejores. Nosotros hemos hecho el trabajo de buscar, probar y comprobar cada sector, para recomendarles lo mejor a nuestros clientes. Además, de ese modo estamos contribuyendo a que la gente conozca el país», dice Sepúlveda.
EL ORIGEN
La idea de esta empresa proviene de Pablo, quien terminaba sus estudios de ingeniería en turismo en Viña del Mar, pero tenía pensado regresar a su natal Concepción para involucrarse en un proyecto que le permitiera seguir realizando sus principales intereses. “Cuando me titulé tenía claro que quería seguir ligado al surf, pues lo practiqué bastante tiempo y siempre quise llevar ese estilo de vida. Entonces, por un amigo en común, conocí a Jorge, quien tenía la misma motivación, y decidimos unir fuerzas para echar a andar Rompiente Andina”.
La empresa se basa en ofrecer paseos a lugares sorprendentes: playas con las mejores olas del país y nevados óptimos para realizar deportes de invierno. “Quisimos desarrollar este emprendimiento acá en la región, porque tenemos un entorno privilegiado, y no todos conocen las ventajas que se pueden encontrar a pocos kilómetros de distancia, como las playas de Cobquecura, Rinconada y Buchupureo, o los centros de esquí de las Termas de Chillán y Pucón”, agrega.
“Concepción es una ciudad universitaria, de servicios, con aeropuerto y, además, con olas y nieve. Esta es la primera empresa formal en la zona que entrega estos servicios. Nuestro plus es que, además de atender una amplia zona del país, contribuimos a potenciar el trabajo de la gente local, porque pensamos en el concepto de sustentabilidad y crear valor en cada lugar donde vamos”, explica Pablo, quien comenta que este tipo de turismo se realiza con éxito en países como Australia, Indonesia, Perú o Brasil.
De hecho, los jóvenes empresarios le dan mucha importancia al desarrollo social que conlleva su emprendimiento, por lo que para cada ruta tienen el contacto de diferentes proveedores locales dentro de la cadena de servicios, donde cada uno de ellos percibe las ganancias del turismo. “Nos relacionamos con diez o más trabajadores según los requerimientos de cada viaje. Nos encargamos de los guías y hacemos el vínculo con las personas que ofrecen alojamiento, transporte especializado, comidas, etc., siempre pensando en las características óptimas para lograr el objetivo deseado”, señala Jorge.
OPCIONES PARA TODOS
Pablo y Jorge practican estos deportes con frecuencia, incluso compitiendo en campeonatos y formando parte de los distintos eventos que se desarrollan a nivel local. Por eso creen que es una ventaja el hecho de ser reconocidos como tales, con una red de contactos importante y el conocimiento de la geografía y variables a considerar a la hora de salir. “En el surf existe territorialismo y la empresa ha tenido aceptación entre nuestros pares por el mismo hecho de que nos conocen. Es importante contar con el apoyo de otros surfistas y practicantes de estos deportes en general”.
Aparte de los viajes y las clases, Rompiente Andina también ofrece servicios especiales a empresas e instituciones, ampliando el espectro a diferentes ramas del turismo aventura. Incluye un proceso de coaching, control de estrés, que se combina con el surf, y se empodera a las personas para que tengan mejor rendimiento personal.
Entre las líneas de servicios destaca el Surf Camp, con viajes a lugares con olas de la mejor calidad y clases que duran más de un día. Allí se enseñan técnicas, entrenamientos, donde se puede soñar y vivir el surf. También está el Surf Day, con una salida a playa con condiciones ideales para aprender. Y por otro lado está el Surf Trip, un viaje de mayor envergadura (tres a quince días), con todo incluido.
Los viajes y las clases no tienen ningún tipo de requisito, de acuerdo con los distintos objetivos que se pretenden en cada aventura. La idea es disfrutar de una experiencia inolvidable, con la implementación, compañía y seguridad que ofrece el respaldo brindado. «Puede venir gente sin saber nada de estos deportes, solo con las ganas. Y si saben, también hay programas para quien quiera iniciarse en alguna etapa, o simplemente mejorar su nivel. Lo mismo para el surf y el snowboard. Si tienen buen estado físico, mucho mejor”.
Luego del lanzamiento, el exitoso inicio y la captación de clientes a través de la página
www.rompienteandina.cl, los próximos desafíos apuntan a desarrollar nuevos deportes, así como explorar territorios menos conocidos, pero de enorme riqueza natural en las cercanías de Concepción.
“Ahora estamos dando a conocer la idea, con un plan comunicacional para mostrar lo que hacemos desde la Región del Bío Bío, porque acá tenemos todo. Mucha gente piensa que hay que ir a Australia o California para hacer este tipo de actividades, pero lo cierto es que acá se puede, y con las mejores condiciones”, apunta Pablo.