La ciudad de Concepción, en su antiguo emplazamiento de Penco y en el actual Valle de la Mocha, recibió la visita de muchos viajeros, desde el religioso de la orden de los mínimos Louis Feuillée, hasta numerosos naturalistas o marinos americanos y europeos.
Durante los siglos coloniales, muchos viajeros visitaron las costas chilenas. Cuatro fueron los puntos de nuestra geografía que más interés despertaban en exploradores y navegantes: la
región magallánica, la capital Santiago, el puerto de Valparaíso y la zona de Concepción y Talcahuano, con proyección hacia la Araucanía.
¿Por qué nuestra provincia resulta tan frecuentada? Pueden avanzarse razones de diversa índole. Talcahuano era el primer puerto significativo que encontraban los barcos, donde pertrecharse y reponerse de los avatares del cruce del Estrecho. La importancia militar y política de la zona, por causas diversas, se mantuvo desde la Conquista hasta avanzada la República. La producción agrícola y las bondades del clima, en fin, favorecían la estadía y provocaron no pocas deserciones.
La ciudad de Concepción, en su antiguo emplazamiento de Penco y en el actual Valle de la Mocha, recibió la visita de muchos viajeros, desde el religioso de la orden de los mínimos Louis Feuillée, hasta numerosos naturalistas o marinos americanos y europeos. La mayoría puso pie en la zona arribando por el puerto de Talcahuano. Muchos se dirigieron luego a Arauco, a conocer a aquellas “gentes indómitas”, que tanto ensalzara Ercilla en su Araucana.
Los corsarios ingleses y holandeses también deben ser considerados viajeros. Aunque perseguían el lucro y la perturbación de la política española en sus dominios, sus expediciones contribuyeron al avance del conocimiento geográfico. Ampliaron el horizonte conocido y establecieron nuevos derroteros. Francis Drake, el primero, cruzó el Estrecho el 20 de agosto de 1578, poniendo fin al “lago español del Mar Pacífico”. Rumbo a completar la segunda vuelta al mundo, pasó por la isla Mocha, donde vivió desafortunados eventos.
Hubo expediciones científicas importantes, como la española encabezada por Alejandro Malaspina y la francesa del conde La Pérouse, ambas hacia fines del siglo XVIII. Realizaron detallados planos de la bahía de Concepción y recogieron interesantes datos. Fueron la avanzada imperial, que procuraba el desarrollo de la ciencia, pero también el descubrimiento de nuevas rutas, mercados y productos, para un mundo que tempranamente se globalizaba.