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EDICIÓN | Agosto 2013

Una cuestión de confianza

Clara Gil, interiorista
Una cuestión de confianza
Una de las cosas que más le importan es lograr la sincronía con sus clientes. Que ellos le entreguen sus proyectos y juntos planifiquen el lugar donde vivirán los próximos años. Por lo mismo, no le interesan las modas sino que los estilos, los espacios armoniosos ly vivibles. “Me gusta personalizar, dejar espacios para los objetos con valor emocional, de cada uno. Crear hogares”.
 

por Mónica Stipicic H. / fotografía Andrea Barceló y gentileza de Clara Gil

Lleva veinte años en el rubro de la decoración, porque eso es Clara Gil: una profesional del diseño de interior. Así se define y así le gusta que la identifiquen.
 
Lo suyo es la armonía, la creación de espacios y la comunicación con sus clientes. Por lo mismo, le importa conocerlos, conversar con ellos, plantear ideas de uno y otro lado para llegar a soluciones que les acomoden a ambos.
 
“Para mi es importante personalizar los espacios. No me importa si un cliente tiene mal gusto, pero sí necesito que confíe en mí. Me gusta observar cómo viven, con qué sueñan... es súper importante sentarse con ellos y preguntarles ¿qué es lo que siempre has soñado tener en tu casa?, porque muchas veces esos deseos se pueden hacer realidad”, explica.
 
¿Cómo definirías tu sello?
En general logro interpretar súper bien esa primera etapa y al presentar los proyectos quedamos todos muy conformes. Compro, busco, hago muebles... todo lo que sea necesario para darle vida a los espacios. No me gustan las casas que parecen museos, me encanta dejar espacios para los objetos personales y con valor emocional. Movilizo todo lo que sea necesario para vivir una casa, para crear un hogar.
 
No debe ser fácil abrir tu casa y tu forma de vida a un desconocido...
Es un temor que entiendo perfectamente, porque yo también lo tendría. Sé que suena paradójico, pero alguna vez me preguntaron a qué decorador le pasarías tu casa y yo contesté que... a ninguno, seguramente porque me gusta mucho como está mi casa. Por lo mismo es súper satisfactorio lograr entablar una relación así, basada en la confianza.
 
¿Quiénes son las personas que llegan a pedir tus servicios, gente sin tiempo, con poco sentido estético...?
El factor tiempo es sin duda el más fuerte. Es gente a la que le importa mucho el tema pero no tienen espacio en su agenda para hacerlo con dedicación. Este es un trabajo que exige mucho detalle y, por lo mismo, no todos pueden hacerlo. Obviamente también hay quienes reconocen no saber nada del tema y buscan a un experto. Y los menos, pero los más apetecidos, los que te entregan las llaves y te dicen “haz lo que quieras”... que en general son hombres, muchos de ellos recién separados buscando construir su propio espacio.
 
¿Sientes que ha cambiado tu público?
Sin duda. Primero porque en este tiempo hay un boom con el tema de la decoración, algo que no existía cuando yo empecé. Pero además he visto gratamente como aumentan la cantidad de parejas jóvenes y profesionales. No es gente a la que le sobre la plata, sino que personas que con esfuerzo se están comprando una casa y deciden destinar el diez por ciento de su valor a dejarla tal y como siempre soñaron. Se ha transformado en una necesidad.
 
¿Qué tan importante es el color?
Es muy importante la forma en que los colores conversan. Muchas veces me ha pasado que me presentan ideas con colores que chocan y simplemente no he podido hacerlo, porque no he logrado la sintonía. No es que algo me guste más o menos, es simplemente que sé que no me va a resultar y que pueden encontrar otra persona que lo haga mejor.
 
 
NO A LA MODA
 
Clara no tiene tienda ni showroom. Alguna vez lo hizo pero no le gusta demasiado. Ella prefiere los proyectos a mayor escala y junto a su equipo de trabajo, formado por arquitectos y decoradores —todas mujeres— que trabajan en simultáneo varios proyectos al mismo tiempo, entre casas, hoteles, restaurantes y oficinas.
 
Desde hace tres años comparte el tiempo dedicado al trabajo con el de su pequeño hijo Pedro, que la tiene absolutamente fascinada y con quien comparte muchas horas de trabajo. “Como fui mamá más vieja y me moría de ganas de tener un hijo él concentra gran parte de mis energías. Lo voy a buscar al jardín y me acompaña a reuniones y a visitar casas. Es mi partner”.
Lee, estudia y viaja constantemente buscando inspiración. Reconoce que es difícil que alguien la sorprenda con alguna nueva tendencia o estilo. “Hace poco estuve en París y vi mucho azul. Esa es la tendencia que viene”.
 
¿Cómo definirías tu estilo?
Más bien ecléctico. Me interesa el estilo pero no la moda, porque yo armo espacios que deben permanecer en el tiempo y no ser desechables. Cada vez me gusta más lo clásico, aunque los absolutos me aburren. Siempre tiene que haber un factor sorpresa.
 
¿Qué cosas han cambiado en los últimos años?
Varias. Los layout, por ejemplo, que es la forma en que colocas los muebles, han ido variando. El concepto de los dos sofás y la banqueta se ha ido relajando. Y las cortinas, que ya no se usan pesadas y protagónicas; hoy son para jugar y tamizar luces y sombras. Los espacios son más sueltos y con identidad pero, al mismo tiempo, útiles y vivibles; el comedor de antes, enorme y siempre cerrado, ha variado a uno integrado, que mezcla lo formal con lo informal, donde se pueda hacer vida familiar.
 
¿Cuáles son los must en una casa?
Las mezclas de estilo. Siempre algo vintage, algo contemporáneo y algo antiguo, con historia. Lo moderno aplicado a la iluminación. Muchas texturas. Y flores y velas tienen que estar presentes. Yo siempre dejo un florero vacío a la entrada de las casas y le dejo a la dueña la tarea de mantenerlo fresco.
 
¿Alguna tienda o marca que recomendar?
Hay un movimiento súper interesante con tiendas como Popular Design, Milk o Mobler en el barrio Italia. También tengo un par de datos en el Parque de los Reyes y creo que es posible rescatar cosas interesantes de las grandes tiendas, sobre todo cuando hacen las “semanas de...”. Yo me muevo mucho, siempre estoy mirando y comprando cosas que pueden servir para más adelante. Hay muchos lugares donde cobran precios desproporcionados, por lo que la opción es buscar y revolver.
 

“Me interesa el estilo pero no la moda, porque yo armo espacios que deben permanecer en el tiempo y no ser desechables. Cada vez me gusta más lo clásico, aunque los absolutos me aburren. Siempre tiene que haber un factor sorpresa”.

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