Tengo muchísimas ganas de ir a ver el espectáculo de carácter internacional Red Bull Flying Bach, “un encuentro entre lo clásico y lo urbano”, que durante agosto se presentará en el Teatro Municipal de Santiago. Y es que me atrae enormemente la coexistencia de dos mundos que aparentemente se creen incompatibles.
El toque clásico lo proporciona la música de Johann Sebastian Bach y su famosa obra El clavecín bien temperado, y lo urbano lo aporta la interpretación en danza de los campeones mundiales de Break dance. Suena increíble, ¿no? Hace algunos años hubiese parecido “de locos” y hoy en día es éxito en ventas y popularidad en todo el mundo.
¿Por qué encasillarse en un estilo? No creo que uno sea clásico y, por ende, no pueda gustarle lo moderno; tenemos que atrevernos a romper barreras invisibles que nos ponemos nosotros mismos y generar ese encuentro entre lo clásico y lo urbano, un choque cultural que promete, bajo mi punto de vista, vida y entretención.
La mezcla de estilos es posible, no es un pecado tener cuadros variados en el living, ni romper con los esquemas. Miren a Gaudí, máximo representante del Modernismo Catalán, que logró en sus obras —como la Iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona— una simbiosis entre tradición e innovación y que desde los comienzos de su construcción hasta la actualidad es uno de los monumentos más visitados de España por su singularidad y belleza. Un encuentro perfecto entre lo clásico y lo moderno.