Restaurar y crear zonas de paisajismo en los hospitales públicos del norte de nuestro país, fue el proyecto que la tuvo tres años investigando sobre las especies nativas e introducidas que pudiesen armonizar el paisaje de esta región. Sin embargo, la fatalidad del terremoto del 27F suspendió la inversión que se había destinado para iniciar este trabajo. Pese a esto, sus esfuerzos no fueron en vano.
Durante tres años trabajé modificando y presupuestando los proyectos elaborados por los paisajistas y agrónomos contratados por el Ministerio de Salud para hermosear los nuevos hospitales regionales que se construirían en el país. Había que modificar muchas cosas; imagínate que querían poner palmeras en Puerto Montt o jardineras en los techos en Calama. ¡Eso era una fortuna! Pero vino el terremoto y se acabaron estos proyectos. Perdí tiempo y plata, pero gané algo que es invaluable: te diría que soy la única paisajista, en Chile, especializada en zonas áridas y costeras.
Las empresas constructoras que trabajan con paisajistas, siempre me llaman porque conocen mi trabajo.
No es solo una cuestión de respetar el entorno y “no intervenir la geografía con plantas que no corresponden a este, sino que, además, el jardín que se construya debe ser funcional y sustentable”, señala.
Según nos explica, si se utilizan plantas que no son nativas o que no se hayan adaptado a la zona, se deberán hacer muchos cambios en los sustratos del terreno, incorporar químicos para abonarlo, aumentar el riego; lo que implica mayores costos y cuidados. En cambio, “existen hermosas especies que se dan en la región y que conviven en armonía con el tipo de terreno arenoso, la salobridad del aire marino y la baja cantidad de precipitaciones”.
TRAYECTORIA
Muchos han sido los aprendizajes de esta paisajista a lo largo de su trayectoria, desde que comenzó iniciándose con sus propios invernaderos o cuando participó junto al arquitecto Raúl Irarrázaval de la restauración de los jardines de la Viña Santa Rita hace veinticinco años.
¿Cómo empezó tu historia con el paisajismo?
Mi conocimiento práctico de haber nacido y vivido en el campo, en Calera de Tango; tener un padre agricultor y luego estudiar paisajismo, me permitió hacer muchas cosas como tener un vivero. Practiqué la agricultura desde que abrí los ojos. Eso tiene mucho que ver en cómo he desarrollado mi proyecto: el no interrumpir el hábitat con otra maravilla que no tenga nada que ver con el entorno. Yo aporto a la belleza del lugar con especies de esta zona.
¿Qué proyectos has realizado en la región?
Volví a La Serena hace doce años, cuando tenía a cargo la creación y mantención de áreas verdes de los restaurantes Lomitón que estaban en la carretera a lo largo del país. Fue entonces que me contactó Florencio Sánchez, dueño del proyecto Serena Golf, para que hiciera los jardines en la primera etapa. Trabajé con ellos casi tres años, tiempo de mucho aprendizaje sobre plantas costeras y del proceso de captación de aguas. De hecho, a Enjoy les hice el proceso de extracción de agua subterránea con la que riegan hasta el día de hoy.
¿También trabajaste en paisajismo en el casino Enjoy?
Sí, hace seis años. Aún quedan algunos rincones creados por mí, donde incluí doquillas como cubre suelos, algunas suculentas como el aloe, unos cactus de baja altura y redondos llamados copiapoa y mi cactus favorito, euphorbia africana, que se adapta muy bien al clima costero. Esos fueron espacios pensados para no tener riego.
¿En qué proyecto te encuentras trabajando actualmente?
Estoy haciendo un jardín privado en Puerto Velero de setecientos metros cuadrados, aproximadamente, que incluye un diseño para los accesos, estacionamientos, plantas... es un proyecto muy desafiante, porque sus dueñas hicieron una casa en la punta de un cerro y en el lugar el protagonista es el viento salado.
TENDENCIA SUSTENTABLE
María Isabel recalca que, idealmente, no hay que intervenir el estrato ni el ambiente, de tal manera de asegurar “que el crecimiento de las plantas y su desarrollo final siga siendo hermoso”.
Respetando las especies de la región...
Yo soy muy práctica. Económicamente me conviene; es decir, puedo reducir costos y con ello tener más clientes. Y lo otro es la parte estética, que a su vez, se divide entre lo que mi cliente quiere y lo que yo adecúo para que sea un resultado armónico con el entorno, que te asegura que tendrás un excelente desarrollo futuro de tu jardín.
¿Que sean sustentables?
Absolutamente. El hecho de que sean sustentables es un futuro ahorro para el dueño. Aparte de la belleza, el jardín debe ser funcional, eso significa que debe ser disfrutable y que no dé mucho trabajo. A veces, los clientes quieren pasto, arbustos, especies diversas y mi labor es explicarles cuánto trabajo les va a significar la mantención de todo ello. Hay miles de plantas bellísimas que la gente no conoce, que requieren de poco manejo y cuidados. Además de áridos de diversos colores que también se usan para jardines secos.
Esta paisajista añora ver que La Serena tenga a sus autoridades, empresas y ciudadanos preocupados de cuidar el entono.
¿Crees que podremos llegar a desarrollar los conceptos de limpieza y cuidado del entorno, como algunos países de Europa?
Podemos aportar para que ocurra el cambio en dos o tres generaciones más, porque tiene que cambiar la cultura. Pienso que, por ejemplo, si en la escuela existiera como asignatura la convivencia, donde se enseñara profundamente a aceptar a otros y dejar de lado la agresión... si nos hiciéramos cargo desde pequeños de la convivencia y de la no agresión, lo experimentaríamos de adultos con el medio ambiente, con los compañeros, con los padres... el amor por el entorno, por la tierra, por querer recoger un papel... tiene que ver con eso y con ser responsable.
¿Cuál es el rol de las instituciones municipales?
Hace un mes y medio fui a hablar con el nuevo alcalde y le solicité que, como mínimo, se preocuparan de la limpieza. Me señaló que él debía llamar a licitación para los trabajos que se harán en el Parque Coll y en la creación de dos o tres áreas verdes públicas más. “Pero no te voy a poder llamar, porque la ley señala que las empresas que pueden concursar para esto deben tener un pago de IVA mínimo de doce millones de pesos”, me dijo. Entonces, tengo las manos atadas en ese sentido.
Es decir, ¿podrían participar las mismas empresas que actualmente tienen las licitaciones?
Las mismas empresas de siempre, que no dan abasto y que hacen las cosas a medias.
¿Hay conciencia de que un lugar limpio y bonito mejora la calidad de vida?
Ocurre mucho que me llaman de constructoras y me piden hacer jardines con el fin de hermosear el barrio para el tiempo en que se pone en venta el proyecto. Pero yo les sugiero invertir un poco más y poner plantas con bajo requerimiento de agua, porque el pasto se les va a secar si no están pendientes de cuidarlo. Debe haber una mayor preocupación al respecto.
¿Crees que aún no está instalado en la conciencia el concepto de paisajismo sustentable?
No. No está instalado y eso es por desconocimiento, porque si la gente supiera que existe, ¡lo haría!
Pero hoy los jardines áridos están marcando una tendencia
Sí. Hay una tendencia a la comodidad y a disminuir los gastos; a tener plantas con menor requerimiento hídrico. Pero no será por una cuestión de cultura, sino por nuestra falta de agua.