El arte de elaborar cerámica gres tiene mucho de talento y, otro tanto, de arduo estudio y experimentación con la química y las matemáticas. Cada pieza modelada en el torno con las manos untadas en arcilla y agua, son el primer eslabón de una cadena de detalles que incluyen la mezcla de diversos minerales para formular los colores del esmaltado o la acción del fuego, lo que dará vida a un sinfín de matices que la ceramista espera descubrir al abrir el horno, luego del largo proceso de secado.
Verónica tiene la esperanza de que más personas puedan conocer y valorar este arte, que puedan apreciar sus cualidades de resistencia e impermeabilidad, la belleza de sus colores y las energías que se aprecian en piezas únicas. “El público que adquiere el gres es muy selectivo”, señala. Y explica que las personas que conocen este arte saben que los insumos son caros, que toma mucho tiempo su elaboración y logran reconocer el valor de ser piezas que solo la naturaleza puede entregar.
Al entrar en su taller —ubicado en su parcela en Pan de Azúcar—, llama la atención un muestrario de colores hechos en pequeños rectángulos de cerámica. Distintas variedades de verdes y azules o colores base con los cuales experimenta los esmaltados, todos ellos con su código correspondiente e indicando con qué material se obtiene.
COLOR MÁGICO
Por ejemplo, nos habla que el óxido de cobalto crea el azul; con el óxido de cobre se obtiene el verde; el carbonato de cobre forma un verde más claro; el óxido de fierro proporciona el color café y con el dióxido de titanio logra colores mate.
¿Cómo obtienes tantos matices en cada color?
Los matices de cada esmaltado dependen de cuánto calor haya recibido cada pieza al interior del horno, durante doce horas de secado. En el gres no hay mucha variedad de colores, son principalmente colores tierra, y eso es lo bonito de esta cerámica. Este es trabajo de la tierra, de la arcilla y del fuego, protagonista de este acto creativo; tiene su personalidad y actúa como otro ceramista más.
¿Nos puedes describir alguna fórmula de tus esmaltados?
El esmalte se prepara con feldespato, cuarzo, caolín, óxido de cobalto (para obtener el azul) y cuando haces la fórmula defines si lo quieres brillante, mate o semi mate. Luego, preparas el polvo en las proporciones adecuadas, dejas que las moléculas absorban el agua al menos por dos días y luego aplicas el esmalte; en mi caso, lo hago por inmersión. Los polvos del esmaltado creado son en tonos blancos, pero yo sé qué color estoy buscando con cada fórmula, aunque realmente no lo veré hasta que el fuego lo revele.
TALENTO ANCESTRAL
Todo esto ocurre luego del trabajo que más conecta a Verónica con su arte: modelar en el torno. Ella sospecha que su amor por esta cerámica es un talento ancestral que se le ha regalado.
¿De dónde viene tu interés por este trabajo?
Hace seis años atrás, encontré en Vicuña a la maestra que me enseñó a trabajar en el torno y me enamoré. Es como entrar en un estado de meditación. Te sientas y la arcilla te obliga a estar concentrada, porque de otra forma no resulta la pieza. Pero antes del torno yo buscaba aprender gres.
¿Qué te evoca este trabajo?
¡Es que míralo, es precioso! La sensación de crear, desde el polvo en adelante, es maravillosa. Y la cerámica, en particular, por lo que provoca al estar en contacto con la arcilla, tener las manos mojadas con la tierra y el movimiento del torno. Este gusto por trabajar con las manos viene de chica o de antes, incluso. Quizás fui una indígena que hizo cerámicas en otra vida. Yo creo que hay conexiones que uno desconoce, que vienen de otras dimensiones.
Entre sus creaciones cuenta con teteras de té, tazones, mates, ensaladeras, pocillos, ollitas, azucareros, tablas para picar, seis vasitos y una jarra para pisco sour, platos hondos, bajos y de pan, alcuzas y jaboneras. Todos ellos, artefactos que pueden calentarse en el microondas y en el horno e, incluso, lavar en el lavavajillas. Solo recomienda no poner al fuego directo, porque se puede quebrar, como ocurre con el vidrio.
¿Dónde se pueden encontrar tus trabajos?
Están en el café Rapsodia en calle Prat, participo en las ferias del Observatorio Cultural que organiza la fundación Creatif y también hago trabajos a pedido.
¿Tienes algún diseño que te identifique?
Me gusta que se note la huella de los dedos, como un rayado. También repito mucho la figura del espiral, que representa el movimiento constante. Trato de fluir con la vida. Uno es tan rígido, tan lleno de estructuras; entonces, es bueno parar un poco, dejarse llevar por lo que te regala la vida; por ejemplo, este paisaje maravilloso, este taller, la arcilla, el fuego... es entregarse y ser parte de.