El presidente de la Cámara Chilena de la Construcción delegación Talca y socio de la Constructora Galilea, nos cuenta en esta entrevista sobre la reconstrucción de esta zona y cómo ha logrado que la empresa familiar crezca más allá de nuestras fronteras.
por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.
Pablo vive en Talca desde el dos mil, y junto a dos de sus hermanos (son nueve), Felipe y Rodrigo —este último alejado de los negocios por ser intendente de la región del Maule— ha llevado a cabo la tarea de continuar con la inmobiliaria que lleva su apellido, empresa familiar que ha logrado posicionarse como una de las más importantes a nivel nacional. Tanto ha sido el éxito que hoy "Galilea" tiene sedes en casi todas las ciudades del país entre Valparaíso y Puerto Montt. "No tenemos oficina en la región Metropolitana, pero sí hacemos hartas cosas allá. Y hace tres años tenemos una sucursal en Perú".
¿La mayor diferencia en el rubro entre Chile y Perú?
En Perú, el ochenta por ciento de lo que se hace es auto-construcción, la gente se compra un terreno y junto a los vecinos hace sus casas. Por otro lado, se construye hacia arriba de forma que toda la familia esté unida: no es raro ver que los hijos viven en el segundo piso y los nietos en el tercero. Como coincidencia podemos decir que en Perú está aumentando su clase media, que es la misma que en Chile crece y exige mejoras en la calidad. También ha crecido el mercado de los créditos hipotecarios que es algo que en nuestro país funciona bien. A la gente le ha gustado nuestra propuesta que es la que se realiza acá, crear barrios homogéneos, con sitios grandes, con espacios comunes y casas individuales. Es algo que allá no existía y ha tenido muy buena aceptación.
FUERA DE CASA
Pero una cosa es trabajar para la familia y otra muy distinta es hacerlo para la comunidad, sobre todo si esta ha vivido la peor crisis inmobiliaria de los últimos años luego del 27F.
¿Cómo fue tu llegada a la CChC de la zona?
En el gremio estoy desde que entré al rubro el año dos mil, cuando mi padre decidió retirarse y dejarnos a cargo de la empresa. De ahí que he participado a través de diversas instancias. Primero en el Comité de Vivienda, luego en forma interna pasé a ser parte del Consejo Regional, más tarde me hice cargo de la Red Social de la Cámara. Posteriormente, pasé a ser presidente de la delegación Talca. En total llevo más de diez años dentro de la institución.
Cuando asumiste ¿cuál era el panorama?
Por un lado, era necesario que la gente supiera de qué se trataba este gremio, dar a conocer el importante trabajo de la cámara. Últimamente se ha hecho un esfuerzo comunicacional muy grande en televisión y en radio, porque las personas no conocen bien nuestro trabajo. Es importante que se sepa que aquí nos reunimos distintos socios que participamos activamente en esta industria con el fin de apoyar y ayudar no solo las problemáticas particulares del área, sino que también otras que son comunes a las empresas, como los subsidios habitacionales que se entregan en la región, porque pese a no ser una de las zonas más pobladas de Chile, es una de las áreas en donde más se entregan y construyen viviendas sociales.
Cuéntame sobre el antes y el después del 27F
Cuando llegó el terremoto, el presidente de la CChC era Francisco Durán, gerente general de la Constructora Proas, y ahí se realizó un apoyo gigantesco con aportes de socios de la cámara a nivel local y nacional, con maquinaria y colaboración de todo tipo para ayudar en lo urgente: escombros, derrumbes y problemas de todo tipo.
Pero este es un apoyo extra de los socios de la cámara…
Así es. No es de la cámara como entidad gremial propiamente tal, pero se ayudó bastante, sobre todo con aportes a nivel regional. A nosotros sí nos tocó el trabajo de reconstrucción donde específicamente tuvimos que confrontar el tema de las viviendas para la gente que sufrió pérdidas, no solo propietarios, sino que también para aquellos que arrendaban. Aquí la continuación de reconstrucción en zonas urbanas funcionó de manera espectacular. Las empresas han sido súper eficientes.
"Es imposible que Chile sea un país desarrollado con el centralismo que tenemos".