Junto a él, el año 2008, Rosario comenzó una ascendente carrera que a punta de talento, mucho trabajo y sacrificio la han llevado a conseguir importantes resultados en competencias nacionales e internacionales. Sin ir más lejos, ese mismo año llegó a su primer nacional saltando ochenta centímetros. El año 2010 ya estaba en la categoría infantil y saltó su segundo nacional en el Club de Polo San Cristóbal en Santiago, y participó en un campeonato internacional en Buenos Aires. A esta altura, la Federación Ecuestre de Chile ya la consideraba como una carta para participar en este tremendo evento, por lo que representó a nuestro país logrando ser la mejor chilena clasificada y sexta en la general.
PERSEVERANCIA Y ENTUSIASMO
Rosario se define como una deportista competitiva. Sus ganas de saltar y entrenar cada vez que puede es lo que la mueve y su afán de superar sus propias marcas y tiempos la hacen olvidar los viajes que debe realizar para montar a su caballo “Gran Jefe” en las cercanías de Santa Cruz, específicamente en el club ecuestre Santa Cruz, ubicado en la Viña Viu Manent. Todos los sábados y domingos (y todo lo que se pueda en la semana), Rosario viaja al club, junto a sus papás, para continuar con su entrenamiento junto a Rodrigo Muñoz y así ir consolidando sus logros.
Confiesa que no ha sido nada de fácil tener que postergar muchas actividades propias de una niña de su edad (fiestas, cumpleaños, vacaciones, entre otros) y que muchas veces también se ha sentido incomprendida por sus pares que no entienden que sea tanta su pasión por este deporte que está dispuesta a entregar todo su tiempo libre para practicarlo. Sin embargo, agradece el enorme apoyo de su familia, quienes no solo la motivan, sino también la apoyan económicamente para que ella pueda estar a la par de quienes compiten en las grandes ligas.
Esta joven equitadora recuerda, con gran cariño, el año 2011, cuando por primera vez comenzó a saltar selectivos en su categoría para ir al Campeonato Americano de Equitación que ese año se realizaba en Ecuador. No pudo llevar a su caballo por tema de costos y tuvo que competir en uno que arrendó allá, por lo que no obtuvo los resultados que esperaba. Pero para Rosario el solo hecho de participar en un campeonato internacional ya era una tremenda experiencia. Al volver de esa competencia le propusieron ir al Campeonato Mundial de la Juventud en Brasil, en donde tampoco tuvo buenos resultados, pero que le sirvió, sin lugar a dudas, para comenzar a foguearse en los torneos del extranjero.
El 2012 volvió a clasificar para ir al Campeonato Americano pero no pudo ir por un tema de costos y fue otro jinete chileno que estaba de reserva. A pesar de no estar logrando los resultados que esperaba, Rosario no se derrumba y continua con sus entrenamientos preparándose para el Nacional que se realiza todos los años la segunda semana de diciembre en el Club de Polo.
RECURSOS Y APRENDIZAJE
Rosario reconoce que para dedicarse de manera profesional a la equitación se necesitan muchos recursos y que desgraciadamente, aunque en Chile hay muy buenos jinetes, faltan auspiciadores. Para Rosario existe una falta de incentivo a los deportistas destacados, o con futuro, que impide muchas veces que estos puedan dar lo mejor de sí. “El 2011 fui becada por la rama de equitación del Club Deportivo de la Universidad Católica, y durante dos años estuve entrenando todos los fines de semana en Santiago y claramente esas oportunidades se consiguen gracias, en mi caso, a los contactos de mi entrenador”.
¿Qué significa lo de estar en “binomio”?
Lo más importante en este deporte es la conexión que uno logra con su caballo. Si uno no se conoce no logra ningún fruto. Mi caballo lo tengo hace dos años y medio y ahora recién siento que estamos conectados, logramos estar en binomio. Yo sé lo que soy capaz de hacer con él y él sabe lo que yo soy capaz de hacer con él. Siempre sabemos lo que va a pasar. Esto se logra con mucho trabajo y entusiasmo.
¿Tus próximos desafíos?
A corto plazo, seguir estudiando y entrenando fuerte porque estoy confiada en que podré lograr los resultados que busco, y poco a poco conseguir triunfos, no solo acá en Chile sino también afuera. A largo plazo quiero estudiar ingeniería comercial y, paralelamente, seguir dedicada a la equitación. Conseguir más logros, hacer clases y participar en el Campeonato de Chile, que es un nacional que se hace a fin de año en la máxima categoría que es saltar un metro cincuenta o un metro sesenta.
Además de tu familia, ¿quiénes te han apoyado?
Mi entrenador Rodrigo Muñoz y el veterinario Raúl Vera, quienes son un pilar fundamental en todo lo que he conseguido en mi corta carrera. Siento que confían en mi talento y se preocupan de que todo funcione para mí.
¿Has pensado irte a entrenar afuera?
Me encantaría, pero por el momento, por un tema económico, no es posible. Por mientras, junto a mis papás y mi entrenador, hemos ido generando contactos, pero no lo descarto para nada.
¿Cómo es tu rutina de entrenamiento?
No se trata solo de montar, sino también se realiza un arduo trabajo con el caballo, debo aprender a equilibrarme; se llama trabajo plano y en él hay que conectarse con el animal, hay que conocerlo. Le hablo, le doy azúcar, estoy segura de que él me reconoce.
¿Qué consejos les darías a jóvenes que quisieran seguir tus pasos?
Que la perseverancia es lo más importante. Que si les gusta algo deben seguir sus instintos y luchar por ello, pero hay que estar dispuesto a dejar otras cosas para llegar lejos. Se puede estudiar y entrenar fuerte sin problemas. Además realizar un deporte me ha ayudado a tener claro lo que quiero hacer, tengo que saber tomar las mejores decisiones. Hoy, siento que soy una persona más completa, más responsable, sé que hay que trabajar mucho para tener resultados y que a veces, las cosas no resultan como uno quisiera. Hay que superar la frustración y seguir adelante.