El dueño del restaurante Portofino ha sabido abrirse espacio en este competitivo rubro, apuntando siempre hacia arriba. Pese a comenzar en medio de la crisis asiática de 1998 y vivir un destructivo incendio del local en el 2000, ha posicionado su marca y sacado adelante a sus siete hijos.
A tan sólo 250 kilómetros de Iquique hacia la cordillera de los Andes, se ubica uno de los destinos turísticos más solicitados por aquellos viajeros que buscan el máximo contacto con la cultura local autóctona y la naturaleza que la rodea. Un lugar donde cerros y volcanes se contemplan frente a frente y el aire es tan puro que a algunos marea y a otros, los revitaliza. Es el Altiplano chileno, llamado por miles de turistas que ya recorrieron el mundo, el Tíbet de Sudamérica.