Tres semanas de persecuciones, llamados por teléfono, mails, mensajes, para finalmente conseguir veinte minutos de entrevista —que en realidad fueron cincuenta— con el Ministro Rodrigo Pérez Mackenna, un sábado a las once de la mañana, en punto. El ministro, además de tener una sonrisa Pep, y desbordar simpatía, carga en su espalda no una cartera cualquiera, tampoco una mochila, sino que más bien una maleta XXL llena de problemas. Aquí la ardua tarea de levantar el sueño de todos los chilenos: la vivienda propia y digna.
En eso se ha convertido esta feria, la más grande de Europa. En una vitrina mundial que muestra las últimas tendencias de la arquitectura, el diseño y la decoración. En un referente obligado a la hora de comparar estilos y conocer, de primera fuente, los materiales que vienen, las últimas tecnologías y las propuestas experimentales, tanto en iluminación como en mobiliario. La creatividad y la conciencia ecológica brillaron en Milán durante esta última muestra.