Hay personas y personajes. Agustín Squella es más lo segundo que lo primero. Dueño de un agudo intelecto, sus opiniones punzantes y visión crítica de las cosas se manifiestan no solo en los libros que ha publicado. También en editoriales, mesas de conversación y programas televisivos, en los que desmenuza la contingencia e invita a mirar más allá de lo evidente, “sin caer en la histeria, la paranoia y el cinismo que dominan buena parte de nuestros debates públicos”.
En la punta de Laguna Verde y casi sobre el mar, existe un lugar prácticamente virgen, a tan solo quince kilómetros de Valparaíso, y se llama Centro de Arte Curaumilla. Desde una posición estratégica, rodeado de litres, molles, quillayes y apoyado por la energía del Pacífico, este laboratorio artístico impulsa el vínculo entre el ser humano y la naturaleza, para que allí, justo al borde del acantilado, el hombre se haga uno con su oficio.