Esta empresa familiar da un golpe a la cátedra y demuestra que sí es posible desarrollar un negocio viable y exitoso desde regiones. Una empresa que partió como una importadora de productos alimenticios a granel y que hoy, cincuenta años después, cuenta con su propio centro de distribución a nivel nacional, un desarrollo de marcas propias notable y una facturación anual que bordea los cincuenta millones de dólares. A continuación, una historia de esfuerzo y perseverancia en la voz de la segunda generación.