Pequeñas cajitas de colores clavadas en un cerro. Tonos vibrantes que nacen desde el desierto. Colores, colores y colores. Además de lindos, los paisajes de esta artista viñamarina son sanadores. Y nada de eso es casualidad.
Todos los veranos, miles de turistas visitan las playas de Reñaca y repletan sus calles y restaurantes, pero cuando terminan las vacaciones cambia totalmente el panorama. Es por eso que qu isimos visitar algunos de los lugares donde los reñaqu inos disfrutan, se relajan y hacen vida social. Recorrimos un poco de lo nuevo y, por supuesto, de lo más tradicional.