Nadie conoce el continente blanco como él. El paisaje congelado que lo ha llevado a hacer calicatas de nieve, a estar catorce veces en el Polo Sur y a subir otras tantas el monte Vinson, la cumbre más alta de la Antártica. A continuación, sus recuerdos, sus impresiones, su vida, en el llamado sexto continente. El más elevado de la tierra. El más seco del mundo. El más indómito Y el que despierta más curiosidad.
Me encontraba a orillas del lago Pehoe en el parque nacional Torres del Paine, impresionado con los colores del cielo en un atardecer maravilloso. Un sonido de pisadas sobre el camino llamó mi atención. Giré y me encontré con un joven que venía trotando por la orilla del camino. Le pregunté: “¿te preparas para el maratón?” y asintió con el pulgar de su mano derecha.