Lejos de ser el resultado de una noche loca, Pedro es hijo de un donante anónimo que Bernardita eligió con pinzas para cumplir con su sueño de ser mamá. No tiene marido, tampoco pareja, pero no se arrepiente de nada. “Ser mamá soltera no es lo mismo que ser mamá sola. Conozco a varias mamás casadas que están más solas que yo. Pedro es el mejor regalo que me ha dado Dios”.