Es la mujer fuerte de la cultura chilena. Se hizo cargo del GAM cuando aún estaba en obra y en cinco años ha logrado convertirlo en el polo cultural más importante del país. Pero ella no se cree el cuento, dice que hay que trabajar pensando en que el resultado trascienda a las personas. Por mientras, administra un espacio que es visitado por más de dos mil personas al día y que organiza doscientas actividades al mes. ¿Y cómo lo hace? “Mirando el bosque desde afuera”.
Viajamos al archipiélago de Juan Fernández y visitamos la isla Robinson Crusoe. Territorio lejano, mágico y poco conocido, históricamente visitado por navegantes y piratas, hoy habitado por un puñado de chilenos que no solo hacen patria, sino que disfrutan de su belleza y recursos. Esta es la historia.