La fortaleza, la paz y la tranquilidad irradian del rostro y las palabras de esta joven de apenas veintiún años de edad. A pesar de que tuvo un accidente que casi le costó la vida y que le dijeron que nunca más sería igual, hoy cursa con éxito segundo año de Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez, hace un mes participó de una corrida en bici, pronto partirá a su primer viaje sola y, por si fuera poco, está a punto de aprender a manejar. Así es Frances hoy, dos años y medio después del accidente, igual como era antes, activa, inquieta e independiente, la única diferencia, quizás, es que hoy es aún más fuerte.
Nace en avenida Vitacura y traza, en diagonal, una vía hasta la rotonda Lo Curro. Se trata de una calle que tiene tanto de tradición como de novedad. Pastelerías, almacenes y, últimamente, muchas tiendas de decoración, van consolidándola como el corazón del barrio.