Con una visión de mundo, este empresario empezó en Talca un proyecto en donde trabaja la tierra de forma completamente ancestral, para conseguir los mejores alimentos con cero químicos. En estas páginas la historia de cómo lo logra.
Deben su nombre a que se hicieron grandes cuando debutó el nuevo milenio. Para algunos no son más que un montón de niños malcriados; para otros, una generación que sabe vivir, empoderada y astuta. ¿Cómo son nuestros jóvenes y para dónde van? Aquí algunas respuestas.