Pionero de la agricultura en la sexta región, tiene campos de cientos de hectáreas con frutales que se exportan a través de Rucaray, empresa de la cual es dueño junto a otros dos socios y amigos de toda la vida. También tiene campos con ganado en el sur. Un maestro de la tierra, se las sabe todas, sencillo y simpático; hoy, después de muchos años en el negocio, habla con preocupación del futuro de su rubro.
ââ¦Y si en el día de mi muerte me dan la opción de renacer, elijo ser albatros y volar el Mar del Sur y mirar a los intrépidos navegantes que arriesgan sus vidas y dejan todo en busca de su sueño, en busca de su sueño imposibleâ. Una quimera, una fantasía escrita por Felipe, y que todavía sigue presente, porque este navegante soñador dejó más que una huella entre nosotros.