Para Andrea no existe la mujer fea, todas tienen algo bonito que mostrar, algo atractivo a lo que sacarle provecho, todas las caras y cuerpos son dignos de admirar. El secreto está en atreverse, creerse el cuento y en no dejarse llevar por nada ni nadie. A sus veintitrés años, esta mujer sabe perfectamente qué significa cambiar, porque se propuso un objetivo y lo cumplió. No se la pierda, esta es una historia de perseverancia y de sueños realizados.
La majestuosidad y la belleza de la Cordillera de los Andes, las sobresalientes formaciones rocosas y domos volcánicos, junto al intenso azul de la laguna que contrasta con el cielo, las nubes y el color marrón y gris de los cerros que caen abruptamente al agua; dan la sensación de estar en un paisaje altiplánico o, tal vez, casi lunar. Un lugar escondido en las alturas, que abstrae y que emociona al contemplar su inmensidad.