Su función es rescatar el patrimonio histórico de Chile, empezando primero por la de su pueblo amado, Chépica, ubicado en la sexta región, en pleno Valle de Colchagua. Este incansable artesano, dibujante, pintor y moldeador, busca, a través de sus perfectas réplicas en miniatura, que nadie se olvide de la antigua arquitectura: el adobe, los grandes corredores, las tejas, ese estilo colonial que por siglos ha caracterizado a nuestra cultura.
Sus playas de arena blanca y su oleaje furioso han hecho de este pequeño pueblo uno de los más cotizados por los extranjeros surfistas y de aquí han salido grandes deportistas nacionales de esta disciplina como Ramón Navarro. En Punta de Lobos las olas llegan a medir diez metros, un suculento regalo para los amantes de las tablas. Plagado de extranjeros, algunos de paso y otros que decidieron quedarse a vivir en este paraíso de la sexta región, Pichilemu cuenta, además, con historia, parques, restaurantes y hostales para todos los gustos.