Cuando uno habla de mosaicos lo primero que, generalmente, se le viene a la mente son esos trocitos rotos de baldosas de colores que se van juntando con pegamento para crear distintas figuras. Pero Marcia, en su taller en Rancagua, hace mucho más que eso.
Cuando despiertas en Las Leñas, la personalidad en su concepción arquitectónica tipo base lunar te hace creer que estás viviendo en el futuro. Y como todo centro de esquí en el mundo que no sea un pueblo de montaña, Las Leñas también fue la visión testaruda de un hijo de los Andes, Ernesto Lowenstein.