Descubrió este oficio a los cincuenta años y hoy, a sus setenta y dos, está tan incorporado a su vida que, además de no repetir sus diseños y mejorar la técnica, lo enseña. Las sillas de montar son su producto estrella y, cómo no, si “Doña Margarita” es la única mujer de esta zona que las elabora a mano, cosidas con una puntada mágica que solo ella sabe dar a este milenario arte de curtiembres.
Sin duda, la región más austral de Chile lleva delantera en materia turística, atrayendo a visitantes especialmente de Estados Unidos, Alemania, Francia, Israel, España, etc. y a muchos chilenos, que se han animado a descubrir la magia de las Torres del Paine, la Cueva del Milodón, probar el Ruibarbo Sour o besar el pie al indio, para cumplir la tradición.