Cansada del anonimato en las pasarelas, invirtió lo único que tenía en ese momento –una camioneta– y viajó a Buenos Aires a comprar las mejores telas de diseñadores libaneses. Contrató una relacionadora pública y se lanzó al mercado de la alta costura con la marca que lleva su nombre. Hoy, Vedelia Donoso disfruta de su nuevo atelier, de sus hijos, de su estabilidad emocional y de sus viajes a La Serena, tierra que la vio crecer.
Hace solo un par de meses fue certificada con la categoría de lujo, tras un arduo proceso de revisión. El primer y gran requisito es que el lugar cuente con un legado histórico y la verdad es que estando allí, se siente, se ve y se respira una historia de siglos. La intención de esta centenaria hacienda es provocar sensaciones diferentes a quienes la visitan... ¿quiere saber por qué? Un recorrido por estas páginas le dará la respuesta.